Por qué necesitas un compañero de trabajo de confianza
Un compañero de trabajo de confianza no es exactamente un amigo. Tampoco es un simple conocido. Es algo más estable y, muchas veces, esencial: un aliado en la oficina al que siempre puedes recurrir. Ya sea para echarte unas risas, desahogarte o intercambiar una mirada cómplice en una reunión interminable. Seguro que sabes a lo que me refiero.
Creo que hace diez años este artículo habría sobrado. Los entornos laborales eran más "cercanos". Todos teníamos nuestro grupito en la oficina y, a menudo, los colegas acababan convirtiéndose en amigos de toda la vida. Pero ahora las cosas han cambiado. Aunque estamos mucho mejor conectados gracias a la tecnología, también estamos más desconectados que nunca los unos de los otros. Puede resultar liberador, pero también puede generar una gran sensación de soledad.
¿Y sabes qué no transmitía soledad? The Office. Sí, hablo de la serie. Vale, puede que las trastadas de Jim y Dwight estuvieran exageradas, pero esa oficina se sentía divertida. Humana. Y justo por eso necesitas un compañero de trabajo de confianza.
Un compañero así puede acompañarte de muchas maneras distintas. Y oye, ni siquiera hace falta tener tantas cosas en común. Puede ser alguien con quien comer cuando no te apetece hacerlo solo. Alguien con un sentido del humor parecido al tuyo. Alguien con quien repasar tus propuestas antes de presentárselas a la dirección. Puede ser esa persona con la que aterrizar tras una reunión tensa. Nada demasiado dramático, solo una conexión humana discreta.
Y aquí va una ventaja extra para los expatriados.
Un compañero de trabajo de confianza puede ser tu puente hacia una red social más amplia fuera de la oficina. Y también puede ayudarte a integrarte mejor en tu nuevo entorno.
Imagina que te invitan a una cena de cumpleaños fuera del trabajo o a una fiesta de inauguración de piso. No es un evento para expats con la etiqueta de "networking". Es un momento de la vida real donde conoces gente y te sumerges en la cultura cotidiana. Y eso tiene un valor enorme, sobre todo si sientes que estás atrapado en la burbuja expat.
En la oficina, esta persona puede ayudarte a interpretar mejor los códigos sociales. ¿Puedo ser tan directo? ¿Este correo suena bien? Si tienes dudas sobre por qué las cosas se organizan de una forma concreta, seguramente te dará la respuesta más honesta y práctica, algo que ningún correo del departamento de RR. HH. podrá explicarte realmente.
Para muchos expatriados, tener a alguien así en el trabajo puede marcar un antes y un después. Puede hacer que una ciudad totalmente nueva, de pronto, te resulte familiar y más fácil de entender. Puede que empieces a sentirte con más seguridad en el trabajo, con más ganas de participar en las conversaciones de la empresa, con más entusiasmo por conocer gente nueva, porque sabrás que tu compañero de confianza te respalda o, al menos, te escucha.
A estas alturas, seguramente estés pensando: "Esto parece una relación muy unilateral y transaccional". El expatriado solo recibe ayuda de forma pasiva. Pero no tiene por qué ser así, y quizá estés aportando mucho más de lo que crees.
Para empezar, puedes aportar una mirada fresca. Es probable que veas cosas que tu colega ya no percibe: pequeñas ineficiencias del día a día, jerarquías no oficiales, cosas que ocurren simplemente porque "siempre se ha hecho así". Si no tienes un amigo en el trabajo con quien compartir esas observaciones, nunca saldrán a la luz.
A nivel cultural, puedes aportar riqueza a la oficina. Tienes una forma distinta de pensar, de trabajar, de resolver problemas e, incluso, de tomarte un descanso. Eso genera un intercambio. Claro, puede que no se traduzca en grandes cambios, pero sí puede despertar curiosidad, reflexión... Y ambas cosas son estupendas, tanto dentro como fuera del trabajo.
También hay un lado más personal. Como expatriado, como recién llegado, seguramente eres muy buen oyente. No tienes ideas preconcebidas (porque aquí todo es nuevo), tienes ganas de descubrir tu nueva realidad y de verdad disfrutas conectando con la gente. Esa energía es muy poco habitual, y tu compañero puede valorarla mucho.
Por último, no subestimes la reciprocidad emocional. Que alguien te "elija" como compañero de confianza sienta bien. Aporta un sentido extra de propósito.




