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Brown-out: cuando trabajar en el extranjero pierde su sentido

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Brown-out: cuando trabajar en el extranjero pierde su sentido© GaudiLab / Envato Elements

Junto con el burn-out y el bore-out, el brown-out representa una forma de sufrimiento laboral. Un trabajo que pierde su sentido, trabajadores que se cuestionan su futuro profesional… ¿Para qué seguir cuando el aburrimiento marca el ritmo de cada jornada? Con los recientes cambios en la organización del trabajo (IA, redefinición de funciones, etc.), el brown-out va ganando terreno. Ningún sector profesional se libra de él. ¿Cómo pueden los trabajadores expatriados volver a encontrar sentido en lo que hacen?

Brown-out: ¿de qué estamos hablando?

El burn-out, o agotamiento profesional, es un término que ya nos resulta familiar. No ocurre lo mismo con el bore-out y el brown-out. El primero también implica un agotamiento laboral, pero a diferencia del burn-out, no lo provoca el exceso de trabajo, sino todo lo contrario: las capacidades del empleado quedan infrautilizadas. Se le aparta, se le mantiene en un segundo plano o se le asignan tareas poco estimulantes, repetitivas y sin valor añadido. El bore-out es, en esencia, el reverso del burn-out.

Entre ambos extremos, el brown-out se define como una desmotivación profunda que afecta al núcleo mismo del trabajo: el empleado deja de encontrar satisfacción en lo que hace, pierde el sentido de su actividad y se queda sin referencias. La línea que separa el bore-out del brown-out es muy delgada, y uno puede desembocar fácilmente en el otro: quien lleva tiempo apartado y subutilizado (bore-out) puede acabar perdiendo toda motivación (brown-out).

Los tres síndromes reflejan un malestar laboral real con consecuencias evidentes en la vida personal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte con frecuencia sobre la necesidad de que los Estados aborden los problemas de salud mental, ya que estos cuadros pueden derivar en depresión, una enfermedad que no deja de extenderse en todo el mundo.

¿Qué puede provocar el brown-out?

¿Qué situaciones laborales pueden conducir al brown-out, especialmente en el caso de los expatriados? ¿Existen señales de alerta tempranas?

Aunque no es posible identificar todas las causas, sí pueden señalarse varias que aparecen con frecuencia, relacionadas en su mayoría con la organización del trabajo y la incorporación de nuevas metodologías y herramientas:

  • El uso cada vez más extendido de la inteligencia artificial en las empresas.
  • La acumulación excesiva de reuniones, incluidas las virtuales.
  • La sensación de vigilancia constante, cuando los empleados deben rendir cuentas de cada pequeña tarea.
  • Cambios en la dirección del equipo o en las funciones asignadas.

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Las señales del brown-out

Lo importante es no confundir el brown-out con una simple bajada de motivación. Como cualquier trabajador, un expatriado puede atravesar momentos de desánimo o falta de energía, incluso algún bache puntual. Por lo general, esas sensaciones desaparecen solas con el tiempo.

Las preguntas que uno se hace

El brown-out no es una bajada de motivación pasajera, sino una pérdida total de sentido. El malestar se va instalando a lo largo de los meses, sin señales claras de aviso y sin que uno llegue a darse cuenta. De ahí que sea tan difícil de identificar. Aun así, hay ciertas preguntas que suelen rondar la cabeza del expatriado que lo sufre:

  • ¿Para qué estoy haciendo este trabajo?
  • ¿Por qué me contrataron si a nadie le importa lo que hago?
  • ¿Qué sentido tiene seguir elaborando informes que nadie lee?

Los pensamientos que aparecen

Frente a esas preguntas, pueden surgir reflexiones como estas:

  • Me gusta mi trabajo y, sin embargo, siento que estoy dando vueltas en el vacío.
  • No estoy sobrecargado, pero siempre me siento agotado.
  • Lo que produzco no tiene ningún sentido.
  • Me siento completamente desconectado del equipo.

Los cambios de comportamiento

El brown-out también puede manifestarse en cambios visibles en el día a día.

  • El expatriado se vuelve cínico: cualquier tarea que le encarga la empresa le arranca comentarios como "¿otro informe? ¿Para qué sirve esto?". Se burla, abierta o internamente, de los objetivos de la empresa, que han dejado de tener sentido para él.
  • Un cansancio intenso que persiste incluso después de un fin de semana tranquilo o de las vacaciones.
  • Problemas de sueño.
  • Retrasos, ausencias y olvidos en el trabajo: el expatriado sigue cumpliendo con sus funciones, pero con ciertos "pequeños descuidos" que antes no tenía.
  • Una presencia cada vez más difusa en la empresa: está, pero no está. Ya no se relaciona con sus compañeros con entusiasmo y se limita a hacer lo que le piden, sin implicación personal.

Los errores que conviene evitar

Tendemos a confundir el brown-out con un simple bajón pasajero, y también a restarle importancia pensando que hay situaciones peores en la vida. Sin embargo, un brown-out sin tratar puede derivar en burn-out o depresión, y abrir la puerta a otros problemas de salud: trastornos alimentarios, del sueño, dolores físicos... Por eso es fundamental tomarse en serio cualquier cambio preocupante en el trabajo. Aquí todos los miembros de la empresa tienen un papel: cada uno puede hacer algo para apoyar a un compañero que está pasándolo mal.

¿Existe un brown-out propio del expatriado?

Sin llegar a hablar de un brown-out exclusivo de los expatriados, sí vale la pena señalar que el trabajador extranjero puede enfrentarse, a lo largo de su experiencia en el exterior, a situaciones especialmente estresantes.

Choque cultural y brown-out

Un choque cultural puede aparecer desde los primeros momentos de la expatriación, cuando adaptarse al nuevo entorno laboral resulta más difícil de lo esperado. Un mismo puesto puede entenderse de formas muy distintas según la empresa y la cultura. Así, un expatriado con amplia experiencia en su campo puede perder sus referencias en la empresa extranjera: las tareas que le piden no se corresponden con lo que esperaba, y lo que hace le parece carente de sentido. La propia decisión de expatriarse puede empezar a ponerse en duda.

Competencias infrautilizadas y brown-out

Otra situación frecuente es la del expatriado al que se reduce constantemente a su condición de "expat". En ese caso, la desmotivación puede surgir de la imposibilidad de desarrollarse plenamente en la empresa: se le mete en una casilla, y tanto sus éxitos como sus fracasos se analizan siempre a través del prisma de la expatriación. "Ha salido bien porque es expat." "Ha salido mal porque es expat." En esas condiciones, ganar confianza en uno mismo resulta muy complicado, sobre todo si uno no es especialmente optimista de por sí. El expatriado puede incluso llegar a pensar que lo contrataron no por sus capacidades, sino únicamente por ser extranjero. Sus cualidades no se reconocen. Puede sentirse apartado (bore-out) o utilizado como simple reclamo. En ambos casos, el resultado es el mismo: una profunda desmotivación y una pérdida de interés y de sentido en el trabajo.

Dado que el brown-out apunta al significado mismo del trabajo, en muchos casos acaba llevando a la renuncia. Los expatriados cuestionan cada vez más no solo su puesto en la empresa extranjera, sino todo su proyecto de vida en el exterior.

Salir del brown-out: hay soluciones

¿Cómo superar el brown-out? Expertos y médicos coinciden en un punto: la solución debe construirse entre la empresa y el trabajador expatriado.

Expatriado: ¿cómo hablar del malestar en el trabajo?

No todos los países otorgan la misma importancia a la salud mental en el entorno laboral. Y, lógicamente, la política de la empresa en este ámbito no suele ser uno de los aspectos que se estudian a fondo cuando se busca una oportunidad en el extranjero: la atención se centra más en las condiciones laborales generales, el salario y otros factores prácticos.

Ante todo, conviene recordar que la solución al brown-out puede pasar por el diálogo con el responsable directo... o no. Todo depende de la situación concreta del expatriado. Por ejemplo, quien empieza a sentir aburrimiento en el trabajo puede preguntarse por qué. Ese ejercicio de introspección le ayudará a hacerse las preguntas adecuadas: ¿esta desmotivación tiene que ver con el trabajo en sí? ¿Con la expatriación? ¿Con algo ocurrido en el ámbito profesional o personal que está afectando al rendimiento? A veces el problema surge de un desajuste entre la imagen que uno tenía del puesto y la realidad de las funciones en el extranjero. En ese caso, puede intentarse apreciar las nuevas tareas por lo que son, sin compararlas con la actividad anterior.

Al fin y al cabo, cada trabajador tiene la libertad de darle el sentido que quiera a su actividad. Por eso lo que a unos les parece una tarea poco interesante, otros lo consideran indispensable. Recuperar el sentido del trabajo, cuando es posible, es una de las primeras claves para salir del brown-out. Pero cuando las dificultades persisten, el expatriado debe poder hablar con calma con su empleador extranjero.

Responsables: reconocer el trabajo del equipo

No siempre es fácil para un responsable detectar a un empleado en situación de brown-out. Hay que mantener un buen ambiente de grupo respetando al mismo tiempo la individualidad de cada persona, y hacerse entender teniendo en cuenta el carácter multicultural del equipo, con trabajadores de distintos países, culturas y formas de trabajar.

Lo ideal sería que el expatriado contara con una formación intercultural dentro de la empresa extranjera y con un acompañamiento que facilitara su integración. Sin embargo, esta situación óptima sigue siendo la excepción. En la práctica, son muchos los expatriados contratados exactamente igual que cualquier trabajador local, con todo lo que eso implica, especialmente en el plano cultural. Con formación teórica o sin ella, siempre habrá un aprendizaje sobre la marcha que resulta inevitable. Aun así, para facilitar la adaptación del empleado extranjero, a la empresa le conviene desarrollar un buen sistema de acogida: el equipo directivo debe poder acompañar a los recién llegados más allá de las tareas estrictamente laborales, porque la vida en una empresa tiene, como su propio nombre indica, una dimensión social muy importante.

Esa dimensión social también se refleja en la comunicación interna. Aquí vuelve a entrar en juego la cultura de la empresa extranjera: ¿es un país donde el bienestar del empleado se tiene en cuenta? ¿Cómo evolucionan las leyes de inmigración? ¿Puede el trabajador expresar libremente su malestar a su responsable? Un entorno de confianza y respeto es imprescindible para que el expatriado pueda hablar sin miedo. En la misma línea, el ambiente dentro del equipo es igual de determinante: un clima cálido, con mensajes de aliento y actitudes positivas, facilita que el expatriado gane confianza y se integre de verdad.

Brown-out y expatriación: ¿cómo salir adelante?

A veces, la solución al brown-out pasa por un cambio. No necesariamente por poner fin a la expatriación, sino por cambiar de puesto dentro de la misma empresa (si es posible), de empresa, de sector o incluso de profesión. Dado que el brown-out afecta al sentido mismo del trabajo, la reflexión que emprende quien lo sufre puede llevarle a plantearse si debe seguir en la misma actividad o dar un giro profesional. Eso sí, ninguna decisión debe tomarse a la ligera. Dejar la empresa no pondrá fin al brown-out de un día para otro: es preferible buscar primero apoyo psicológico, recuperarse, y solo entonces valorar un posible nuevo camino profesional.

Eso sí, el expatriado también tendrá que plantearse la cuestión del permiso de trabajo. ¿Tiene un permiso abierto o cerrado? ¿Puede dejar su puesto libremente? ¿Le resultará fácil encontrar otro empleo? Todas estas preguntas pueden generar una presión adicional considerable. Por eso se recomienda buscar acompañamiento y evitar las decisiones precipitadas.

En cualquier caso, contar con apoyo psicológico y profesional es más que recomendable, independientemente de si el expatriado decide cambiar de empresa o de sector. Porque para reconstruir la carrera en el extranjero, primero hay que reconstruirse por dentro.

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Asaël Häzaq
Sobre el autor

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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