Emprender: lo que ha cambiado en los últimos años
Atrás quedaron los tiempos en los que bastaba con desembarcar en un país culturalmente muy distinto con una idea que, sí o sí, iba a causar sensación. En realidad, esto responde más bien a una idea preconcebida. Aun así, parecía confirmarse en algunas trayectorias inspiradoras: las de esos famosos emprendedores que lograron exportar su concepto (una churrería española en EE.UU., por ejemplo).
¿Una mayor apertura de los mercados?
Un éxito que no estuvo exento de tropiezos. Porque hace 15 o 20 años, los mercados que hoy atraen a las startups innovadoras estaban menos abiertos. En 2013, resultaba complicado crear una empresa en Arabia Saudí sin contar con un sólido socio local. Desde entonces, Riad ha puesto en marcha numerosas iniciativas para atraer a inversores y emprendedores extranjeros. Como consecuencia de su pulso con Catar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), los mercados se han abierto, en beneficio de los extranjeros. Hoy en día, Arabia Saudí incluso está haciendo una incursión destacada en el mundo de la animación. En 2021, coprodujo con Japón la película Al-Rihla (El viaje). Una coproducción que pone en valor a los estudios de animación saudíes (en este caso, Manga Productions, fundado en 2016) y deja entrever futuras alianzas internacionales.
En cambio, otros mercados se vuelven más difíciles de acceder, sobre todo por razones administrativas. Lanzarse en Estados Unidos es más complicado desde el regreso de Donald Trump. La guerra comercial con China no solo afecta a ambos países, sino que tiene repercusiones en el resto del mundo. Los emprendedores de hoy tienen que moverse en un ecosistema tenso. A esto hay que sumar las tensiones geopolíticas, que pueden afectar a los proyectos en el extranjero.
¿Emprender en un mundo «bajo IA»?
Tener una idea innovadora no basta para emprender con éxito en el extranjero. Esto ya era cierto hace 20 años. Hoy lo es todavía más. La aceleración con la que circula la información hace que cualquier idea nueva pueda ya estar «utilizada en otra parte». Ya no se trata solo de crear algo novedoso, sino de asegurarse de que llegue al mayor número de personas y perdure en el tiempo. La IA ha pisado el acelerador y puede llegar incluso a dividir a los emprendedores que recurren a ella y a los que desconfían.
Por ejemplo, hoy resulta muy sencillo crear una página web profesional llave en mano gracias a la IA. Esta tarea, que antes se delegaba en agencias especializadas, podría, en principio, hacerla cualquiera (o, más bien, la propia IA). Aquí se ve, en primer lugar, el ahorro que supone. Pero, para quienes defienden un enfoque más tradicional, este uso excesivo de la IA plantea problemas, sobre todo si lo que se quiere es implantarse en el extranjero. Porque, para triunfar, nada puede dejarse al azar. El más mínimo logo o eslogan puede malinterpretarse y desatar una polémica. Esto era cierto ayer y lo sigue siendo hoy. La rapidez con la que circula la información obliga a las empresas a cuidar su comunicación. Lo primero que viene a la cabeza son las grandes multinacionales. Pero una pyme también puede ser víctima de un bad buzz. Cuidar la imagen digital: este es uno de los grandes retos de las empresas actuales, en un momento en el que los negocios del futuro ya se están gestando en el metaverso.
Es impensable irse al extranjero con la sola idea de empresa y la motivación como equipaje. El contexto geopolítico, el entorno y las crisis sociales tienen un impacto directo en el proyecto empresarial. ¿Qué preguntas conviene hacerse para lanzarse en las mejores condiciones?
¿Dónde instalar mi empresa?
Todo depende, claro está, de tu proyecto, de tus prioridades iniciales y de tus objetivos. Algunos rankings sitúan la cuestión fiscal en el centro del proyecto empresarial. Así, Andorra, Malta, los EAU (Dubái), Suiza, Canadá y Estonia figuran entre los mejores países para invertir. Estonia ha desarrollado el concepto de «e-residency» para atraer a las startups. Suiza goza de una sólida reputación internacional. Dubái se posiciona como un hub para los emprendedores extranjeros pese a las tensiones en Oriente Medio. Los países atractivos fiscalmente también lo son por motivos geográficos: acceso al mercado europeo (Suiza, Estonia, Malta) y al norteamericano (Canadá). Dubái se sitúa en la encrucijada de tres mercados: Oriente Medio, África y el sur de Asia. Su relativa cercanía con Europa abre un mercado adicional.
Sea cual sea tu actividad (100 % digital o con un local abierto al público), elegir el país, la ciudad o el barrio no se improvisa. Esta cuestión de la zona de implantación lleva aparejada otra: ¿podrás abrir tu empresa donde quieras? ¿Tendrás que optar por una zona franca, como las que existen en los Emiratos Árabes Unidos o en Catar? ¿Te beneficiarás de facilidades para instalarte (permiso de residencia, estatus de emprendedor, incentivos fiscales, etc.)? ¿Qué leyes locales regulan la creación de empresas? ¿Existen particularidades para las empresas en manos de extranjeros? Estas son buenas preguntas para elegir la zona de implantación que mejor se adapte a tu proyecto.
Si decido marcharme del país, ¿podrá mi empresa seguirme?
¿Recién llegado y ya pensando en irte? Aunque no se puede prever todo, conviene contemplar todos los escenarios cuanto antes. Por ejemplo: has emigrado a un país, has creado tu empresa, pero, unos años después, quieres o te ves obligado a marcharte a otro lugar. ¿Qué será de tu empresa? ¿Podrá seguirte al nuevo país?
Esta pregunta esconde varias: ¿el concepto de empresa es adaptable al nuevo país?, legislación, traspaso de empresa, fiscalidad, modalidades de puesta en marcha… De ahí la importancia de plantearse todas las hipótesis. ¿Vas a ceder tu empresa a alguien que la retome para empezar un nuevo proyecto en otro sitio? ¿O prefieres conservarla y abrir sucursales en otros países?
Por definición, las empresas 100 % digitales son fácilmente exportables (siempre que el nuevo país de acogida cuente con una buena red de Internet). Aun así, esto no evita las posibles complicaciones de un traspaso de empresa a otro país (estatus jurídico, visado, etc.).
¿He recibido formación intercultural antes de lanzarme?
Para emprender y triunfar en el extranjero, es imprescindible comprender bien la cultura del país. No solo para no cometer ningún desliz al firmar el contrato, sino para asegurarte de partir en las mejores condiciones. Y, según los expertos, ahí reside gran parte de los fracasos: los emprendedores se lanzaron al extranjero subestimando la importancia de la cultura. Aunque el inglés sea la lengua comercial por excelencia, no basta para garantizar el éxito en el extranjero. Tampoco se puede actuar como si existiera un «derecho comercial internacional» en el que todo el mundo aplicara las mismas normas y los mismos códigos de conducta.
Comprender la cultura del país en el que quieres crear tu empresa te evitará meteduras de pata. Elegirás un nombre, un logotipo y una imagen de marca que no choquen con la cultura local. Si apuntas a lo internacional, transmitirás una imagen que resuene en ese sentido. Por ejemplo, a primera vista resulta imposible saber que la empresa Manga Productions es saudí. La formación intercultural te enseña a comprender el espacio sociocultural en el que quieres desarrollar tu empresa.
¿Puede adaptarse mi idea a la cultura local?
Formarte te ayudará a responder a esta pregunta: ¿funcionará tu empresa en el país extranjero que has elegido? Porque una misma idea puede percibirse de forma distinta según la cultura. Lo que es una buena idea en tu país puede resultar incongruente, anticuado o demasiado vanguardista en otro. ¿Tu concepto siquiera se entiende en el país de acogida? Una práctica arraigada culturalmente en un país no tiene por qué serlo en otro.
El éxito de los gigantes internacionales lo demuestra: apuntar al mundo entero adaptándose a cada país. Formato del producto, sabor, envase, precio, publicidad… Todo está pensado para gustar al consumidor objetivo. Un ejemplo es el gigante japonés Kikkoman: al ver que su salsa de soja gustaba poco, porque a menudo se dosificaba mal, el grupo desarrolló una salsa de soja dulce para los paladares franceses… y el éxito no se hizo esperar. Un nuevo logro para Kikkoman, no tanto para los gourmets japoneses, en cuya cultura no existe ese tipo de salsa de soja dulce. Sí existen salsas de soja más dulces, en Japón y en otros países de Asia, pero no tienen nada que ver con la versión francesa, mucho más dulce que las demás. Algo parecido ocurre con las brochetas de «ternera con queso» y otros inventos hechos a medida para otros países.
¿Pensar en «local» o en «auténtico»?
Para conseguir desarrollar tu concepto en el extranjero, piensa en clave local. Pero aquí hay dos escuelas, dos visiones de la empresa en el extranjero: la primera, la de la adaptabilidad. Como hizo Kikkoman, adaptas tu concepto en la cultura local para atraer clientes. La segunda es la de la autenticidad: te mantienes fiel a tu idea inicial y apuestas por la innovación y el factor sorpresa. Tu concepto aún no existe y se va a imponer en el país extranjero. Ambas ideas son igual de válidas. Todo depende de tu conocimiento del mercado local, de tu comprensión intercultural, de tus recursos…
¿He cultivado mis redes?
Cualquier emprendedor te lo dirá: para triunfar, piensa en clave colectiva. Esto es aún más cierto en 2026, en un mundo cada vez más hiperconectado. Y lo es todavía más en el extranjero, donde el apoyo psicológico es un factor determinante, demasiado a menudo subestimado.
Las barreras culturales y administrativas pueden ser muchas. Emigrar para incorporarse a una empresa ya consolidada es de por sí un reto. Emigrar para crear una empresa es otro muy distinto. Asegúrate de contar con apoyos sólidos, idealmente antes de lanzarte. Así evitarás caer en los errores que otros cometieron antes que tú. No te conformes con una sola red, busca varias. Las redes suelen complementarse entre sí y generan un círculo virtuoso. Una persona que conozcas aquí podrá ponerte en contacto con otra que te abrirá las puertas de una red clave. Y aunque la cosa tarde en cuajar, no descuides ningún contacto. Este consejo también vale si cambias de ciudad o de país en varias ocasiones.
Nunca cortes los puentes por el hecho de haberte mudado. Con Internet, mantener el contacto es muy sencillo. No subestimes la importancia psicológica de las redes profesionales e informales. Y no olvides devolver el favor. Al principio vienes, lógicamente, en busca de apoyo y ayuda. Pero mañana serás tú quien apoye y ayude a otro emprendedor. Esta solidaridad es una clave esencial para triunfar en el extranjero.
¿Cómo saber cuál es el momento idóneo para crear tu empresa en el extranjero? Demasiado pronto, demasiado tarde… resulta difícil saber cuándo lanzarse. De ahí la importancia de conocer bien la cultura del país de acogida. También conviene «captar las tendencias». La idea del mañana puede estar en tus manos. Pero ¿hasta dónde debes proyectarte para garantizar el éxito de tu empresa en el extranjero? Tampoco aquí hay una solución universal, sino más bien circunstancias que pueden orientarte.
Hay también, hay que decirlo, una parte de azar. Algunas grandes ideas se hicieron grandes sin un cálculo milimétrico. La idea sedujo en aquel momento. Numerosos emprendedores lo confirman: no estaban seguros al 100 % de que su idea fuera a funcionar en el extranjero cuando la lanzaron. Por supuesto, esto no significa que no haya que prepararse (más bien al contrario), sino que conviene mantener la humildad ante factores que no se controlan. La humildad, el sentido de la observación, la curiosidad y el cuestionarse a uno mismo son también cualidades que conviene cultivar para atreverse a emprender en el extranjero.