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¿Y si el clima se convirtiera en un criterio clave de tu expatriación?

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calor extrema© Sandsun / Envato Elements

Europa se sofoca bajo una ola de calor histórica; Canadá hace frente a incendios forestales cada vez más frecuentes, mientras que ciertas regiones de Asia encadenan olas de calor e inundaciones. Los fenómenos climáticos extremos ya no son una excepción: se instalan de forma duradera en el día a día de numerosos países.

En 2024, la temperatura media mundial alcanzó un nivel récord, situándose aproximadamente 1,55 °C por encima de la media de la era preindustrial, lo que convierte a ese año en el más cálido de la historia. Las consecuencias ya son muy tangibles. Según el Lancet Countdown 2025, la mortalidad relacionada con el calor ha aumentado un 23 % desde la década de 1990, con una media de 546 000 muertes al año entre 2012 y 2021.

Para los expatriados, estas cifras no son meras estadísticas. El cambio climático influye ahora en la elección del destino, las condiciones laborales, la vivienda, la salud, el costo de vida e incluso, en algunos casos, en la decisión de quedarse o no en un país. ¿Cómo prepararse? ¿Cuáles son los principales riesgos? ¿Y qué precauciones conviene tomar antes y después de instalarse?

El cambio climático trastoca las condiciones de vida

Los efectos del calentamiento global van mucho más allá del aumento de las temperaturas. Los episodios de calor extremo son cada vez más frecuentes y prolongados, y vienen acompañados de incendios forestales, precipitaciones excepcionales, sequías persistentes y una multiplicación de los desastres naturales.

El Lancet Countdown 2025 estima que, en 2024, la exposición al calor provocó una pérdida potencial de 640 000 millones de horas de trabajo en todo el mundo, lo que equivale a unas pérdidas de productividad de aproximadamente 1,09 billones de dólares. Sus consecuencias afectan tanto a los trabajadores locales como a los expatriados.

Europa en primera línea

La ola de calor que azotó Europa en junio de 2026 ilustra a la perfección esta nueva realidad. Una potente cúpula de calor hizo escalar las temperaturas por encima de los 40 °C en varios países, especialmente en España, Italia, Portugal, Francia y los Balcanes. Se batieron récords en numerosas ciudades, mientras las autoridades encadenaban una alerta sanitaria tras otra.

Según World Weather Attribution, cerca del 45 % de las 850 ciudades europeas analizadas igualaron o superaron sus anteriores récords de temperatura para un mes de junio. Los investigadores también estiman que un episodio de esta intensidad habría sido unos 3,5 °C menos caluroso en la década de 1970, lo que pone de relieve el papel del cambio climático en la intensificación de las olas de calor.

Las consecuencias fueron múltiples: cierre de colegios, restricciones en determinadas actividades profesionales, alteraciones en el transporte, incendios forestales, cortes de luz y apertura de centros de refrigeración en varios países. La Organización Mundial de la Salud estimó que este episodio ya había causado más de 1 300 muertes excedentarias en Europa apenas unos días después del inicio de la ola de calor.

Para los expatriados instalados en Europa, estos episodios son un recordatorio de que los riesgos climáticos ya no afectan únicamente a los destinos tradicionalmente asociados a las altas temperaturas.

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No todos los destinos están expuestos a los mismos riesgos

El cambio climático no se manifiesta de la misma manera en todas las regiones.

En Oriente Medio, algunas ciudades superan ya de forma habitual los 50 °C en verano. En 2025, los Emiratos Árabes Unidos registraron 51,6 °C en Abu Dabi, una cifra excepcional incluso para esta región.

En India, las olas de calor son cada vez más largas e intensas, y se suman a una contaminación atmosférica que ya supone un reto de primer orden para la salud pública. Aunque el país se calienta más despacio que las regiones polares, los científicos advierten de que las poblaciones tropicales siguen siendo especialmente vulnerables al calor intenso combinado con una humedad elevada.

Canadá, que suele asociarse a un clima frío, también se ve seriamente afectado. Los incendios forestales se multiplican y degradan la calidad del aire incluso en las grandes ciudades. Las autoridades señalan asimismo que el país se calienta aproximadamente el doble de rápido que la media mundial.

En el sur de Europa, las sequías y los incendios forestales son cada vez más frecuentes, mientras que algunas regiones de Asia, el Caribe y el océano Índico tienen que lidiar con ciclones más intensos o con inviernos más fríos de lo habitual.

Ningún destino está completamente a salvo. Sin embargo, los riesgos varían según la región y merecen tenerse en cuenta antes de emprender una expatriación.

Más allá del calor: nuevos desafíos para los expatriados

El cambio climático no se reduce a las olas de calor. Los expatriados también pueden enfrentarse a otros riesgos, como los incendios forestales y el deterioro de la calidad del aire, las inundaciones capaces de perturbar el transporte o dañar las viviendas, los cortes de luz durante los episodios climáticos extremos, las escaseces o restricciones de agua, o el aumento de ciertas enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue o el chikungunya, en regiones que hasta ahora apenas se veían afectadas. Estos eventos pueden complicar el día a día, pero también acarrear consecuencias económicas, especialmente cuando se ven afectadas la vivienda o la actividad profesional.

Un impacto en la salud física y mental

Las consecuencias para la salud están hoy bien documentadas. El calor excesivo aumenta el riesgo de deshidratación, golpe de calor, agotamiento, y trastornos cardiovasculares o respiratorios. Los niños, las mujeres embarazadas, las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas son los más vulnerables.

La calidad del aire es otro factor clave. El humo de los incendios, los picos de contaminación o las elevadas concentraciones de ozono pueden provocar o agravar enfermedades respiratorias, especialmente en personas asmáticas.

Los especialistas también observan un impacto en la salud mental. Los episodios climáticos extremos tienden a favorecer la ansiedad, los trastornos del sueño, la irritabilidad y los episodios depresivos. En Francia, los ingresos en urgencias psiquiátricas habrían aumentado aproximadamente un 10 % durante los episodios de calor intenso.

Para los expatriados, estas dificultades pueden verse agravadas por la distancia con la familia, el descubrimiento de un nuevo entorno y la falta de puntos de referencia.

Trabajar en un clima cada vez más extremo

Afortunadamente, las empresas van adaptando poco a poco sus prácticas ante los riesgos climáticos. En algunos países, los horarios laborales se modifican para evitar las horas de mayor calor del día. Los sectores de la construcción, la agricultura y la logística son los más afectados. Cuando es posible, algunas empresas optan también por el teletrabajo durante los episodios de calor intenso. Los trabajadores expatriados deben, por tanto, estar atentos a las recomendaciones de su empleador y de las autoridades locales, sobre todo cuando desempeñan su actividad al aire libre.

Elegir la vivienda, un criterio cada vez más climático

El confort térmico se ha convertido en un criterio de peso a la hora de elegir dónde vivir. En muchas ciudades, ciertas viviendas se convierten rápidamente en auténticos hornos durante las olas de calor. Un mal aislamiento o una exposición directa al sol pueden hacer la vivienda prácticamente inhabitable, además de disparar el gasto energético. Antes de firmar un contrato de alquiler en tu país de acogida, conviene comprobar la calidad del aislamiento, la orientación de la vivienda, la ventilación natural, la presencia de persianas o protecciones solares, el rendimiento del sistema de aire acondicionado si lo hay, y los riesgos de inundación o incendio en el barrio.

Algunos gestos sencillos también ayudan a mantener el frescor en casa:

  • ventilar a primera hora de la mañana o por la noche;
  • bajar las persianas durante las horas de más calor;
  • limitar el uso de aparatos que generen calor;
  • optar por cortinas o estores de colores claros;
  • colocar plantas siempre que sea posible.

No olvides revisar tu seguro

Los desastres naturales pueden tener consecuencias importantes para un proyecto de expatriación. Antes de partir, vale la pena comprobar que tu seguro de hogar cubre los riesgos climáticos propios del país de acogida. Verifica también si tu seguro médico contempla una cobertura adecuada en caso de evacuación o emergencia relacionada con un desastre natural. Algunas garantías varían considerablemente según el país y la compañía aseguradora.

Preparar bien tu expatriación

Antes de partir, unas cuantas gestiones pueden facilitar mucho la instalación:

  • Informarte sobre los principales riesgos climáticos de la región;
  • Descargar las aplicaciones locales de alertas meteorológicas;
  • Identificar los números de emergencia;
  • Llevar una batería externa por si se producen cortes de luz;
  • Tener una pequeña reserva de agua y medicamentos;
  • Conocer los procedimientos de evacuación establecidos por las autoridades locales.

Fijarse en los hábitos de los lugareños es también una excelente forma de adaptarse. Los locales suelen conocer de primera mano las mejores estrategias para convivir con las particularidades climáticas de su región.

Cómo afrontar el día a día durante una ola de calor

Las recomendaciones suelen ser sencillas, pero permiten reducir los riesgos de forma eficaz:

  • Evitar salir durante las horas de más calor;
  • Beber agua con regularidad, aunque no se tenga sed;
  • Llevar ropa ligera y de colores claros;
  • Aplicar una protección solar adecuada;
  • Reservar la actividad física para primera hora de la mañana o la tarde-noche;
  • Darse una ducha tibia en lugar de fría para evitar el choque térmico;
  • Seguir las alertas emitidas por las autoridades locales.

Cuando el clima se convierte en un nuevo criterio para expatriarse

El costo de vida, las oportunidades laborales o los trámites administrativos siguen siendo factores esenciales a la hora de plantearse una nueva vida en el extranjero. Sin embargo, el cambio climático se impone ya como un elemento adicional que no se puede ignorar. No se trata de renunciar a la expatriación, sino de anticiparse mejor a las realidades del país de acogida. Conocer los riesgos climáticos, elegir una vivienda adecuada, revisar los seguros y adoptar los reflejos correctos son medidas que permiten disfrutar de la nueva vida con mayor tranquilidad en un entorno destinado a seguir cambiando durante las próximas décadas.

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Asaël Häzaq
Sobre el autor

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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