Esforzarte, formarte como profesional, construir tu carrera paso a paso. Parece un plan sólido y sin grandes riesgos para alcanzar tus metas. Sin embargo, hay una variable que algunos nunca tenemos que tener en cuenta: el visado. Y aun así, para muchas personas, es precisamente su situación migratoria lo que termina decidiendo el rumbo de su carrera.
Imagina dos jóvenes recién graduados que salen de la universidad el mismo día. Tienen la misma titulación, notas similares e incluso una experiencia laboral comparable. Ambos reciben ofertas de trabajo prácticamente idénticas de una empresa en el extranjero. Sobre el papel, sus carreras deberían seguir un camino más o menos parecido a partir de ese momento.
Pero hay una diferencia: de dónde vienen.
Uno tiene el pasaporte de un país que le da acceso directo a varias opciones de visado de trabajo y una vía clara hacia la residencia permanente. El otro solo tiene acceso a una opción de visado, y eso en el mejor de los casos. Y esa opción viene cargada de restricciones, cupos, revisiones, o está sujeta a un sistema de lotería.
Unos años después, sus carreras pueden haber tomado rumbos muy distintos. No necesariamente porque uno haya trabajado más duro o sea más talentoso, sino simplemente porque cada uno tenía un margen de libertad muy diferente a la hora de tomar decisiones profesionales.
Para un inmigrante altamente cualificado, las normas de inmigración pueden condicionar su vida profesional de una manera que resulta completamente ajena a quienes nunca han tenido que lidiar con ellas.
"Estuve siete años en mi trabajo en Hong Kong. Trabajo en hostelería. Tuve algunas ofertas mejores, pero me daba miedo seguirlas en serio porque conseguir un permiso de trabajo en Hong Kong es realmente difícil, sobre todo para mí (Marina es ciudadana de Bielorrusia). Tenía mucho miedo de hacer cualquier movimiento porque no quería llamar la atención de inmigración y que empezaran a cuestionar mi estancia aquí", cuenta Marina, una expatriada bielorrusa en Hong Kong.
La nacionalidad puede afectar a todos los aspectos de la vida en el extranjero, desde los más importantes hasta los más cotidianos. Las personas de ciertos países pueden tener dificultades para abrir cuentas bancarias, solicitar estancias más largas o viajar por la región, entre muchas otras cosas. Algunas, a causa de circunstancias que escapan a su control, acaban prácticamente excluidas de los sistemas internacionales de banca y solicitud de visados. Un ejemplo claro es el de los titulares de pasaportes rusos tras la guerra entre Rusia y Ucrania.
Maksim, un expatriado ruso en Türkiye, nos lo cuenta: "Nos mudamos a Türkiye en marzo de 2022 y enseguida solicitamos la residencia. Nos la concedieron, empezamos a construir una vida allí. Tanto mi mujer como yo empezamos a aprender turco. Al principio tuvimos algunos problemas para transferir nuestro dinero, pero al final lo conseguimos. Y entonces, en 2024, sin ningún aviso previo, simplemente dejaron de renovarnos la residencia. Y esto era solo para nosotros, los que teníamos pasaporte ruso. Me pareció muy injusto, aunque entiendo la lógica. Pero en ese momento, después de tanto tiempo allí, de todo el dinero invertido, con un alquiler de dos años del que habíamos pagado la mitad por adelantado... Nos afectó muchísimo y tuvimos que mudarnos a Georgia con los últimos ahorros que nos quedaban."
Al mismo tiempo, hay pasaportes que abren puertas que otros no pueden abrir. Los ciudadanos de algunos países pueden pasar años acumulando experiencia internacional a través de programas de vacaciones y trabajo y otros similares. Dentro de la Unión Europea, millones de personas pueden vivir y trabajar en distintos países sin necesidad de visado. Se trata de ventajas profesionales muy concretas que hacen que los cambios de carrera resulten naturales y sin apenas riesgo.
Las limitaciones para los estudiantes internacionales
Las normas de visado y las restricciones en los permisos de trabajo afectan directamente a los estudiantes internacionales y a su capacidad de construir una carrera profesional tras graduarse.
El ejemplo más claro hoy en día son las universidades estadounidenses. Los estudiantes internacionales en Estados Unidos son una fuente fundamental de talento en las primeras etapas de la carrera profesional para las empresas locales, especialmente en los campos STEM. Sin embargo, los cambios actuales en las políticas de inmigración están afectando directamente a esta realidad.
Tras el descenso registrado durante la pandemia, la matriculación de estudiantes internacionales en Estados Unidos volvió a repuntar con fuerza. El curso académico 2023-2024 superó el millón de estudiantes internacionales, pero con la administración actual, su futuro se presenta cada vez más incierto.
Se aprecia una tendencia clara hacia el endurecimiento de las condiciones para los visados de estudiante, los programas de formación y los visados de trabajo. Por ejemplo, se han anunciado nuevas restricciones para el programa Optional Practical Training (OPT), que permite a los estudiantes internacionales trabajar en Estados Unidos durante uno a tres años después de graduarse.
También se han reportado tiempos de espera más largos y un escrutinio más exhaustivo en las entrevistas para visados de estudiante. Los estudiantes de países que han sido señalados están experimentando retrasos y controles adicionales, algo que ha afectado especialmente a los estudiantes chinos en áreas como los semiconductores y la inteligencia artificial.
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Cuando tu nacionalidad dificulta el acceso al trabajo de tus sueños
Muchos profesionales de recursos humanos reconocen que, en el mercado laboral actual, el estatus migratorio de un candidato no solo influye en el coste de la contratación, sino que también determina su perfil de riesgo. Cuando una empresa necesita cubrir un puesto, necesita tener la certeza de que el tiempo invertido en encontrar al candidato adecuado se traducirá en una contratación efectiva. Si existe alguna incertidumbre sobre las posibilidades del candidato de obtener un permiso de trabajo o un visado, la empresa se arriesga a perder tiempo y recursos valiosos.
"Solicité un puesto de docente en un colegio internacional de Singapur. Tengo un doctorado en educación infantil y experiencia previa trabajando en un centro similar y en un puesto parecido en China. El director de estudios quedó muy impresionado con mi perfil y empezamos a avanzar en el proceso de contratación, pero entonces se enteraron de que soy de Lituania. Al no ser de un país de habla inglesa como Estados Unidos o Australia, conseguir la aprobación de mi permiso de trabajo resultaría más complicado. Así que decidieron no seguir adelante. Sigo pensando que habría hecho un trabajo excelente con ellos; es una pena que el problema fuera algo sobre lo que yo no tenía ningún control", cuenta Sofija, una expatriada lituana en China.
Otro expatriado comparte su frustración en Reddit por ser el candidato ideal para puestos en Estados Unidos de los que nunca recibe respuesta: "Es muy frustrante ver cómo mis solicitudes de empleo son rechazadas únicamente por cuestiones de patrocinio. Para poner en contexto: tengo una visa H1B, aunque el proceso de I-140 y PERM aún no ha comenzado porque actualmente estoy buscando un cambio y explorando ofertas en varias plataformas. Mi visa lleva casi cinco años vigente (incluida la prórroga de tres años) y la H1B se tramitó en 2023. Adapto mi currículum a cada puesto al que me presento y compruebo mi puntuación en resumeworded.com para verificar las palabras clave. Aunque mi perfil encaja perfectamente con el puesto y cumplo todos los requisitos, sigo recibiendo rechazos en apenas uno o dos días. Y ninguna de estas ofertas especificaba que hubiera que estar autorizado legalmente para trabajar en Estados Unidos sin patrocinio ni que no pudieran patrocinar en ese momento. Estamos hablando de empresas como las FAANG, Visa, JPMC y otros grandes bancos y compañías tecnológicas. Es desalentador pensar que mis cualificaciones y experiencia están siendo ignoradas simplemente por cuestiones de patrocinio."
Cuando tu residencia condiciona tus opciones de trabajo remoto y tu salario
El trabajo remoto se considera, en general, una modalidad especialmente inclusiva. Sin embargo, incluso en este ámbito, las restricciones por ubicación y los requisitos de visado pueden limitar el acceso a oportunidades y a una buena remuneración.
Muchos puestos remotos, aunque técnicamente abiertos a nivel global, incluyen en la letra pequeña la condición de que el candidato resida en un lugar concreto. Los motivos pueden ser el cumplimiento normativo, la protección de datos y la fiscalidad. En algunos casos, las empresas simplemente prefieren contratar a personas en los países donde ya tienen establecida su estructura de nóminas.
Como resultado, dos candidatos igualmente cualificados pueden tener acceso a bolsas de oportunidades muy distintas. Un desarrollador de software que vive en Alemania o Portugal podría optar a decenas de puestos remotos que estarían fuera del alcance de un profesional igual de competente en Nepal o Nigeria.
La situación legal de residencia también puede influir en el salario que se percibe. Muchos empleadores remotos aplican modelos de retribución basados en la ubicación, en los que el salario se ajusta en función del lugar donde vive el empleado, y no según la naturaleza o la calidad de su trabajo. Así, alguien que vive en San Francisco, Singapur o Londres probablemente cobraría más que alguien ubicado en Argel o Bangkok.
Esto genera una paradoja curiosa para los trabajadores remotos. Algunos están dispuestos a mudarse para acceder a un puesto remoto mejor remunerado, pero la mayoría de los países no ofrece ningún marco legal que les permita hacerlo.
Cuando te quedas más tiempo del que quieres en un trabajo
Muchos permisos de trabajo, visados y programas de residencia exigen contar con un patrocinador, es decir, el empleador que te contrata y gestiona los trámites de tu traslado. Esto vincula tu llegada al extranjero a un puesto y una empresa concretos. Si decides abandonar la empresa, tu visado también quedará cancelado. Tiene toda la lógica, ya que es tu empleador quien te "invita" al país y quien responde por ti durante tu estancia.
Para algunos expatriados, el patrocinio los mantiene "atrapados" en un mismo puesto durante años, impidiéndoles explorar otras opciones laborales.
Alina, una expatriada ucraniana en China, lo cuenta así: "Cambié de trabajo muchas veces. No tenía claro en qué carrera quería establecerme. Pero cada vez que conocía a otros expatriados como yo, todos se sorprendían mucho de que tuviera un historial laboral tan activo. La mayoría llevaba años en la misma empresa porque cambiar no era fácil. Yo estaba casada con un ciudadano chino, así que me preocupaba menos mi situación migratoria; siempre podía pasarme a un visado familiar. Pero solo hace poco me di cuenta del papel tan importante que eso jugó en mi carrera."
Cuando las restricciones de visado te obligan a cambiar de profesión
Las normas de visado no solo pueden afectar a dónde trabajas y durante cuánto tiempo. A veces también condicionan a qué te dedicas.
Algunos países fomentan activamente la inmigración de profesionales en sectores concretos. Un buen ejemplo es Australia, que cuenta con varios programas de inmigración cualificada para gestionar la escasez de mano de obra en áreas como la construcción, la sanidad, la ingeniería y algunas otras. Los solicitantes en estos campos reciben un trato preferente, lo que lleva a algunos inmigrantes a formarse en estas áreas para poder acceder a estas vías profesionales.
Mientras que algunos países tienen programas específicos para la inmigración profesional, en otros el trato preferente a determinadas profesiones es más sutil.
"Tengo una carrera en ingeniería y otra en informática, y estuve casi un año solicitando distintos empleos en Hong Kong, donde vivía. Recibí respuesta de algunas empresas, pero cuando llegaba el momento de gestionar mi visado, todas se echaban atrás porque resultaba demasiado complicado demostrar que me necesitaban a mí, un extranjero, con tantos ingenieros ya disponibles en Hong Kong. Al final solicité un puesto de docente y conseguí mis papeles de trabajo con eso", cuenta Stefan, un expatriado alemán en Hong Kong.
La necesidad de ser excepcional
Esto nos lleva a otra consecuencia de las restricciones de visado que puede marcar el rumbo de una carrera. En muchas solicitudes de permiso de trabajo, el empleador debe demostrar ante las autoridades competentes que no puede encontrar profesionales igual de cualificados a nivel local. Esto coloca al candidato extranjero en una posición muy concreta: tiene que ser excepcional para que le aprueben el visado de trabajo. Así lo ilustra Kayina, una expatriada checa en Francia: "Cuando mi empresa solicitó el visado de trabajo para mí, utilizaron mi canal de YouTube, con 50 000 suscriptores, para demostrar que yo era exactamente la persona que necesitaban para ese puesto, ya que sabía cómo gestionar un canal de YouTube en un nicho específico. De no haber sido por eso, creo que no me lo habrían aprobado. En Francia hay muchísimos profesionales del marketing."
Cuando las restricciones de visado se convierten en oportunidades profesionales
A veces los obstáculos migratorios se convierten en oportunidades.
Para muchos inmigrantes, las restricciones de visado los han empujado a explorar otras salidas, lo que en ocasiones los ha llevado a montar su propio negocio o a apostar por caminos profesionales más ambiciosos. Ahora bien, esto no significa que las barreras migratorias sean algo positivo. La mayoría de las personas, si pudieran elegir, optarían sin dudarlo por un proceso migratorio más sencillo y predecible.
Lo que sí podemos observar es que las trayectorias profesionales rara vez son lineales, y menos aún cuando implican una mudanza al extranjero.
Cuando hablamos de carrera y éxito, solemos hablar de talento, formación, contactos, experiencia... Pero para millones de personas, hay otra variable fundamental: la política migratoria. Una lotería de visados puede determinar si alguien puede seguir en el trabajo que ama y para el que está cualificado. Un pasaporte puede decidir si un empleador quiere contratarte, si puedes cambiar de trabajo, cuánto tiempo puedes quedarte, y a veces incluso la profesión que acabas eligiendo.
Natallia tiene una licenciatura (con honores) en Lengua Inglesa e Interpretación Simultánea y trabajó como escritora y editora para varias publicaciones y canales de medios en China durante diez años.