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Por qué todo expatriado necesita un compañero de trabajo

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compañero de trabajo© Prostock-studio / Envato Elements

Trabajar en una oficina puede resultar verdaderamente aislante. Es cierto, estás rodeado de personas. Pero todos a tu alrededor están ocupados, sacando adelante sus proyectos y cumpliendo con sus plazos. Lleva esta situación al extranjero y súmale las barreras del idioma, las diferencias culturales y los malentendidos en el lugar de trabajo… Antes de darte cuenta, podrías acabar recurriendo a ChatGPT en busca de consuelo social, y disfrutándolo. Pero en este artículo queremos explorar por qué la conexión humana en el trabajo sigue siendo importante, especialmente para los expatriados. Y por qué deberías tener sin duda un compañero de trabajo, y cómo encontrarlo. 

Por qué necesitas un compañero de trabajo de confianza

Un compañero de trabajo de confianza no es exactamente un amigo. Tampoco es un simple conocido. Es algo más estable y, muchas veces, esencial: un aliado en la oficina al que siempre puedes recurrir. Ya sea para echarte unas risas, desahogarte o intercambiar una mirada cómplice en una reunión interminable. Seguro que sabes a lo que me refiero. 

Creo que hace diez años este artículo habría sobrado. Los entornos laborales eran más "cercanos". Todos teníamos nuestro grupito en la oficina y, a menudo, los colegas acababan convirtiéndose en amigos de toda la vida. Pero ahora las cosas han cambiado. Aunque estamos mucho mejor conectados gracias a la tecnología, también estamos más desconectados que nunca los unos de los otros. Puede resultar liberador, pero también puede generar una gran sensación de soledad. 

¿Y sabes qué no transmitía soledad? The Office. Sí, hablo de la serie. Vale, puede que las trastadas de Jim y Dwight estuvieran exageradas, pero esa oficina se sentía divertida. Humana. Y justo por eso necesitas un compañero de trabajo de confianza.

Un compañero así puede acompañarte de muchas maneras distintas. Y oye, ni siquiera hace falta tener tantas cosas en común. Puede ser alguien con quien comer cuando no te apetece hacerlo solo. Alguien con un sentido del humor parecido al tuyo. Alguien con quien repasar tus propuestas antes de presentárselas a la dirección. Puede ser esa persona con la que aterrizar tras una reunión tensa. Nada demasiado dramático, solo una conexión humana discreta. 

Y aquí va una ventaja extra para los expatriados. 

Un compañero de trabajo de confianza puede ser tu puente hacia una red social más amplia fuera de la oficina. Y también puede ayudarte a integrarte mejor en tu nuevo entorno.

Imagina que te invitan a una cena de cumpleaños fuera del trabajo o a una fiesta de inauguración de piso. No es un evento para expats con la etiqueta de "networking". Es un momento de la vida real donde conoces gente y te sumerges en la cultura cotidiana. Y eso tiene un valor enorme, sobre todo si sientes que estás atrapado en la burbuja expat.

En la oficina, esta persona puede ayudarte a interpretar mejor los códigos sociales. ¿Puedo ser tan directo? ¿Este correo suena bien? Si tienes dudas sobre por qué las cosas se organizan de una forma concreta, seguramente te dará la respuesta más honesta y práctica, algo que ningún correo del departamento de RR. HH. podrá explicarte realmente.

Para muchos expatriados, tener a alguien así en el trabajo puede marcar un antes y un después. Puede hacer que una ciudad totalmente nueva, de pronto, te resulte familiar y más fácil de entender. Puede que empieces a sentirte con más seguridad en el trabajo, con más ganas de participar en las conversaciones de la empresa, con más entusiasmo por conocer gente nueva, porque sabrás que tu compañero de confianza te respalda o, al menos, te escucha.

A estas alturas, seguramente estés pensando: "Esto parece una relación muy unilateral y transaccional". El expatriado solo recibe ayuda de forma pasiva. Pero no tiene por qué ser así, y quizá estés aportando mucho más de lo que crees.

Para empezar, puedes aportar una mirada fresca. Es probable que veas cosas que tu colega ya no percibe: pequeñas ineficiencias del día a día, jerarquías no oficiales, cosas que ocurren simplemente porque "siempre se ha hecho así". Si no tienes un amigo en el trabajo con quien compartir esas observaciones, nunca saldrán a la luz.

A nivel cultural, puedes aportar riqueza a la oficina. Tienes una forma distinta de pensar, de trabajar, de resolver problemas e, incluso, de tomarte un descanso. Eso genera un intercambio. Claro, puede que no se traduzca en grandes cambios, pero sí puede despertar curiosidad, reflexión... Y ambas cosas son estupendas, tanto dentro como fuera del trabajo.

También hay un lado más personal. Como expatriado, como recién llegado, seguramente eres muy buen oyente. No tienes ideas preconcebidas (porque aquí todo es nuevo), tienes ganas de descubrir tu nueva realidad y de verdad disfrutas conectando con la gente. Esa energía es muy poco habitual, y tu compañero puede valorarla mucho. 

Por último, no subestimes la reciprocidad emocional. Que alguien te "elija" como compañero de confianza sienta bien. Aporta un sentido extra de propósito. 

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¿Cómo se consigue un compañero de trabajo de confianza?

Encontrar un compañero así puede resultar complicado, sobre todo en el extranjero. No es algo que puedas anunciar a los cuatro vientos. Y montar estrategias secretas para "hacerte amigo" de alguien tiene un punto un poco inquietante...

Así que la mejor forma posible de encontrar un amigo en el trabajo es..., sorpresa, sorpresa..., dejar que pase de forma natural. Lo que probablemente no deberías hacer es preseleccionar con quién podrías llegar a ser amigo. Eso te encerrará en un escenario donde solo te acerques a personas parecidas a ti. Los compañeros de confianza suelen surgir, simplemente, por proximidad. Puede ser alguien con quien colaboras en un proyecto o esa persona que tiene la mesa al lado de la tuya. La comunicación fluye sola y no hay nada que tengas que ensayar o practicar.

¿Y si eres tímido?

Como expatriado, tienes a tu disposición un arma social fantástica: la curiosidad. Es natural que tengas muchas preguntas, y tu condición de recién llegado te da licencia para hacerlas sin reparos. Esa capacidad de preguntar sin trabas abre muchas puertas. Por un lado, mucha gente tendrá verdaderas ganas de ayudarte. Por otro, sentirá curiosidad por saber qué te resulta extraño a ti.

Aunque diseñar estrategias para hacer amigos puede ser contraproducente, adoptar unos cuantos hábitos sencillos sí marca la diferencia. Uno de ellos es, simplemente, decir "sí" cuando te inviten a algo: a comer, a una fiesta, a una cerveza después del trabajo o a un café a media mañana. No tienes que estar en todas partes a la vez; abrirte a cosas nuevas suele ser la vía más rápida para hacer amigos en el extranjero.

Cuando empieces a sentirte un poco más cómodo, anímate a tomar la iniciativa. Puede ser algo muy sencillo, como: "He visto una cafetería nueva a la vuelta de la esquina, ¿te apetece probarla a la hora de comer?", o "Hoy he preparado muchísima comida para el almuerzo, ¿quieres probar un plato típico de X país?". Como estas conversaciones se sienten naturales y casi rutinarias, apenas hay presión social. Quizá te resulte más fácil empezar así, y a tus colegas también les costará menos decir que sí.

Y por último, una gran manera de atraer amistades en el trabajo es, sencillamente, ser humano. Deja que tus compañeros vean que, bajo el velo de la profesionalidad, eres una persona como cualquier otra. A veces te sientes incómodo, cometes errores, te ríes y te frustras.

Y si quieres tener un compañero de confianza, no olvides serlo tú primero. Interésate por tus colegas, ofréceles ayuda, comparte tus ideas y reflexiones. Recuerda los pequeños detalles que comparten contigo. Pasa muy a menudo que, justo cuando te conviertes calladamente en el compañero de confianza de alguien, te das cuenta de que esa persona ya hace tiempo que se ha convertido en el tuyo.

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Natallia Slimani-Mercier
Sobre el autor

Natallia tiene una licenciatura (con honores) en Lengua Inglesa e Interpretación Simultánea y trabajó como escritora y editora para varias publicaciones y canales de medios en China durante diez años.

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