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Por qué la jubilación en el extranjero está en auge

Jubilarse en el extranjero
LightFieldStudios / Envato Elements
Escrito porPaul Arnoldel 19 Mayo 2026

Durante décadas, la idea tradicional de la jubilación fue bastante sencilla. Trabajas hasta cierta edad y luego te retiras. Se daba por sentado que una pensión laboral, una pensión estatal o una pensión privada, junto con quizás unos pequeños ahorros, proporcionarían ingresos suficientes para disfrutar de una buena calidad de vida. Sin embargo, para muchos, la realidad de la jubilación hoy en día es mucho más compleja.

El panorama global

En muchas partes del mundo, las personas viven cada vez más tiempo, con jubilaciones que a menudo se extienden entre 20 y 30 años, lo que está poniendo a prueba los sistemas de pensiones. Al mismo tiempo, el encarecimiento del coste de vida y la mayor facilidad para trasladarse de un país a otro están transformando la forma en que la gente concibe dónde y cómo se jubila. Lo que antes era una etapa de vida fija y vinculada a un único lugar se está volviendo cada vez más flexible.

Un informe de la aseguradora canadiense Manulife (The 40-year retirement — balancing dreams and dollars) refleja una preocupación creciente entre los trabajadores. Según esta encuesta de 2025, realizada a más de 2 000 trabajadores y jubilados, el 42% de los empleados en activo afirmó temer no poder cubrir sus gastos básicos durante la jubilación, el 43% expresó su preocupación por los costes sanitarios en esa etapa, y el 48% reconoció llevar retraso en sus ahorros para la jubilación.

Estas inquietudes atraviesan todas las generaciones. Mientras la generación X tiene la vista puesta en unas fechas de jubilación cada vez más cercanas, los millennials y la generación Z también están preocupados, y algunos dudan de que algún día puedan dejar de trabajar. Hay quienes esperan mantenerse en activo a menos que un problema grave de salud les obligue a retirarse. Para las generaciones más jóvenes, el encarecimiento del coste de vida, entre otros factores, hace que la jubilación parezca algo inalcanzable, independientemente de cuánto ahorren.

Detrás de estas inquietudes hay presiones económicas de fondo. En algunos países, los salarios no han seguido el ritmo de la inflación, el precio de la vivienda sigue subiendo y los planes de pensiones tradicionales, que antes financiaban las empresas, están trasladando cada vez más la responsabilidad a los propios trabajadores.

Ante este panorama, un número creciente de personas está descubriendo que jubilarse en el extranjero puede ofrecerles el futuro tranquilo y estable que ya no creen posible en su país de origen. 

Algunos gobiernos también están adoptando un papel más activo para atraer a jubilados, conscientes de los beneficios que estos aportan: ingresos estables a largo plazo y consumo en la economía local.

Según el Global Rescue Traveler Sentiment and Safety Survey de 2026, uno de cada tres viajeros está considerando jubilarse en el extranjero. Esta tendencia se enmarca en un contexto más amplio recogido en el Global Retirement Report de 2026, que revela que el 61% de los programas de residencia analizados mantienen requisitos de ingresos reducidos. 

Estas cifras apuntan a que trasladarse al extranjero al término de la vida laboral ya no es una opción reservada a los más pudientes, sino que está al alcance de cualquier persona. Esto convierte la reubicación en una alternativa práctica y viable, sea cual sea el motivo.

Sacarle más partido al dinero

Muchas personas empiezan a plantearse la jubilación en otro país cuando las cuentas no cuadran en casa. Mudarse a un lugar con un menor coste de vida permite que el dinero rinda más y que los ahorros ganen valor real. Lo que en una gran ciudad como Madrid o Londres sería un presupuesto ajustado puede dar para vivir con comodidad en zonas del sudeste asiático, Centroamérica o el sur de Europa.

Por ejemplo, según la plataforma colaborativa de coste de vida Numbeo, los gastos mensuales estimados (sin incluir el alquiler) de una persona que vive en Londres ascienden a 1 102,4 libras esterlinas (aproximadamente 1 375 dólares estadounidenses) a fecha de mayo de 2026. En Bangkok, capital de Tailandia, ese mismo gasto mensual se sitúa en 693 dólares.

La presión económica no se limita a la compra o a los gastos del día a día. Según el informe de Manulife, el 43% de las personas está preocupada por los costes sanitarios. En muchos casos, trasladarse al extranjero permite acceder a una sanidad privada de calidad, a menudo más asequible que en algunas de las principales economías occidentales.

Compensar el déficit de ahorro

Jubilarse en el extranjero por razones económicas no consiste solo en gastar menos, sino también en conservar una mayor parte de lo que se tiene. Más allá de los precios más bajos, algunos países ofrecen ventajas fiscales específicas para atraer a jubilados. Entre ellos se encuentran Grecia, con un tipo fijo del 7% sobre los ingresos de pensiones extranjeras durante un máximo de 15 años para nuevos residentes que cumplan los requisitos, y Chipre, que aplica un tipo similar del 5% a las pensiones que superen aproximadamente 3 400 euros al año y ha elevado su mínimo exento a cerca de 22 000 euros.

En Italia, algunos municipios del sur, incluidas zonas de Sicilia y Cerdeña, permiten a los recién llegados tributar a un tipo fijo del 7% sobre todos los ingresos procedentes del extranjero durante diez años, siempre que cumplan determinadas condiciones, como no haber sido residentes fiscales en el país en los últimos años.

Destinos que apuestan por atraer jubilados

El creciente interés por jubilarse en el extranjero está encontrando respuesta en forma de cambios normativos. Países de Europa, América Latina y Asia están diseñando visados específicos y desarrollando incentivos fiscales para atraer a jubilados extranjeros, a quienes ven como una fuente de ingresos estables que dinamiza las economías locales sin ejercer presión sobre el mercado laboral.

Esto facilita que cada vez más personas se planteen estos destinos, especialmente aquellos que ofrecen requisitos económicos relativamente accesibles para obtener la residencia.

Mauricio es un buen ejemplo: la isla atrae a un número creciente de jubilados suizos y franceses, entre otros. Su gobierno la ha convertido en un polo de atracción para los jubilados europeos al ofrecer un permiso de residencia de diez años para no ciudadanos jubilados a quienes tengan 50 años o más y se comprometan a transferir 2 000 dólares al mes a una cuenta bancaria local. Para muchos en Occidente, la combinación de pensión pública y privada puede cubrir ese umbral sin dificultad.

Otros países ofrecen vías de acceso aún más asequibles. La visa Pensionado de Panamá exige una pensión mensual vitalicia de 1 000 dólares, mientras que en Portugal la visa D7 se ha convertido en una opción muy popular. El ingreso mínimo requerido, que se aplica a ingresos pasivos como pensiones, alquileres e inversiones, está vinculado al salario mínimo mensual local, que en 2026 se sitúa en torno a los 920 euros (aproximadamente 1 000 dólares).

Asegurar el futuro

Jubilarse en el extranjero ha dejado de ser una simple opción de estilo de vida para convertirse, en muchos casos, en una necesidad financiera. Trasladarse al exterior permite recuperar el control sobre un futuro económico que hoy se percibe incierto. Lo que podría ser una crisis personal se transforma así en una oportunidad para vivir nuevas experiencias, disfrutar de una mejor calidad de vida y alcanzar la tranquilidad que solo da la estabilidad financiera. 

Vida de cada día
Sobre

Paul, exguionista y productor de la BBC especializado en programas de ciencia y noticias, lleva más de 15 años viviendo en España como expatriado y trabaja como escritor freelance. En su tiempo libre, a Paul le gusta leer, nadar y dar largos paseos por la costa.

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