Talentos extranjeros, ¿y si os animáis a dar el salto al emprendimiento? En plena carrera por atraer profesionales internacionales, cada vez más países apuestan por los visados de emprendedor. Pero entre legislaciones cambiantes y reformas migratorias, ¿cómo mantenerse al día y tomar la decisión correcta? La prudencia es fundamental para que la aventura sea un verdadero éxito. Entre los aspectos clave que hay que analizar, destaca la cuestión del visado. ¿Cómo elegir el que mejor se adapta a tu proyecto empresarial?
Emprender en el extranjero: ¿qué formas jurídicas existen?
Lo primero que debes definir es la forma jurídica de tu empresa, ya que es el pilar sobre el que se sostiene toda tu actividad: régimen fiscal, posibilidad de tener socios, obligación o no de contar con un asesor contable, etc. Si te expatrías, tendrás que comprobar si tu estructura jurídica puede trasladarse al extranjero y, en caso afirmativo, si su definición en el país de destino coincide con la del país donde se constituyó.
Por suerte, las grandes categorías empresariales suelen tener su equivalente en otros países. Básicamente, se presentan dos situaciones: quieres emprender en solitario o quieres hacerlo con uno o varios socios.
Caso 1: quieres emprender solo en el extranjero
Puedes optar por el empresario individual (sole trader en el Reino Unido, en Nueva Zelanda y en Australia, o sole proprietorship en Estados Unidos), con la posibilidad de acogerte a un régimen fiscal simplificado si la legislación del país lo contempla. Francia (micro-entreprise) y Alemania (Kleinunternehmer) son algunos de los pocos países que ofrecen este tipo de régimen para pequeños emprendedores.
También puedes decantarte por una sociedad unipersonal de responsabilidad limitada o una sociedad por acciones simplificada unipersonal, aunque las denominaciones varían según el país.
¿Y el freelance?
Conviene recordar que "freelance" no es una forma jurídica, sino un término que describe a alguien que trabaja por cuenta propia, generalmente como empresario individual.
¿Y el nómada digital?
"Nómada digital" tampoco es una forma jurídica, sino una modalidad de expatriación: trabajadores con actividad vinculada al ámbito digital que se instalan en el extranjero durante un período limitado, amparados por un visado específico (visado de nómada digital). Muchos de ellos son empresarios individuales.
Caso 2: quieres asociarte con una o varias personas
En este caso, hay varias preguntas que debes hacerte:
¿El país de destino te permite ser el titular del visado?
¿Tus socios son ciudadanos del país de destino o también son extranjeros?
¿Qué formas jurídicas de empresa tienes a tu disposición?
Las tres grandes estructuras que permiten asociarse con otras personas, y que se encuentran en la mayoría de los países, son la sociedad de responsabilidad limitada (SRL), la sociedad por acciones simplificada (SAS) y la sociedad anónima (SA). En Japón, por ejemplo, la kabushiki kaisha (o gaisha) se asemeja a la SA, mientras que la godo kaisha se aproxima a la SRL.
Atención: tu visado no siempre te permitirá ser propietario de tu empresa en el extranjero. En Kuwait, por ejemplo, estás obligado a contar con un socio local que posea al menos el 51 % del capital (en el caso de una sociedad de responsabilidad limitada). La apertura de una sucursal o una filial en Kuwait también está sujeta a normas específicas. Hasta hace poco, era imprescindible contar con el patrocinio de un profesional kuwaití. Desde una reforma aprobada en 2024, los extranjeros cuya sucursal esté registrada conforme a la legislación del país pueden prescindir de ese agente local, aunque esta reforma no se aplica a las filiales.
La elección del visado depende tanto de la estructura jurídica de tu empresa como del tipo de actividad emprendedora que quieras desarrollar en el extranjero. El ejemplo de Kuwait ilustra bien la diversidad de opciones y limitaciones según el proyecto:
Crear una empresa desde cero en el extranjero.
Trasladar al extranjero una empresa ya existente.
Mantener la empresa en el país de origen y trabajar a distancia.
Expandir la empresa abriendo una sucursal o filial en el extranjero.
Expatriarse para adquirir una empresa en el país de destino.
Invertir en una empresa del país de destino.
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Crear una empresa desde cero en el extranjero
Es el escenario más sencillo, ya que partes de cero. Puedes estudiar directamente las formas jurídicas disponibles en el país de destino y elegir la que mejor se adapte a tu actividad, siempre después de verificar que puedes ejercerla como empresario extranjero. Los Estados tienen plena potestad para prohibir ciertas actividades a los extranjeros o para establecer condiciones, como la obligación de obtener una licencia que acredite tu cualificación.
Para atraer a emprendedores extranjeros, varios destinos ofrecen programas de acompañamiento. Estonia es uno de los más citados, gracias a su apuesta decidida por captar inversores y emprendedores internacionales (e-residency, startup visa...). Otros países también cuentan con guías y recursos para facilitar el proceso, como Australia, Islandia, Taiwán o Singapur.
Crear una empresa en el extranjero: ¿qué visado elegir?
Queda la cuestión del visado. Existen cuatro tipos principales para emprender en el extranjero:
El visado de nómada digital: pensado para empresarios individuales cuya actividad es de carácter digital. Si tu idea es una estancia a corto plazo, este visado encaja bien, ya que suele tener una duración limitada, aunque algunos países ofrecen vías de acceso a la residencia permanente o a un visado de larga duración. Es relativamente fácil de obtener porque no exige un capital inicial elevado; eso sí, tendrás que demostrar ingresos mensuales suficientes para vivir en el país de destino (desde unos cientos hasta varios miles de euros al mes, según las exigencias de cada país).
El visado startup: es la opción de referencia si tu proyecto es innovador y tiene un alto potencial de crecimiento. A diferencia del visado de nómada digital, requiere aportar un capital inicial y que tu proyecto sea validado por un organismo oficial del país de destino.
El visado de inversor: destinado a quienes disponen de un capital importante para invertir, ya sea en su propia empresa o en una empresa local. Este visado aparece con frecuencia en el marco de los programas de Golden Visa.
¿Se puede cambiar de visado una vez en el país de destino?
El cambio de visado es posible, siempre que se haya respetado el procedimiento establecido por los servicios de inmigración del país de acogida. Al igual que los estudiantes extranjeros, los emprendedores deben elegir el visado adecuado desde el principio. Esta cuestión es especialmente relevante para los nómadas digitales: si quieres quedarte en el país pero tu visado no te lo permite (porque no es renovable, has agotado las prórrogas disponibles o no existe ninguna vía hacia la residencia permanente), tendrás que regresar a tu país de origen y solicitar un visado acorde con tu proyecto empresarial.
Un ejemplo ilustrativo es el de Mauricio, donde numerosos emprendedores expatriados residen gracias al visado Premium, que permite permanecer en el territorio durante un año siempre que los ingresos procedan de una actividad desarrollada fuera de Mauricio. Para prolongar su estancia, algunos expats estudian la posibilidad de pasar al Occupation Permit en la categoría de inversor o de trabajador independiente. El problema es que cada categoría del Occupation Permit responde a requisitos estrictos, sobre todo en materia de inversión y/o ingresos mínimos acreditables. No se trata de una simple transferencia de visado, sino de un expediente completamente nuevo con sus propios criterios y objetivos.
Ya tienes una empresa y quieres trasladarla al extranjero
Si tu intención es expatriarte junto con tu empresa, lo primero que debes analizar no es el visado, sino la viabilidad del traslado. Algunas empresas son muy fáciles de llevar al extranjero: es el caso, por ejemplo, de los empresarios individuales con una actividad 100 % digital. No necesitan local ni personal; basta con un ordenador y equipamiento ligero. El principal reto será gestionar a los clientes a distancia, con todo lo que eso implica (diferencia horaria, etc.).
La situación se complica cuando, por ejemplo, quieres trasladar una tienda física. Eso implica cambiar el domicilio social de la empresa a otro país, sin mantener nada en el de origen. Antes de dar ese paso, conviene preguntarse si encontrarás clientela en la ciudad de destino, si tu actividad supone una novedad en ese mercado, quiénes son tus competidores y dónde están, si tus precios se ajustan al mercado local y si puedes instalarte libremente o necesitas el reconocimiento de tu titulación o el patrocinio de un profesional local.
Visado y aspectos prácticos
En la práctica, dependiendo de la estructura jurídica de tu empresa, es posible que necesites el acuerdo de tus socios antes de iniciar los trámites. El proceso es complejo y largo, ya que implica establecer jurídica y administrativamente una empresa ya existente en otro país. Por eso se recomienda recurrir a expertos en expatriación o en traslado de empresas.
Importante: si tu actividad sigue generando ingresos en el país que has dejado, es posible que debas seguir tributando allí.
Mantienes tu empresa en el país de origen y trabajas a distancia
Si tu actividad te lo permite, puedes trabajar perfectamente desde el extranjero para tu empresa, que permanece domiciliada en su país de constitución. Es lo que hacen muchos nómadas digitales: han creado su empresa en un país (donde tienen el domicilio social) pero trabajan desde el extranjero, amparados por el visado de nómada digital, creado precisamente para cubrir esta situación.
También es posible dirigir desde el extranjero una empresa con local y empleados. En ese caso, el visado de nómada digital podría ser una opción válida, ya que eres tú quien se desplaza al extranjero mientras sigues obteniendo tus ingresos desde allí. Sin embargo, todo depende de la naturaleza de tu empresa y de tus perspectivas de futuro. Al igual que con el traslado de empresa, lo más prudente es consultar a un experto, porque surgen cuestiones de gestión, fiscalidad y administración que son clave para garantizar la viabilidad del negocio. Por ejemplo, ¿tu expatriación supondrá dedicar menos tiempo a la empresa? Si es así, ¿reducirás tu remuneración?
Abres una sucursal o una filial en el extranjero
Tanto la sucursal como la filial dependen de la misma empresa matriz, pero con una diferencia fundamental: la sucursal no tiene personalidad jurídica propia y está directamente vinculada a la matriz, mientras que la filial es una estructura autónoma, jurídicamente independiente, aunque al menos el 50 % de su capital pertenezca a la empresa madre.
Estas diferencias conllevan trámites distintos según se quiera abrir una sucursal o una filial en el extranjero. Conviene informarse bien sobre la normativa aplicable en el país de destino. El caso de Kuwait demuestra que el país de acogida puede imponer limitaciones importantes a los expatriados. Se recomienda delegar esta tarea en profesionales, especialmente para determinar qué visado es el más adecuado.
Adquieres o inviertes en una empresa del país de destino
Los visados de inversor están en pleno auge. Los Estados son conscientes del atractivo de estas figuras, que permiten captar capital extranjero y dinamizar las economías locales. Este tipo de visado aparece con frecuencia bajo el paraguas de los Golden Visa, como ocurre en Grecia, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) o Hungría (Guest Investor). Pero los países también ofrecen otras soluciones para los inversores: los EAU, por ejemplo, han creado visados de visitante para explorar oportunidades de inversión. A diferencia de otros visados, el de inversor exige disponer de un capital considerable. En todos estos casos, contar con el asesoramiento de expertos en expatriación, fiscalidad y economía del país de destino será determinante para tomar la mejor decisión.
Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.