Menu
Expat.com
Buscar
Revista
Buscar

Trabajo autónomo internacional: ¿cómo establecer límites saludables?

Recomendaciones 6 min de lectura
trabajador autónomo© GaudiLab / Envato Elements

La mayoría de los trabajadores autónomos coinciden en algo: si se establecieron por cuenta propia, fue para ser sus propios jefes, dejar de estar bajo la autoridad de otro, fijar sus propias reglas y ser libres. El reto consiste en vivir realmente esa libertad frente a los clientes locales e internacionales. ¿Dónde y cómo establecer los propios límites?

Ten claro cuál es tu estatus

Muchos autónomos caen en la trampa, sobre todo cuando empiezan su actividad. Por culpa de la competencia, están dispuestos a hacer muchos sacrificios para ganar clientes, hasta el punto de comportarse más como asalariados que como emprendedores. Sin embargo, el trabajador autónomo es un empresario que se dirige a otro empresario. No existe relación de subordinación, sino una relación de igual a igual entre el autónomo y el cliente. A diferencia del asalariado, no estás vinculado a tu cliente por un contrato de trabajo. Eres libre de organizar tu trabajo y de fijar tus tarifas como prefieras. Si no tienes claro cuál es tu estatus, corres el riesgo de aceptar encargos, pagos y una organización del trabajo que no deberías haber aceptado.

Infórmate sobre el estatus del trabajador autónomo en el extranjero

¿Qué leyes regulan el trabajo autónomo en el país de tu cliente? ¿Cómo se considera al autónomo allí? ¿Esa definición es más amplia o más restrictiva que la tuya? En general, los países entienden el trabajo por cuenta propia de la misma manera: sin relación de subordinación, sino una relación «de empresario a empresario». Infórmate sobre tus derechos y la normativa vigente en el país del cliente. Por ejemplo, desde comienzos de 2025, los Países Bajos han endurecido su legislación para combatir el falso autónomo. Las empresas que emplean a falsos autónomos están en el punto de mira del fisco. Este endurecimiento también busca proteger mejor a los verdaderos trabajadores autónomos.

Únete a la comunidad

Recibe consejos prácticos para vivir mejor tu expatriación

Organiza la relación de trabajo teniendo en cuenta el contexto internacional

Hablar de contexto internacional implica hablar de «posible diferencia horaria». Este factor debe integrarse desde el inicio de tu prospección. ¿En qué zona geográfica buscas clientes extranjeros? ¿Cuál será la diferencia horaria con tu lugar de residencia? Esta información te permitirá anticipar la organización de los intercambios: ¿por videollamada?, ¿por correo electrónico?, ¿por teléfono?, ¿según el encargo? Una vez más, deja las cosas claras con el cliente para evitar disgustos. Si tu cliente te llama por la mañana, pero en tu país es de noche, te resultará difícil atender su solicitud. Eres tú quien debe marcar los límites. Insistimos: no tienes que asumir el ritmo que te imponga el cliente, sino acordar con él la organización de la relación laboral.

No trabajes gratis

Es una situación que conocen muchos trabajadores autónomos: te encuentras con un cliente que te pide una prueba gratuita. Invoca razones que te parecen válidas (o no, pero quieres conseguir el contrato). Al final, has trabajado un día entero y no has conseguido el contrato. La prueba no resulta satisfactoria. Te dices que solo era una prueba y pruebas suerte en otra parte. Pero la misma empresa vuelve a contactarte y te pide correcciones sobre tu trabajo, que, en realidad, no estaba tan mal. Animado, le dedicas dos días más. Otro fracaso. Pero la empresa te propone otra prueba o te pide más correcciones... que aceptas, convencido de que vas a conseguir el contrato. Estás trabajando gratis.

Para los asalariados, la norma es clara: nada de trabajo gratuito. Todo periodo de prueba debe ser remunerado. Para los autónomos, en principio rige la misma regla. Algunos clientes quieren hacer creer que las pruebas gratuitas son una oportunidad: accedes al mercado extranjero, así que es normal que primero demuestres tu valía. Pero toda empresa que se precie sabe que una prueba se paga, precisamente para evitar el trabajo no declarado. Para evitar abusos, marca los límites desde el principio. Pide un documento por escrito que detalle las condiciones de aplicación de la prueba. Negocia que la prueba sea remunerada. Si de verdad no es posible (¿por qué motivos?), evalúa los costes y beneficios de la prueba (naturaleza del ejercicio, horas de trabajo previstas, complejidad de la tarea, etc.). Si el asunto te parece interesante, acepta una prueba gratuita, pero solo una.

Rechaza los «encargos especulativos» sin un marco claro

Los encargos especulativos son una forma de trabajo gratuito. Puede ocurrir que el cliente te ponga a competir con otros profesionales. En ese caso, deben informarte de ello. El encargo se vuelve especulativo cuando trabajas sin la certeza de haber sido seleccionado. El cliente extranjero te pide que retoques tu trabajo de forma indefinida o te hace trabajar junto a otros autónomos. La dinámica puede llegar a ser tal que tienes la sensación de haber conseguido el contrato. Pero no has firmado nada. Al final, trabajas gratis. Una vez más, marca los límites desde el principio: no debe tratarse de un encargo (que requiere un contrato), sino de una prueba. Y toda prueba debe tener un principio y un final.

Fija tus tarifas adaptándote al contexto internacional

Es una de las grandes dificultades de los trabajadores autónomos, sobre todo cuando empiezan: ¿cómo fijar las tarifas? Lo primero que se aconseja es hacer un estudio de mercado: ¿qué tarifas suelen aplicar los demás autónomos de tu sector? Después se calculan las tarifas propias en función de la experiencia, los costes y el tiempo de trabajo... El mismo razonamiento se aplica al contexto internacional. Estudia el mercado: ¿qué tarifas aplican los profesionales locales? ¿Son distintas de las de los extranjeros que ejercen tu misma actividad? En tus cálculos, ten en cuenta los posibles sobrecostes vinculados al contexto internacional: la compra de algún equipo, por ejemplo. Considera también el tiempo de trabajo (investigaciones que debas realizar, complejidad de los expedientes, etc.). No olvides los costes fijos (tarifa de internet, electricidad, etc.). Ojo: adaptar tus tarifas al contexto internacional no significa que tengas que aplicar las tarifas del país extranjero. No eres un asalariado con un contrato local. Eres una empresa y fijas libremente tus precios.

El consejo extra: aprende a detectar las estafas

Los autónomos son el blanco de numerosos estafadores. Los intentos de fraude comienzan desde el lanzamiento de tu empresa, con varias ofertas de pago por servicios administrativos que en realidad son gratuitos. Los estafadores también pueden ofrecerte servicios de pago para realizar los trámites administrativos en tu lugar. Una vez más, es una estafa. Otro tipo de fraude consiste en ponerte en contacto con supuestos clientes extranjeros. Los timadores cuentan con la posible precariedad de tu actividad (sobre todo si acabas de empezar). Te ofrecen presuntas listas de clientes extranjeros y hacen de intermediarios a cambio de dinero. En realidad, ese contacto nunca llega a producirse, porque los clientes extranjeros no existen.

Una estafa aún más sofisticada recurre a impostores que se hacen pasar por clientes extranjeros. Es muy fácil crear una dirección IP falsa: crees estar hablando con un cliente extranjero cuando, en realidad, estás comunicándote con un impostor. La inteligencia artificial añade una dificultad más: el estafador te redirige al sitio web falso de su empresa, se inventa un historial, datos y cifras...

A la mínima sospecha, pide pruebas y compruébalas. ¿Existe un registro oficial de empresas en el país de tu cliente? No te conformes con sus afirmaciones, investiga por tu cuenta. Si notas que tu cliente esquiva las preguntas o intenta venderte humo, corta toda relación.

Una consigna: prudencia

Las estafas no afectan únicamente a los autónomos que empiezan. Los emprendedores con experiencia también pueden caer. Lo mismo ocurre con los límites que hay que marcar en un contexto internacional, así como con los contratos firmados con clientes de tu propio país. 

Para evitar sorpresas desagradables, mantente alerta. Habla el mismo idioma que tu cliente extranjero. Evita recurrir a un programa de traducción. No estás a salvo de un error de traducción que pueda tener consecuencias graves. ¿Quieres recurrir a un traductor? Elige a un profesional jurado; pero, a menos que puedas costear esos servicios de traducción, es mejor que gestiones todos los intercambios tú mismo, sobre todo si el trabajo con el cliente extranjero es puntual. Mantente al día sobre la normativa relativa al estatus del trabajador autónomo en el país extranjero.

Trabajar
Comparte este artículof𝕏in
Asaël Häzaq
Sobre el autor

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

Comentarios

Sigue explorando

Únete a la comunidad

Recibe consejos prácticos para vivir mejor tu expatriación

Guías de países para expatriados