¿Cómo construir una carrera internacional? Entre cambiar de trabajo cada año y permanecer en el mismo puesto durante 10 años, los expatriados tienen ante sí múltiples posibilidades. Reflexionar es más importante que nunca para tomar las mejores decisiones profesionales: los errores que conviene evitar antes de dejar tu empleo.
Temes que tu carrera se estanque si pasas demasiado tiempo en la misma empresa y has decidido cambiar de trabajo cada año, o cada dos años. Es cierto que hay empleadores que consideran que un empleado con mucha antigüedad en la misma compañía ha dejado de crecer (algo que, por supuesto, no es necesariamente así). Pero este tipo de razonamiento está lejos de ser unánime. Al contrario, marcharte demasiado pronto de tu trabajo en el extranjero puede hacerte quedar como un profesional poco fiable, con fama de inestable. Además, puede que tú mismo acabes sintiéndote como si siempre estuvieras empezando desde cero (conocer la nueva empresa, hacer contactos con los compañeros) en lugar de avanzar en tu carrera internacional.
Tanto si quieres desarrollar una carrera internacional como si no, conviene evitar hablar mal de la empresa que dejas. Cuida lo que dices en los pasillos o durante las pausas para el café, pero también fuera del trabajo. A pesar de los numerosos casos de empleados pillados en pleno acto de denigrar a su empresa en redes sociales, todavía se pueden encontrar comentarios ácidos, fundados o no, sobre tal empresa, tal jefe o tal compañero. Y es que, si las paredes oyen, internet tiene una memoria prodigiosa. No tienes por qué buscar defectos que justifiquen tu salida. Los motivos de tu marcha pueden ser completamente positivos, como por ejemplo construir tu carrera en el extranjero.
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A fuerza de ver series en las que los protagonistas abandonan su empresa de forma espectacular, tendemos a pensar que esa es la única manera de cambiar de trabajo. Por suerte, la dimisión fulminante no es el único camino para dejar un puesto (y, de hecho, conviene evitarla). Al igual que planificas tu carrera internacional, planifica también tus cambios de puesto. Para empezar, dejar tu trabajo no significa necesariamente dejar la empresa: puedes pedir un traslado al extranjero o cambiar de departamento, por ejemplo. Además, tu salida debe comunicarse al empleador, con quien podrás negociar la mejor fórmula posible: excedencia, año sabático... lo que te dé tiempo para reflexionar sobre tu futuro en el extranjero y llegar a un acuerdo sobre una rescisión pactada del contrato (en el caso de que tengas un contrato indefinido). Estudia también las opciones que ofrece el país de destino para separarte del empleador en buenos términos.
Ya está. Has tenido tiempo de reflexionar y has llegado a un acuerdo con tu empleador extranjero para poner fin al contrato en buenos términos. Pero desde que sabes cuándo te vas, tienes la cabeza en otra parte. Estás presente sin estar realmente presente, y de repente encarnas los peores tópicos del expatriado ambicioso. Ya no te involucras en tu trabajo y te dedicas a comparar sistemáticamente tu puesto actual con el que te espera. Otra actitud igual de perjudicial: sigues trabajando, pero más para tu propio plan de carrera internacional que para tu empresa. Vas "tomando" discretamente contactos valiosos y clientes, y haces publicidad de la empresa a la que te vas a incorporar. Es la mejor manera de deteriorar tus relaciones, no solo con tu empleador actual, sino quizás también con el futuro reclutador extranjero. ¿Qué empleador querría contratar a alguien dispuesto a sacrificar su empresa por su carrera?
No te dejes deslumbrar por los títulos
Te han prometido ser el nuevo director o el nuevo "superdirectivo" de una empresa extranjera. Deslumbrado por los títulos rimbombantes, olvidas analizar las funciones concretas del puesto y te apresuras a dejar tu trabajo. Sin embargo, conviene ir con pies de plomo. Los títulos prestigiosos, es cierto, lucen en un currículum internacional. Pero cuidado con los títulos vacíos de contenido: enseguida quedará en evidencia que tus puestos de "director" solo lo eran en el nombre. No te dejes llevar por los grandes títulos. Tómate el tiempo necesario para reflexionar antes de dar el paso.
El prestigio de un cargo no te impresiona. En cambio, los salarios elevados sí llaman tu atención. ¿Una carrera internacional implica necesariamente un buen salario? No siempre. Este es otro error que conviene evitar antes de dejar tu puesto. Está claro que una subida salarial es una poderosa fuente de motivación, pero no debería ser la única. Un salario muy alto completamente desconectado de la realidad tiene poco sentido y puede alejarte también de la "vida real" en el extranjero. Además, ¿ese gran salario te permitirá construir la carrera internacional con la que sueñas, o te encerrará en un puesto sin posibilidades de crecimiento?
No rechaces sistemáticamente la contraoferta del empleador extranjero
Lo repetimos: construir una carrera internacional no significa necesariamente cambiar de empresa con frecuencia. Has comunicado a tu empleador tu intención de dejar el puesto y este quiere retenerte. Valora tus competencias y está dispuesto a aceptar tus condiciones (nuevas responsabilidades, por ejemplo) con tal de quedarse contigo. Tómate el tiempo necesario para reflexionar antes de responder. ¿Cómo es habitualmente tu relación con tu empleador? ¿Se ha enfriado el trato desde que sabe que quieres marcharte? ¿O, por el contrario, la relación ha seguido siendo cordial?
No ignores las posibilidades reales de promoción en el extranjero
Seas expatriado o no, conviene no cambiar de puesto sin antes asegurarte de las oportunidades reales que ofrecerá el nuevo empleo. Todo puede cambiar muy rápidamente: el nombre de un puesto puede ser el mismo, pero las funciones, radicalmente distintas. Y es que tu carrera internacional se sustenta en parte en las diferentes competencias que irás acumulando a lo largo de tus experiencias profesionales. Las promociones son precisamente una vía para adquirir nuevas habilidades. Evita dejar un puesto que podría garantizarte un ascenso (salvo que tengas razones de peso, por supuesto). Del mismo modo, no aceptes un puesto en el extranjero sin verificar antes las posibilidades de promoción.
No infravalores tus competencias
Con las ganas de incorporarte a una nueva empresa en el extranjero (sobre todo si se trata de una firma reconocida), puedes llegar a infravalorarte. El razonamiento parece lógico en un primer momento: lo importante es entrar en la empresa; ya tendrás tiempo de ir escalando posiciones desde dentro. Pero entre los cálculos y la realidad a veces hay un abismo. Lejos de enriquecer tu currículum internacional, esa autovaloración a la baja podría cerrarte puertas. Al final, corres el riesgo de estancarte en tu carrera en lugar de avanzar. En vez de ocultar tus competencias, ponlas en valor.
No dejes tu trabajo sin perspectivas reales en el extranjero
Hablar de "perspectivas en el extranjero" implica una reflexión indispensable, tanto sobre tu situación actual como sobre tu proyecto de carrera. Antes de dejar tu trabajo, haz balance: ¿vas a ir solo o con tu familia? ¿Cómo afectará tu decisión a tus seres queridos? ¿Tienes en cuenta su opinión y sus intereses? ¿Qué ganas al dejar tu empresa actual? ¿Qué esperas obtener del puesto que deseas en el extranjero? Tómate el tiempo necesario para reflexionar. Busca consejo si lo necesitas. Y ten siempre un plan B. En tu proyecto de carrera internacional, la prudencia y la perseverancia serán tus mejores aliadas.
Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.