
Un bienvenido respiro primaveral. Símbolo de renovación y de reconexión con la naturaleza, la primavera se celebra en numerosos países del mundo. Para los expatriados, es una oportunidad de descubrir su país de acogida desde otra perspectiva y de sumergirse en una cultura, en un ambiente único. Un recorrido por 10 tradiciones para dar la bienvenida a la primavera.
Baba Marta en Bulgaria
También conocida como «Martenitza», la Baba Marta es la festividad que anuncia la llegada de la primavera. Cada primero de marzo, los búlgaros se regalan «martenitsas», pequeños hilos de lana roja y blanca que se prenden en la ropa. La tradición dice que hay que llevarlas puestas hasta que aparecen los primeros brotes primaverales. Si esta celebración recibe el nombre de «Baba Marta», es en honor a la abuela (Baba) del mes de marzo (Marta), es decir, la abuela de la primavera. Con ella se busca ganarse sus favores para apresurar la llegada del buen tiempo.
Nowruz en Uzbekistán
Celebrado en Uzbekistán y, más ampliamente, en los países de Asia Central, Oriente Medio y el sureste de Europa, Nowruz significa «día nuevo» en persa. Para encontrar los orígenes de esta festividad hay que adentrarse en la historia del Imperio persa, donde se celebraba como un día sagrado dedicado al renacer de la naturaleza. La palabra puede escribirse también «novruz», «nauryz», «nooruz», «navruz» o «nevruz». Un día nuevo que celebra el Año Nuevo, y un Año Nuevo que coincide con el primer equinoccio de primavera, en torno al 21 de marzo. Hoy en día, el espíritu de la celebración sigue siendo el mismo: el renacimiento de la naturaleza, pero también la convivencia en la diversidad (el Nowruz lo festejan millones de personas de culturas muy distintas) y los lazos familiares. Valores universales que la UNESCO supo reconocer: en 2009, el Nowruz fue inscrito en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Čimburijada en Bosnia
¿Y si celebráramos la primavera compartiendo unos huevos revueltos? Esa es precisamente la tradición de Zenica, ciudad bosnia. Cada año, sus habitantes se reúnen desde el amanecer para desayunar al aire libre, a orillas del río Bosna. Todo está listo para recibir a los numerosos participantes: cazuelas, carpas gigantes y, por supuesto… los huevos. Aunque se desconoce el origen exacto de la fiesta, su celebración se mantiene desde hace más de cien años y atrae cada vez a más curiosos de fuera. De ser una tradición local, la Čimburijada ha pasado a convertirse en un evento internacional. El ambiente, cómo no, está garantizado: música, baile, canto, juegos para adultos y niños… Todo un ejemplo de cómo una sencilla comida matutina puede reunir a miles de personas de los rincones más diversos.
Topienie Marzanny en Polonia
«Ahogar a Marzanna». En el origen de esta tradición polaca se encuentra la leyenda de una diosa eslava de la muerte y el invierno llamada Marzanna. De hecho, la palabra compartiría la misma raíz que el término del que deriva «la muerte»… Pero ¿por qué ahogar a Marzanna?, y no sin antes quemarla? Para «matar» simbólicamente el invierno (la muerte) y convocar la primavera (la vida). Marzanna está representada por un muñeco de paja que se quema y se arroja al río el día del equinoccio de primavera. Hoy en día, esta celebración la practican sobre todo los escolares.
Holi en India
El mundo entero conoce Holi, la fiesta india de los mil colores, también llamada el «Festival de los Colores». Cada año, a principios de marzo, India celebra el amor, el Año Nuevo lunar y la llegada de la primavera. También en este caso, la festividad hunde sus raíces en la mitología hindú. «Holi» proviene de la leyenda de «Holika», quien murió al verse obligada a tenderse en el fuego junto a su sobrino, que sobrevivió. La noche de «holika», que precede a Holi, la fiesta de los colores, se convirtió así en símbolo de la victoria del bien sobre el mal. Según la tradición, si «holika» precede a «holi» es para «purificar» el país antes de que sus habitantes se lancen a la celebración. Los mil colores que la gente se lanza unos a otros simbolizan la igualdad entre todos, ya que en ese momento todos lucen la piel «multicolor». La alegría de Holi ha traspasado con creces las fronteras de India: el Festival de los Colores ilumina también Nepal, Pakistán, Bangladés, Mauricio, Surinam, Australia, Canadá…
El equinoccio de primavera en Teotihuacán, México
Ropa blanca y un pañuelo rojo para recibir la primavera. Así es como hay que presentarse en Teotihuacán, al pie de la Pirámide del Sol. Este yacimiento arqueológico declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO reúne a locales y visitantes entre danzas y rituales. Los festejos arrancan al amanecer del equinoccio de primavera. Al pie de la pirámide, los participantes tratan de «captar la energía del sol». El tiempo pasa entre cantos, aclamaciones y danzas. Quienes conocen bien esta celebración saben que en su origen hay profundas creencias místicas. Los aztecas practicaban sacrificios humanos, pues creían que el equinoccio de primavera abría una «puerta cósmica» que provocaba la «iluminación» y traía consigo una «energía sobrenatural». Naturalmente, los sacrificios humanos quedaron atrás hace mucho tiempo. Lo que permanece son las invocaciones al pie de la pirámide para recibir «la energía del sol» y, claro está, la fiesta.
Hanami en Japón
«Hanami» viene de «hana» (flor) y «mi», de «miru» (ver). Significa, por tanto, «contemplar las flores». Detrás de esta expresión se esconde una tradición ancestral que reúne cada año a millones de japoneses y visitantes extranjeros bajo los cerezos en flor. El asunto se toma tan en serio que en Japón existe un servicio meteorológico especial para seguir el avance de la floración de los cerezos, los sakuras. El Hanami tiene su origen en una costumbre de los nobles de la corte imperial. Durante la era Heian (794-1185), los miembros de la corte acostumbraban a retirarse bajo los cerezos para componer poemas, encontrando en ellos la inspiración perfecta. Poco a poco, ese momento de convivencia se convirtió en un fin en sí mismo: ya no se iba necesariamente a escribir, sino a contemplar el ciclo de la vida, el despertar de la primavera, la belleza efímera. El Hanami de hoy conserva esa misma esencia: familias, amigos y compañeros de trabajo se reúnen en los parques para hacer un pícnic y pasear tranquilamente bajo los cerezos en flor.
Festival de los Tulipanes en Canadá
Cuando la primavera vive sus últimas semanas, Canadá se llena de color con su Festival de los Tulipanes. Cada mes de mayo, locales y expatriados pueden sumarse a este grandioso evento —el más grande del mundo—, que se extiende durante casi dos semanas. El propósito de la fiesta es sencillo: celebrar la primavera y el tulipán, flor de temporada y símbolo de la amistad entre Canadá y los Países Bajos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la princesa neerlandesa Juliana se refugió en Ottawa y, en señal de agradecimiento, obsequió al país con 100 000 bulbos de tulipanes. Ese regalo fue el germen del Festival de los Tulipanes. En el programa de festejos no falta de nada: exposiciones, actividades para todas las edades, espectáculos y, por supuesto, el placer de pasear entre tulipanes.
Festival de los Tulipanes en los Países Bajos
Por supuesto, los Países Bajos también tienen su propio festival del tulipán. La cita es entre mediados de marzo y principios de mayo, al ritmo de la floración. Este festival celebra la llegada de la primavera y recuerda la historia del país. Introducidos en el siglo XVI por el Imperio Otomano, los tulipanes se convirtieron rápidamente en un elemento imprescindible de la cultura neerlandesa. Símbolo del esplendor económico del país, adornaban cuadros y muebles, y protagonizaban todo tipo de celebraciones… Pero ese entusiasmo económico dio paso a un brusco desplome: el mercado se hundió. Fue la llamada «crisis de los tulipanes». El mercado se recuperó hace mucho tiempo y hoy se exporta con gran éxito. El Festival de los Tulipanes recuerda el peso de los Países Bajos en la producción y exportación florales, pero también evoca el poder sereno de la naturaleza, que renace cada año y logra reunir a miles de admiradores de los orígenes más diversos.
El muguete de mayo en Francia
«El 1 de mayo, regala muguete». El eslogan del Ministerio de Cultura francés es de sobra conocido por los franceses. La costumbre es obsequiar a familiares y amigos con una ramita de muguete. A nivel internacional, el 1 de mayo se conoce principalmente como el Día del Trabajo. En Francia, es también la fiesta del muguete, flor emblemática del final de la primavera. ¿Pero por qué regalar muguete el 1 de mayo? Originario de Japón, el muguete florece a comienzos de la primavera. Ya en la Antigüedad se utilizaba para celebrar el regreso de esta estación y el renacer de la naturaleza. La asociación entre el muguete y ese renacimiento sería una mezcla de tradiciones celtas y ritos romanos dedicados a Flora, diosa de las flores. En el Renacimiento (siglos XIV-XV), el muguete se convirtió en amuleto de la buena suerte y, más tarde, en símbolo oficial del 1 de mayo. Francia no es el único país que lo celebra: la tradición también está presente en Bélgica, Suiza y Andorra.
Tradiciones para recibir la primavera: la vuelta al mundo de los expatriados
Existen muchas otras tradiciones para dar la bienvenida a la primavera: Sham El-Nessim (Egipto), Chunfen (China), Sechseläuten (Suiza), Songkran (Tailandia), Valborg (Suecia), Pahela Boishakh (Bangladés), Trujillo (Perú), Floriade (Australia), Stonehenge al amanecer (Reino Unido), Fallas de Valencia (España)… Para los expatriados, son una oportunidad inmejorable de descubrir su país de acogida desde una perspectiva diferente.
Todas estas celebraciones de la primavera tienen algo en común: recibir el renacer de la naturaleza puede verse también como un gesto de apertura hacia el otro, sea cual sea su origen. Al igual que los mil colores de Holi, los tulipanes o el espíritu de comunidad de la Čimburijada y el Hanami, estas fiestas son una manera sencilla y hermosa de compartir la propia cultura.



















