Pablo en Alemania: vivir en el extranjero nos permite evolucionar como seres humanos

  • Pablo en Alemania
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Entrevista
Publicado hace 4 meses

Pablo se mudó a Alemania por amor y disfruta de su vida en un país más acogedor de lo que muchos piensan.

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Así era en 2012 mi presentación en Expat.com: Hola! vivo en Argentina, y desde febrero 2012, estamos en relación con una mujer de Hamburgo. Ella viene algunos meses en Buenos Aires, yo algunos en Hamburgo, y algunas semanas ...

Cuéntanos un poco de ti, ¿quién eres, dónde vives, a qué te dedicas?

Me llamo Pablo, nací en Buenos Aires, Argentina y desde casi 5 años vivo en una pequeña ciudad de Alemania en la región de Renania del Norte-Westfalia.

De profesión laboral comerciante, luego de muchas experiencias diversas, tuve durante 25 años mi propia organización comercial como importador de recambios diesel. En lo privado le he dedicado muchos años a prácticas y temas frecuentemente llamados ‘’de mejoramiento personal’’. Todo esto y mucho más hizo en mi un estilo de hombre de este mundo, con valores de “otro mundo”.

Habiendo sido padre muy joven, tengo la dicha de ver crecer a mi hija, hoy una hermosa e inteligente mujer que va haciendo su propio camino de vida recorriendo el mundo.

Actualmente, me dedico a disfrutar cada dia con mi esposa de esta etapa que la vida nos ha regalado juntos.

¿Cómo decidiste Alemania como destino?

Alemania no fue un destino elegido, fue la consecuencia de una hermosa historia de amor que ya lleva 6 años, donde nuestro actual lugar de residencia fué una opción natural y no tuve que pasar por el difícil proceso de desterrarme para llegar aquí. Todo fue paulatino y placentero.

¿Qué trámites has tenido que hacer para instalarte en Alemania?

En un momento de nuestra relación, el deseo de casarnos fue espontáneo y esto facilitó los planes de mi radicación. Con lo cual luego tuve que pasar por el proceso normal que necesita un extra-comunitario (sin doble nacionalidad) para vivir en un país de la UE.

Esto fue bien burocrático pero relativamente fácil cuando la elección es voluntaria y el deseo de llegar a buen término es muy profundo.

¿Fue fácil aprender el idioma?

Lo que más e interesantes experiencias al inicio me brindó fue tener que aprobar el nivel B1 de idioma alemán, algo que a mis 50 años (en ese momento) no tenía en mente. Por ello, desde el inicio de mi relación aun viviendo en Buenos Aires, tomé un curso intensivo en la Universidad de Bs. As. Esto para así luego romper con uno de los mitos acerca de esta cultura: “el idioma alemán es muy difícil”.

Luego, ya viviendo aquí, hice mi curso diario de integración o Sprachkurs (curso de idiomas), yendo cada mañana en bici como un jóven estudiante con mi mochila en mano y mi refrigerio listo para la pausa. Allí conocí interesantes compañeros de países diversos y con algunos de ellos aún guardo amistad frecuente.

Hoy en día mi aprendizaje continúa de la mano amorosa de mi esposa, de la familia y del grupo social que me rodea.

Pablo en Alemania
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¿Cómo es tu vida cotidiana?

Transcurre en un entorno semi-rural ya que nuestra casa no tiene vecinos directos, pero sí mucha vegetación y fauna silvestre.

Me dedico a tareas varias que son necesarias en nuestra casa, para su mantenimiento y cuidados. La jardinería es mi pasión, la tecnología es un área que me gusta mucho también y desde hace un año dispongo de mi propio lugar para trabajos domésticos de bricolaje en madera y esto poco a poco está re-conectándome con mi vieja pasión de jóven adolescente y cabellos largos de los trabajos artesanales. Ahora incluso elegí compartir parte de estas actividades a través de mi propia página web llamada: “Pablos Bastelhütte” o la cabaña de bricolaje de Pablo.

Tengo mucha y muy buena relación con la familia de mi esposa (tías, primos y demás) y vengo cultivando relaciones personales, que ahora forman parte de mis nuevos amigos en Alemania.

Una de ellas es la que tengo con mi vecino “Bauer Günter” (el campesino Günter), un ser humano excepcional con el cual en sus comienzos pedidos de ayuda recíprocos fueron creando las bases para una amistad cotidiana permanente y donde para mí es una fuente inagotable de aprendizaje de tareas rurales y cotidianas increíbles. Esta situación es para mí como si se pusiera a un niño pequeño a jugar con el tractor del granjero y sus animales y luego no quiere regresar a casa.

Después, lo mucho que aprendo lo puedo aplicar en nuestra casa de campo.

¿Cuáles son las actividades más populares allí?

Tengo la suerte de vivir en Emsdetten, una ciudad muy abierta en muchos aspectos, con una industria muy importante y donde la actividad rural es lo que abunda por excelencia.

Actividades culturales típicas son bien importantes y frecuentes también.

¿Son acogedores los alemanes?

¡Absolutamente! Y en mi experiencia personal, este es otro de los mitos que se desvanece: “los alemanes son fríos”. Cuando como extranjero me vinculo con ellos, su cálida acogida es proporcional a mi capacidad de empatía en relacionarme. Y esto aplica entonces a muchas de las culturas con las cuales a lo largo de mi vida he tomado contacto.

¿Qué es lo que más te sorprendió cuando llegaste a Alemania?

Si bien conocía algo por frecuentes viajes laborales que tuve relacionados a mi antigua actividad comercial, entrar directamente en una familia alemana, fue hacerlo “por la puerta grande”.

Con lo cual hubo y hoy en día hay, muchas cosas que me sorprenden de este país.

Y aquí son inevitables las comparaciones de los estilos de vida o cultura, con mi país de origen.

Socialmente, cívicamente y culturalmente, hay muchas cosas sorprendentes.

Voy a mencionar una a modo de ejemplo: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”; este lema es algo que veo permanentemente aplicado en diversas situaciones. Y debo reconocer que es un buen estímulo para mí, que a veces he sido un poco relajado en la administración de mis tiempos.

¿Qué es lo que más echas de menos de tu país?

El contacto personal y frecuente con mis amigos y seres queridos, hoy en día limitado a una visita anual.

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¿Qué te parece el estilo de vida alemana?

Personalmente creo que fui hecho para vivir en “el estilo de vida alemán” con lo cual aprecio casi todo lo que a vivir aquí se refiere. Orden, previsión, puntualidad, respeto, responsabilidad, son algunos de los valores que frecuentemente observo y que comparto plenamente.

¿Qué consejo le darías a aquellos que quieren mudarse a Alemania?

Que se quiten de la cabeza muchos de los falsos mitos o clichés acerca de Alemania y su gente.

Que sean honestos y no muy banales en las primeras comunicaciones. Mas vale menos palabras y más escuchar. Luego, ¡seguramente el disfrute de vivir en este país estará garantizado!

Y por último, hacer todo lo necesario para aprender el idioma, porque si bien el inglés es un idioma aceptado y manejado por muchos, la verdadera integración en cualquier nuevo país comienza por utilizar el idioma local.

¿Qué no deberían olvidar todas las personas que desean partir al extranjero?

Viajar y vivir en el extranjero nos permite evolucionar como seres humanos.

Y cuando somos los “extranjeros”, poner especial atención en el respeto al país y su gente que nos reciben.

Nunca olvidar que ellos no nos obligaron a vivir en su país, somos nosotros que por diversas circunstancias estamos en el suyo.