Creías que una oficina era una oficina: horarios de trabajo más o menos estándar, posibles horas extra, una organización propia de cada empresa, pero con estructuras bastante similares, sobre todo cuando se trata del mismo tipo de actividad profesional. Sin embargo, la realidad puede deparar sorpresas. Porque la oficina también es un asunto profundamente cultural. ¿Qué prácticas están aceptadas en tu país de acogida? ¿Cuáles están prohibidas? ¿Qué puede llegar a sorprenderte? Un recorrido por 7 costumbres que ponen a prueba nuestras referencias culturales.
Auriculares en el trabajo: ¿señal de concentración o de aislamiento?
En Canadá, la pandemia y el teletrabajo impulsaron un nuevo fenómeno: el uso de auriculares en la oficina. La explicación es sencilla. Los auriculares permiten recuperar la calma y volver a entrar en el propio mundo. La vuelta a la oficina trajo consigo el ruido: el del espacio abierto, el del entorno de trabajo...
Los auriculares son también un símbolo de estilo moderno y desenfadado. Las marcas lo tienen muy claro y ofrecen miles de modelos en colores y diseños variados. Se llevan orgullosamente al cuello y se usan durante toda la jornada. Pero esta cultura tech-friendly no siempre cae bien en el trabajo. En Canadá, como en otros países, la pregunta está sobre la mesa. Nada prohíbe, en principio, su uso. Sin embargo, parecen transmitir un mensaje que genera cierta inquietud. Algunos analistas se preguntan si los auriculares se han convertido en la nueva señal de "no me molestes".
¿Acaso los empleados quieren desconectarse de sus compañeros? Los especialistas en salud apuntan otro problema: los daños auditivos. Llevar auriculares durante todo el día no es recomendable, ya que tendemos a subir el volumen de forma natural cuando el entorno se vuelve ruidoso.
En Francia, algunos teleoperadores, hartos de estar pegados a su silla, empezaron a trabajar de pie. Levantarse de vez en cuando no está prohibido. Sin embargo, la práctica generó suspicacias entre ciertos compañeros, que temían ser vigilados. Trabajar de pie cuando toda la oficina está sentada puede crear, en efecto, una ligera incomodidad, algo parecido a ser el único invitado de rojo en una fiesta con código de vestimenta completamente negro. Una sensación similar puede surgir entre quienes no paran de cambiar de postura: un momento sentados, al siguiente de pie. Y, sin embargo, se recomienda levantarse con regularidad para evitar permanecer sentado durante horas. Pero las recomendaciones sanitarias y los hábitos culturales son dos mundos que a veces tienen dificultades para encontrarse.
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Zapatillas de casa en el trabajo: ¿sí o no?
En muchas empresas surcoreanas y japonesas, llevar zapatillas de casa en la oficina es una práctica habitual, que cada vez más empresas de todo el mundo están adoptando, especialmente las startups. En Noruega, la startup helloSKIN ha apostado por la cultura de las "zapatillas en el trabajo" y constata efectos positivos en el ambiente de la oficina, la motivación y la productividad. Los empleados están más relajados, más joviales y más satisfechos. Esta tendencia también ha llegado a Silicon Valley y al mundo tecnológico, hasta convertirse en una nueva moda. La práctica puede sorprender, ya que en otros países el calzado formal es la norma. Por supuesto, todo depende de las normas de seguridad de cada empresa: no es conveniente aparecer en zapatillas de casa en una fábrica donde se manejan productos peligrosos.
Para sus seguidores, las zapatillas en el trabajo tienen numerosas ventajas. En primer lugar, en cuestión de higiene: los zapatos y sus suelas sucias se dejan a la entrada de la oficina. Se acabaron los pasillos embarrados y los suelos salpicados de gotas de lluvia. La limpieza es más rápida y la empresa ahorra dinero.
Otra ventaja de las zapatillas es que dan rienda suelta a la creatividad. Algunos optan por modelos sobrios; otros lucen personajes de videojuegos, dinosaurios y todo tipo de peluches. La excentricidad a la altura de los pies está tolerada, lo cual es todo un alivio cuando se sabe que "oficina" suele rimar con "traje y corbata". Quienes se oponen a esta práctica temen que las zapatillas en el trabajo difuminen la frontera entre la empresa y el hogar.
¿Y los pies descalzos? ¿Nueva tendencia o error de bulto?
En los países donde la cultura de las zapatillas en el trabajo está arraigada, también se puede trabajar en calcetines, y las comidas de negocios en calcetines no sorprenden a nadie. ¿Pero y los pies descalzos? En Estados Unidos y en el Reino Unido, algunas empresas han optado por la "total libertad de los pies" para reconquistar a los empleados aficionados al teletrabajo. El economista laboral Nicholas Bloom ve precisamente esta cultura de trabajo como una consecuencia del "movimiento pijama" iniciado por los teletrabajadores. Trabajar desde casa ha transformado los hábitos de los empleados: adiós al estrés de la ropa y los zapatos apretados, y bienvenida la comodidad en el vestir, de la cabeza a los pies.
Pero no todos comparten esta visión. En los países asiáticos donde impera la cultura de las zapatillas, no se llega al extremo de andar descalzo. En aquellos donde esta práctica no es habitual, muchos consideran que los pies descalzos no tienen cabida en la oficina, al igual que los calcetines o las zapatillas. Algunos temen que se genere una brecha entre los jóvenes, más inclinados a la "libertad de calzado", y los empleados de mayor edad, educados en una cultura laboral donde la vestimenta es sinónimo de profesionalidad. Otros señalan el riesgo de desigualdad entre hombres y mujeres: los primeros saldrían más beneficiados, mientras que las segundas se verían obligadas a llevar tacones u otro calzado incómodo para mantener su posición en la empresa.
El chándal en el trabajo: ¿cultura desenfadada o dejadez?
La cultura informal tiene claramente el viento a favor. El estilo urbano arrasa en el mundo y ha llegado al entorno laboral, como demuestra la combinación de traje con zapatillas deportivas. Pero ¿puede este toque desenfadado llegar hasta la oficina?
Para muchos puestos directivos, y no solo para ellos, la respuesta es claramente no. En ciertos sectores, llevar ropa formal está más o menos implícito, aunque ninguna norma lo establezca expresamente. Esta cultura de la "vestimenta profesional" trasciende fronteras. Los reclutadores también se muestran reticentes ante candidatos en chándal o con ropa demasiado informal. Los términos que más se repiten son falta de profesionalidad, de respeto y dejadez. Los candidatos son conscientes de ello y evitan presentarse en ropa de deporte para conseguir un puesto de trabajo.
Ahora bien, una vez dentro de la empresa, ¿está permitido cambiar el pantalón sobrio por un cómodo chándal? En Suiza, los pantalones de chándal ya se han abierto paso en las oficinas. En Francia también, y sus seguidores destacan sus puntos fuertes, con la comodidad a la cabeza de la lista. Los expertos en moda recomiendan elegir pantalones bien cortados combinados con una parte de arriba más estructurada. Así, el expat aportará un toque de elegancia sin renunciar a la comodidad.
La cultura de Instagram ha dado lugar a otro fenómeno: aparentar que se hace deporte aunque no sea así. En este sentido, el chándal en la oficina suma puntos, ya que dibuja sutilmente el perfil del expat deportista. Las marcas han sabido aprovechar el filón y ofrecen chándales cómodos y elegantes, perfectos para trabajar a gusto con un estilo moderno.
¿Y la gorra? De nuevo, la cultura streetwear está muy presente, aunque choca con la de las generaciones anteriores, para quienes es obligatorio descubrirse la cabeza al entrar a cualquier lugar. No hacerlo es una falta de respeto.
La gorra en la oficina: ¿cuestión de cultura o de generación? Probablemente de ambas cosas. En Francia, cada vez más jóvenes empleados mantienen la gorra puesta en el trabajo. En Suiza, tampoco parece que los jóvenes tengan problema con ello. Pero el debate sigue abierto. En otros países se recomienda evitar la gorra en la oficina, o cualquier otro tipo de sombrero. Se señala, además del supuesto falta de respeto, la inutilidad de la cosa: ¿para qué llevar gorra estando en una empresa?
Algunos esgrimen otro argumento para desterrar la gorra de la oficina: llevarla durante mucho tiempo favorecería la caída del cabello. Que los fans de la gorra se queden tranquilos: cubrir el cabello no tiene ningún efecto sobre su crecimiento. Eso sí, conviene optar por tejidos transpirables, limpios, no apretados y de buena calidad, para evitar irritaciones y sudoración excesiva.
¿Se puede llevar la mascota al trabajo?
Esta tendencia llegó de Estados Unidos y se extendió rápidamente al Reino Unido, los Países Bajos y otros países. En Francia, la idea se va abriendo paso poco a poco. Desde la pandemia, un número creciente de empresas permite a sus empleados venir a trabajar con sus mascotas.
Según varios estudios, llevar la mascota a la oficina favorece el buen humor: menos estrés y más relajación, algo que también beneficia al resto de los compañeros. Pero, una vez más, todo depende de la cultura de la empresa y del país de acogida, ya que la idea puede sorprender a los expatriados que no están acostumbrados a trabajar rodeados de animales.
Todo depende también del tipo de animal. Perros y gatos pueden tolerarse, siempre que la legislación o el reglamento interno de la empresa (en materia de higiene, seguridad...) no lo prohíba. Además, hay que asegurarse de que la presencia del animal no incomode a los compañeros.
¿Se puede celebrar el cumpleaños en la oficina?
Esta pregunta lleva a otra: ¿se puede preguntar la edad de alguien? En bastantes países, hacer esta pregunta resulta de mala educación, y aún más si se dirige a una mujer. En la práctica, muchas mujeres no tienen ningún inconveniente en revelar su edad. Pero para no herir sensibilidades, tanto de hombres como de mujeres, muchos han adoptado la costumbre de restar entre 3 y 5 años a la edad que se supone tiene la persona. Es el caso, por ejemplo, de Corea del Sur.
Queda el tema del cumpleaños en sí. De nuevo, todo depende del país, de la cultura de la empresa y de lo que se entienda por "celebración". En Alemania, no hay ningún problema en mencionar la edad ni en celebrar el cumpleaños en la empresa. Es habitual encontrar en un lugar visible la lista con las fechas de cumpleaños de todos los empleados, para que cada uno pueda felicitarlos al llegar a la oficina. Esta costumbre, aunque bienintencionada, puede sorprender al expatriado no familiarizado con esta cultura.
En Australia, Francia o el Reino Unido, celebrar el cumpleaños en el trabajo no plantea, en principio, ningún problema. La iniciativa se percibe como una buena manera de reforzar la cohesión y el espíritu de equipo, y un estudio británico incluso apunta un efecto positivo sobre la productividad. Sin embargo, hay que evitar los excesos. En 2021, las autoridades del condado de Funing, en China, prohibieron a los funcionarios celebrar sus cumpleaños en el lugar de trabajo, con el argumento de reducir gastos y combatir la corrupción.
Sin llegar a tales extremos, las celebraciones de cumpleaños en la oficina no siempre tienen el efecto deseado. Es posible que el empleado no quiera ser el centro de atención. Revelar la fecha de nacimiento o felicitar a los demás, con o sin regalo, puede vivirse como una obligación.
Expatriación: ¿cómo adaptarse a las diferencias culturales en el trabajo?
Todos los ejemplos anteriores son, por supuesto, generalidades que conviene contrastar con tu propio entorno profesional. ¿En qué sector te mueves? Los sectores creativos (tecnología, marketing, videojuegos, animación, artes...) son los que ofrecen mayor libertad a la hora de vestir. En cambio, el estilo se mantendrá más tradicional en otros ámbitos. Y, naturalmente, ciertas prendas estarán prohibidas por razones de seguridad e higiene en sectores como el sanitario, el agroalimentario, la industria o la seguridad.
Para evitar un error de protocolo en el extranjero, tu mejor táctica será la observación. Fíjate en cómo se visten tus compañeros locales y expatriados, e imítalos. ¿Tienes un hábito que en tu empresa está mal visto? Evita adoptar una actitud desafiante y adáptate al entorno. ¿Quién sabe? Con el tiempo, quizás logres que los demás adopten tu punto de vista.
Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.