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Trabajar en Europa en tiempos del cambio climático

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Trabajar en Europa con el cambio climático© AltrendoImages / Envato Elements

Atrapada bajo una cúpula de calor desde el mes de junio, Europa se ahoga. Las temperaturas, que superan con frecuencia los 40°, hacen que la actividad laboral sea especialmente agotadora e incluso peligrosa. Las previsiones de los expertos, lejos de ser optimistas, reavivan el debate. ¿Cómo puede adaptarse la economía europea al cambio climático? La comunidad de Expat.com comparte sus testimonios.

Cambio climático: cuando Europa se recalienta

En Europa, los días se suceden y se parecen cada vez más. Desde finales de mayo, una cúpula de calor se ha instalado sobre el Viejo Continente. El resultado: temperaturas muy por encima de la media, con varias olas de calor que golpean a los países europeos una tras otra. Las consecuencias, tanto humanas como materiales, son enormes. Aumento de la mortalidad, deterioro de las condiciones de vida, trastornos provocados por el estrés y el agotamiento. Y eso sin contar las deformaciones en el asfalto, el sobrecalentamiento de aparatos... ni los incendios. Incendios causados en parte por la negligencia humana (colillas arrojadas al campo, barbacoas encendidas en zonas de riesgo) o por la piromanía. La OMS advierte: los incendios forestales se están volviendo "más frecuentes e intensos" en Europa.

En Europa, como en el resto del mundo, el cambio climático se manifiesta principalmente a través del aumento de las temperaturas y de fenómenos meteorológicos extremos: inundaciones, incendios, terremotos, sequías, escasez de agua... Este cambio climático, y en particular las sucesivas olas de calor que azotan Europa, amenaza directamente a la industria europea. Las empresas funcionan a medio gas a medida que suben los termómetros. Los trabajadores locales y extranjeros se ven obligados a soportar condiciones laborales cada vez más duras. Pensemos especialmente en quienes desempeñan trabajos expuestos por naturaleza al calor: trabajos físicos, al aire libre, en obras, fábricas, acerías, restaurantes... Sin olvidar al personal sanitario y, por supuesto, a los bomberos, que también sufren de lleno los efectos de las altas temperaturas.

Cambio climático en Europa: ¿cómo se adaptan los profesionales extranjeros?

Para Fluffy2560, expatriado en Hungría, el aire acondicionado le permite sobrellevar en cierta medida la subida del termómetro, aunque solo lo enciende cuando "la temperatura supera los 27 °C aproximadamente". Para refrescarse en el día a día, "baja las persianas y usa ventiladores de techo". ¿Y la energía solar? "No tenemos instalación solar", explica el expatriado, "pero me gustaría instalar una. El edificio no está diseñado para eso originalmente, aunque creo que sería viable; sobre todo fue construido para conservar el calor."

Sin embargo, este trabajador expatriado señala un problema que le preocupa más que el calor: el agua. "Creo que vamos a sufrir enormes escaseces de agua. Mira lo que está pasando con el lago Velence: se está secando. [...]" El desecamiento del lago Velence se percibe, en efecto, como un símbolo de la "crisis del agua" en Hungría. Esta sequía golpea con fuerza a los profesionales de la pesca y del turismo, y los expertos advierten de que la situación podría agravarse a medida que la sequía se consolide.

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Calentamiento global en Europa: cómo hacen frente los expats

¿Cómo pueden adaptarse los expatriados? Algunos, como Cynic, que vive en el Reino Unido, tomaron buenas decisiones en el pasado que contribuyen "a reducir el impacto del cambio climático": uso de un coche eléctrico, aislamiento de la vivienda y doble acristalamiento. "Instalamos paneles solares en el tejado, combinados con baterías de almacenamiento para optimizar el rendimiento, y después pusimos aire acondicionado", detalla Cynic. El resultado: "ningún gasto en electricidad y 15 £ en gas (agua caliente)", a pesar de tener el aire acondicionado funcionando "las 24 horas del día, los 7 días de la semana durante las últimas olas de calor", además de un ahorro extra gracias a la venta del "excedente de electricidad al proveedor de energía".

Aunque Fluffy2560 reconoce que por el momento "no hay escasez de agua" en su zona, y que "algunas áreas están más afectadas que otras", prefiere actuar con cautela: "Sigo pensando en instalar un depósito enterrado de 10.000 litros para recoger agua de lluvia, principalmente para regar el jardín y el huerto. Lo usaríamos bastante entre mayo y octubre, más o menos. Sería sobre todo una reserva de emergencia que una fuente de suministro directa." El expatriado constata el profundo cambio que ha experimentado el clima húngaro: "Antes teníamos auténticos diluvios; ahora apenas cae algo que se parece a una tormenta sin que pase nada, y hace un calor sofocante de manera permanente."

Olas de calor en el trabajo: ¿qué hacen los países europeos?

El calentamiento global pesa sobre el cuerpo y el ánimo de los profesionales, tanto locales como extranjeros. Y es que trabajar en plena ola de calor puede tener consecuencias mortales. Según la Organización Internacional del Trabajo, 19 000 trabajadores mueren cada año en el mundo a causa de una exposición excesiva al calor en su puesto de trabajo. Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, "uno de cada cinco trabajadores" en la Unión Europea (UE) está expuesto a "temperaturas elevadas en su lugar de trabajo".

Implantar el teletrabajo a tiempo completo para los profesionales extranjeros

Para proteger la salud de sus empleados, un buen número de empresas europeas ha apostado de nuevo por el teletrabajo a tiempo completo. Sin embargo, esta solución solo es viable en los sectores donde el trabajo a distancia es posible. Resulta imposible aplicarla en las profesiones sanitarias, la hostelería, la construcción y todas aquellas actividades que requieren presencia física.

Establecer un "umbral de temperatura" en el Código Laboral

En Alemania, los trabajadores locales y extranjeros tienen derecho a medidas adaptadas según el "umbral de temperatura". Se establecen tres niveles: 26, 30 y 35 grados. Cuando el calor aprieta, las empresas están obligadas a adaptar los horarios y las condiciones de trabajo de sus empleados: mejorar la ventilación y reorganizar las jornadas. En caso de calor extremo, la actividad laboral puede suspenderse.

Tom, antiguo expatriado en Alemania y ya nacionalizado, recuerda que el país "es conocido por la ausencia de aire acondicionado, ya que nunca se había necesitado realmente". También señala el problema ecológico de esta solución: "Este sistema consume mucha electricidad [...]". Muchos edificios antiguos, además, no están preparados para soportarlo. En cambio, las persianas enrollables son "muy habituales en Alemania". Tom aplica las medidas adecuadas para ganar algo de frescor en su vivienda: "Bajamos las persianas cuando el sol da directamente en los cristales y abrimos todo de par en par por la noche para refrescar el interior. También tenemos algunos ventiladores." Unas soluciones que le permiten prescindir del aire acondicionado. Ahora bien, aunque su vivienda cuenta con "un aislamiento correcto", advierte de que "los edificios mal aislados y sin persianas van a dar problemas". En su opinión, "un buen aislamiento es útil tanto en invierno como en verano; debería ser la primera línea de defensa".

Aplicar un ERTE por calor extremo

Italia propone una variante del modelo alemán: cuando la temperatura supera los 35°, los trabajadores pasan a situación de ERTE. La medida, aprobada en 2025, permite que los empleados cobren una compensación por las horas no trabajadas. Además, en algunas regiones del país, el acuerdo va acompañado de una adaptación de los horarios laborales: se prohíbe trabajar durante las horas más calurosas del día, entre las 12h30 y las 16h00. Esta medida se aplica principalmente a los trabajadores de los sectores más expuestos al calor: industria, agricultura, construcción, logística...

Instaurar un permiso climático

¿Y si el tan esperado alivio llegara a través de los días libres? El debate en torno al permiso climático vuelve a cobrar fuerza en toda Europa. España se erige aquí como referente: en noviembre de 2024, el país instauró un permiso retribuido por causas climáticas en caso de "alerta meteorológica". La medida se adoptó tras las devastadoras inundaciones en el sureste español. Durante aquellas inundaciones, algunas empresas habían pedido a sus empleados que siguieran trabajando a pesar del estado de alerta. Esta reacción, ampliamente criticada, fue tenida en cuenta a la hora de diseñar el permiso climático. En la práctica, los trabajadores tendrían derecho a 4 días de permiso retribuido al año en caso de alerta meteorológica.

En Francia, las sucesivas olas de calor reavivan la idea de un permiso climático... con mayor o menor entusiasmo según la tendencia política. En la izquierda, los ecologistas recuerdan que no esperaron a la canícula para apoyar esta nueva figura. En el extremo opuesto, desde la derecha, algunas voces abogan por trabajar más, con el fin de limitar el impacto negativo del calor extremo sobre la economía.

Trabajar en Europa pese al cambio climático: ¿qué cabe esperar?

¿Debe evolucionar el derecho laboral europeo? Para los partidarios del permiso climático, la respuesta es clara: sí. El componente climático debe integrarse en la legislación laboral, dado que los trabajadores se ven directamente afectados por el cambio climático.

El Mundial 2026 y sus ya célebres "pausas de hidratación" han inspirado a la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que recomienda a la UE que incorpore un "derecho a la pausa de refrigeración" en situaciones de calor intenso. Este nuevo derecho permitiría disfrutar de una pausa remunerada adicional a los descansos ya contemplados en la jornada laboral. Dicha pausa se sumaría a las medidas adoptadas por las empresas para mejorar las condiciones de trabajo de sus empleados ante fenómenos meteorológicos extremos. En una primera fase, estas pausas estarían reservadas a los profesionales, locales y extranjeros, más expuestos al calor.

La CES recomienda asimismo a la UE que ponga fin a las diferencias entre las distintas legislaciones nacionales en materia de umbrales de temperatura extrema en el trabajo. En concreto, la Confederación propone establecer umbrales máximos de temperatura comunes para todos los países de la UE, con el objetivo de proteger mejor a los trabajadores. Por el momento, no existe ninguna medida de este tipo a escala europea.

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Asaël Häzaq
Sobre el autor

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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