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La crisis energética mundial sacudirá la vida de los expatriados

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liufuyu / Envato Elements
Escrito porAsaël Häzaqel 16 Abril 2026

En una entrevista concedida al diario francés Le Figaro, Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), consideró que la crisis energética actual es «más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntas». Una crisis agravada por la guerra en Oriente Medio, que empuja a los Estados a acelerar sus medidas a favor de la transición energética. Esto ya se refleja en el aumento de los impuestos a los combustibles, las restricciones al uso de vehículos y los incentivos para trabajar a distancia. ¿Deben los expatriados anticiparse a cambios que afectarán de forma duradera su vida cotidiana? ¿Cómo pueden adaptarse a esta crisis?

Crisis energética mundial: ¿cuáles son los países más vulnerables?

Frágil alto el fuego sin la participación del Líbano, fracaso de las negociaciones, bloqueo en el estrecho de Ormuz… Según los expertos, este mes de abril es peor que el anterior. El FMI y el Banco Mundial prevén, además, una caída del crecimiento a escala mundial. Algunos países son más vulnerables que otros, especialmente aquellos con una mayor dependencia de los combustibles fósiles.

Según un reciente estudio elaborado por The Energy World Mag, Singapur, Turkmenistán, Hong Kong, Marruecos y Bielorrusia se encuentran entre los 5 países más vulnerables ante la crisis energética mundial. Los principales factores: la dependencia de los combustibles fósiles (petróleo, gas natural, carbón…) y una producción energética muy limitada.

Singapur, que sigue siendo uno de los destinos favoritos de los trabajadores expatriados, es el país más expuesto a la crisis energética según Energy World Mag. El estudio pone de relieve una dependencia casi total de los combustibles fósiles, cercana al 98 %. Sus importaciones superan en un 243 % la producción nacional. Además, Singapur importa prácticamente todo su gas natural. La guerra librada por Estados Unidos e Israel contra Irán hace que la situación del país sea aún más preocupante.

Hong Kong, que mantiene su política de atracción de talento internacional, se enfrenta a las mismas dificultades que Singapur. Sus importaciones superan en un 176 % su capacidad de producción. Hong Kong importa el 100 % de su gas natural, y el 90 % de su electricidad proviene de combustibles fósiles.

Otro destino muy popular entre los expatriados, especialmente entre los jubilados, también figura entre los más expuestos a la crisis energética mundial: Marruecos. Según el estudio, el 90 % de la energía marroquí procede de combustibles fósiles, y se trata de una energía mayoritariamente importada (94 %).

Otros países especialmente afectados por la crisis energética

El estudio señala también otros destinos de expatriación debilitados por la crisis energética: Omán, Chipre y Sudáfrica. Aunque Omán es conocido por sus exportaciones de gas natural, las alternativas a los combustibles fósiles representan apenas el 0,3 % de su consumo energético total. La situación es similar en Chipre y en Sudáfrica. Tras un año negro en 2023, Sudáfrica, que lleva sufriendo cortes de electricidad desde 2007, registra una mejora progresiva de su situación, aunque es demasiado pronto para hablar de una salida de la crisis.

En cuanto a Chipre, importa más energía de la que exporta, con un saldo del 117 %. El país, que ocupa actualmente la presidencia del Consejo de la Unión Europea, ha instado a los Estados miembros a hacer frente común para combatir la crisis energética. El mensaje fue trasladado al Parlamento Europeo por la ministra delegada de Asuntos Europeos, Marilena Raouna, los días 25 y 26 de marzo de 2026. La ministra aboga por soluciones a corto plazo adaptadas a la situación de cada Estado miembro, pero también insiste en la necesidad de asumir compromisos a largo plazo. En este sentido, recordó el compromiso de la UE con la descarbonización y la electrificación.

Sin embargo, aunque algunos países se ven más afectados que otros debido a su dependencia de los combustibles fósiles, el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte que la crisis energética actual no respeta «ningún país». Un panorama que se asemeja a «dos crisis del petróleo y un colapso del mercado del gas juntos», y que ya afecta a millones de personas en todo el mundo.

¿Es China el país mejor preparado para la crisis energética?

La guerra israelo-estadounidense en Irán obliga a los Estados a tomar medidas de urgencia, pero también pone al descubierto las distintas estrategias en materia de autonomía energética. ¿Está China mejor preparada que el resto? Todo apunta a que sí, a juzgar por su estrategia preventiva: China no esperó a que se desatara la tormenta geopolítica para acumular reservas de petróleo, sino que fue incrementándolas de forma sostenida a lo largo de los años. Se estima que sus reservas se sitúan entre 1 300 y 1 400 millones de barriles, aunque algunos expertos apuntan a cifras cercanas a los 1 900 millones, lo que superaría las reservas estadounidenses (1 700 millones).

Pekín también ha acelerado su transición hacia las energías renovables: gracias al gigante chino CATL, el país se ha convertido en el líder mundial de las baterías eléctricas. Según la AIE, China concentra más del 70 % de la producción mundial de vehículos eléctricos.

Y sobre todo: Pekín le planta cara a Trump. El último pulso en torno a los aranceles ha demostrado la fortaleza de China, que no solo ha logrado desarrollar su industria, sino también consolidarse como uno de los grandes actores del suministro mundial. El resultado es que el país depende menos del petróleo y se ve menos perjudicado por la escalada de precios.

En Europa, el reto es precisamente dejar de depender de los combustibles fósiles. El 13 de abril, la Comisión Europea se reunió para elaborar soluciones de emergencia. Sin embargo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, reconoció que el camino será duro: «Estamos pagando un precio muy alto por nuestra excesiva dependencia de los combustibles fósiles. Y la triste realidad para nuestro continente es esta: la energía fósil seguirá siendo la opción más cara en los próximos años.»

Crisis energética mundial: ¿qué pueden esperar los expatriados?

Organización del trabajo y de la vida cotidiana, transporte… Cada Estado busca sus propias soluciones para hacer frente a la crisis. La AIE ha recopilado diversas medidas adoptadas por los gobiernos desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, medidas que afectan directamente al día a día tanto de los ciudadanos locales como de los extranjeros:

Organización del trabajo: fomentar el teletrabajo

Algunas empresas ya habían descubierto las ventajas prácticas del trabajo a distancia mucho antes de que estallara la crisis energética. Y es que el teletrabajo permite prescindir de las oficinas: sin local, no hay facturas de electricidad, gas ni agua. Esta solución también ha convencido a varios gobiernos: en Singapur, Filipinas, Tailandia y Perú, los empleados están siendo llamados a trabajar desde casa. En Egipto, Laos y Malasia, esta medida se aplica únicamente a los funcionarios. Si bien el teletrabajo alivia las cargas de las empresas, aumenta las de los particulares. Además, no todo el mundo cuenta con los mismos recursos: pueden surgir problemas relacionados con la conexión a Internet, el equipo informático o el mobiliario (por ejemplo, una silla que no sea ergonómica). En principio, la empresa es la responsable de equipar a sus empleados, pero todo depende de la legislación del país de acogida y de cómo se aplique en la práctica.

Vida cotidiana: reducir el consumo energético

Aire acondicionado, calefacción, agua, electrodomésticos, dispositivos electrónicos… En el hogar, los gastos energéticos son numerosos. También en este ámbito, los Estados plantean soluciones para reducir el consumo. Australia, Mauricio, Tailandia, Bangladés, Senegal y España son algunos de los muchos países que piden limitar el uso del aire acondicionado. Jordania, por su parte, ha prohibido el aire acondicionado en los establecimientos públicos.

Para convencer a la población, algunos países han anunciado medidas adicionales: España propone reducir el IRPF a los ciudadanos que acometan obras de rehabilitación energética (instalación de paneles solares, etc.). Francia, por su parte, ha puesto en marcha un ambicioso programa de «electrificación» del país que arranca por los hogares: la instalación de calderas de gas quedará prohibida a partir del 1 de enero de 2027. El ejecutivo también tiene previsto instalar 1 millón de bombas de calor al año de aquí a 2030, con el objetivo de «reducir a la mitad» el coste de la calefacción.

Transporte: dejar el coche en el garaje… sobre todo si no es eléctrico

Numerosos países animan a sus ciudadanos a dejar el coche en el garaje y apostar por el transporte público y los «medios de transporte sostenibles», como la bicicleta o el patinete. Es el caso, entre otros, de Corea del Sur, Chile, la República Checa, Singapur, Filipinas y Argentina. Filipinas ofrece trayectos en autobús gratuitos para estudiantes y trabajadores. Corea del Sur invita a los conductores a prescindir de su vehículo al menos un día a la semana.

Estas iniciativas para reducir el uso del coche pueden ir acompañadas de medidas más restrictivas. Así, Sri Lanka y Eslovaquia han impuesto cuotas de combustible para los vehículos particulares. En sentido contrario, numerosos países han optado por bajar los impuestos sobre el combustible (Noruega, Brasil, Austria, Namibia, Australia, India, Zambia, Croacia, Italia, Portugal…). Sin embargo, esta medida, presentada como una solución rápida para frenar la escalada de precios en los surtidores, fomenta el uso de los combustibles fósiles. Otra decisión igualmente controvertida es recurrir al carbón, aunque sea de forma temporal: es la opción elegida, entre otros, por Japón, Corea del Sur e Italia.

Otros países, como Japón, China, Grecia, México, Tailandia y Hungría, proponen una solución intermedia y temporal: fijar un precio máximo para el combustible. Francia, por su parte, estudia apoyar económicamente a los residentes y expatriados que decidan adquirir un vehículo eléctrico. A partir del mes de junio, el gobierno francés tiene previsto financiar 50 000 vehículos eléctricos en régimen de alquiler asequible (leasing social), con especial atención a los trabajadores que, por su actividad, necesitan desplazarse mucho, como los auxiliares de enfermería y los enfermeros. También están previstas ayudas para los vehículos pesados eléctricos.

Reducir el horario de los colegios y universidades o cerrar algunos centros

En Laos, la semana escolar ha pasado de 5 a 3 días. En Pakistán, se está apostando por las clases en línea. Perú también estudia ampliar el recurso a la enseñanza a distancia. Sri Lanka cierra sus centros educativos los miércoles. No obstante, estas soluciones tienen sus límites: trasladar las clases presenciales al formato online puede disparar el consumo eléctrico de los hogares. Esta medida plantea además el problema de la desigualdad en el acceso a Internet según la zona de residencia, y la desigualdad en el acceso a los dispositivos informáticos según los recursos de cada familia.

Crisis energética: ¿cómo pueden adaptarse los expatriados?

«Pensar a muy largo plazo.» Esa debería ser, según los especialistas en medio ambiente, la visión tanto de los Estados como de los ciudadanos. Aunque reconocen que esta proyección a futuro resulta más difícil para los particulares, directamente afectados por la subida del precio de los combustibles y la inflación, los expertos recomiendan no ver esta crisis como una situación puntual, sino como el inicio de una nueva forma de vivir y de consumir. De ahí que aconsejen a los Estados apostar decididamente por las energías renovables para acelerar la transición ecológica.

Los expatriados están acostumbrados a adaptarse. Cada nuevo destino supone un encuentro con un país y sus costumbres en materia de reciclaje, movilidad y consumo. Para algunos expats, adaptarse a la crisis energética implica replantear a fondo sus elecciones de vida: una revisión que puede llegar a significar, por ejemplo, poner fin a la vida de «expat en serie» para asentarse en una ciudad y echar raíces. Otros eligen su país de destino en función de su política medioambiental. Y otros prefieren quedarse en el país que han hecho suyo e intentar reducir al máximo su consumo energético. No existe, claro está, un modelo perfecto, sino soluciones que se adaptan a múltiples factores: la trayectoria vital de cada expatriado y la situación particular del país de acogida.

Buenas prácticas en tiempos de crisis energética

Los expatriados que viven en países muy expuestos a la sequía seguramente ya están familiarizados con los mensajes de concienciación, y a veces de prohibición, de las autoridades: optar por la ducha en lugar del baño, no lavar el coche en casa, reducir el riego del jardín, cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes, etc. La crisis energética actual también llama a adoptar gestos cotidianos sencillos para consumir menos y ahorrar. La mayoría de ellos, por cierto, coinciden con los recomendados en épocas de sequía. Y, según reconocen los defensores del medio ambiente, estas buenas prácticas deberían aplicarse en todo momento, haya crisis energética o no.

Gestos para reducir el consumo de energía en el día a día

Higiene personal:

  • Optar por la ducha y reducir el tiempo que se pasa bajo el agua.
  • Usar la toalla en lugar del secador de pelo.

Lavado de ropa:

  • No lavar la ropa con demasiada frecuencia y optar por el lavado a baja temperatura.
  • Evitar el uso de la secadora.

Fregado:

  • Usar el lavavajillas en modo «eco».
  • Reducir el consumo de agua caliente (cepillarse los dientes y lavarse las manos con agua fría).

Calefacción:

  • Sustituir la caldera de gas o gasóleo por una bomba de calor.
  • Revisar el aislamiento de la vivienda para evitar pérdidas de calor.
  • Equipar las ventanas con cortinas gruesas, persianas… para regular mejor la temperatura.
  • Instalar un termostato inteligente.
  • Bajar la calefacción 1 °C en toda la vivienda.
  • Aislar el calentador de agua y las tuberías con material aislante (calorifugado) para conservar el calor durante más tiempo, especialmente si el calentador se encuentra en un lugar sin calefacción (como el garaje).

Uso de electrodomésticos y dispositivos electrónicos:

  • Desenchufar los electrodomésticos cuando no se estén usando (sobre todo por la noche).
  • Optar por aparatos de bajo consumo.
  • Utilizar los dispositivos en modo «ahorro de energía».
  • Usar los electrodomésticos en horas valle.
  • Iluminación: sustituir las bombillas por otras de bajo consumo.

Cocina:

  • Tapar las ollas para cocinar los alimentos más rápido.
  • Cocción en agua: apagar el fuego unos minutos antes de que termine el tiempo de cocción; los alimentos seguirán haciéndose (con la tapa puesta) aprovechando el calor residual.
Vida de cada día
Sobre

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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