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Expatriación: ¿huir o reinventarse en el extranjero?

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Vivre en el extranjero para huir o reinventarse© stokkete / Envato Elements

Es realmente mejor la vida en el extranjero que en tu país de origen? Todo apunta que sí, a juzgar por el elevado número de proyectos de expatriación. Las sucesivas crisis económicas y el deteriorado clima social no son ajenos a estas decisiones. Una tendencia especialmente visible entre los jóvenes trabajadores, dispuestos a cambiar de país en busca de una vida mejor. Pero, ¿se trata realmente de un proyecto de vida o de una huida hacia adelante?

Expatriarse para sanear las finanzas personales

Son estadounidenses, británicos, franceses, australianos, italianos o alemanes. Todos han tomado la misma decisión: irse al extranjero para ganar más. Las consecuencias del Brexit siguen haciéndose notar entre miles de británicos. Lejos de las promesas de crecimiento que se hicieron durante el referéndum, las cuentas no cuadran. El coste de la vida sube. Los salarios no acompañan. Según las estadísticas oficiales, la emigración de ciudadanos británicos tiende, no obstante, a estabilizarse (en torno a 246 000 salidas en diciembre de 2025). 

Sin embargo, los datos revelan una sobrerrepresentación de los jóvenes: los menores de 35 años (entre 16 y 34) representaron dos tercios de los emigrantes en 2025. Unas cifras que coinciden con el peso habitual de los jóvenes en los flujos migratorios mundiales, siempre superior al de otros grupos de edad. En el Reino Unido, estos jóvenes abandonan el país principalmente para trabajar o estudiar en el extranjero. Su objetivo suele ser el mismo: mejorar su nivel de vida, ganar autonomía y aumentar sus ingresos.

Los flujos de emigración e inmigración ponen también de manifiesto que la percepción del coste de la vida varía enormemente de una persona a otra. Hay británicos que emigran a Australia convencidos de que allí la vida es más barata, aunque muchos de ellos reconocen ahora que quieren volver o marcharse a otro destino por las mismas razones, como reflejan las numerosas publicaciones en grupos de Facebook. Los australianos hacen el camino inverso, movidos por idénticas motivaciones. Todo depende de la situación financiera de partida y de las expectativas que cada uno tiene en el extranjero.

Jóvenes trabajadores dispuestos a empezar de nuevo en otro país

¿Veremos a cada vez más jóvenes activos expatriarse con la esperanza de encontrar algo mejor fuera? En Alemania, cerca de 289 000 ciudadanos abandonaron el país en 2025, una cifra sin precedentes desde 2016. Dos tercios de estos expatriados tienen entre 25 y 40 años, y la mayoría cuenta con estudios superiores. Estamos, por tanto, ante una nueva "fuga de cerebros". El fenómeno no es nuevo, pero se está consolidando. En 2024, se estimaba que unos 300 000 alemanes dejaban el país cada año, entre ellos numerosos profesionales altamente cualificados. Italia conoce bien esta realidad.

Italia, tierra de emigración. Los datos del Observatorio de las Cuentas Públicas Italianas y de la Fundación Nordest lo confirman. En diciembre de 2025, 6,4 millones de italianos viven en el extranjero, sobre una población total de aproximadamente 59 millones de habitantes. En comparación, el número de extranjeros residentes en Italia asciende a 5,5 millones. El país registra, por tanto, más salidas que llegadas. Estas salidas afectan sobre todo a los jóvenes activos de entre 18 y 34 años, que representan el 48% de los emigrantes, seguidos del grupo de 34 a 39 años (38%). Estas fugas de cerebros se intensifican en períodos de crisis económica severa, como ocurrió durante la crisis de la deuda italiana de 2011-2012. Frenada temporalmente por la pandemia, la emigración de italianos, especialmente de titulados universitarios, se retomó con fuerza a partir de 2022.

¿Siguen los franceses la misma tendencia? Según un estudio de Gallup publicado en diciembre de 2025, el 27% de los franceses se plantea seriamente irse a vivir al extranjero, frente al 11% que lo consideraba en 2024. Quienes ya han dado el paso han optado principalmente por destinos europeos como Alemania, Georgia, Portugal o Polonia, además de Canadá.

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Marcharse para escapar del clima social

¿Cómo se explican estas emigraciones? En Italia, las razones suelen ser las mismas: quienes deciden marcharse denuncian la fragilidad de unas instituciones que, a su juicio, no son capaces de sostener la economía. Señalan también la persistente precariedad laboral y las profundas desigualdades territoriales. En Francia y Alemania, los motivos del éxodo también tienen que ver con la economía y la política. En Francia, la disolución de la Asamblea Nacional en 2024, tras la derrota en las elecciones europeas, y la inestabilidad política que le siguió han dejado huella. La sucesión de primeros ministros ha dañado no solo la imagen del país en el exterior, sino también la confianza de los propios ciudadanos. La fragilidad de la economía francesa y el sombrío clima social son igualmente señalados como factores determinantes.

¿Es más verde la hierba en Suiza? A pesar de los debates recurrentes sobre la inmigración (el último, la iniciativa "Suiza a 10 millones", finalmente rechazada por los ciudadanos suizos), Suiza sigue siendo uno de los destinos favoritos de los jóvenes alemanes, por delante de Austria y España. Ahora bien, las razones que llevan a los activos alemanes a marcharse son radicalmente opuestas entre sí. Por un lado, hay jóvenes que se expatrian para expresar su rechazo al creciente peso del AfD, el partido de extrema derecha. Por otro, hay quienes emigran precisamente para protestar contra la llegada de inmigrantes a Alemania. A estos se suman los alemanes de origen inmigrante que también se marchan, hartos de un sistema que, según perciben, tiende a excluirlos cada vez más.

Tailandia y su coste de vida atraen a los jubilados extranjeros

En Australia, son los mayores quienes protagonizan otra oleada de salidas: jubilados cuyas pensiones no les permiten vivir con dignidad en el país. Muchos se marchan a Tailandia, donde se unen a suizos, franceses y estadounidenses, entre otros. El Índice Mundial de Jubilación 2026 (Global Retirement Index 2026) sitúa a Tailandia como "el primer país asiático y el noveno del mundo" para jubilarse. El índice evalúa siete criterios: la facilidad para obtener el visado y las posibles ventajas para los mayores, el acceso a la vivienda, el clima, el sistema sanitario, la calidad de vida y el coste de la vida. Ha sido precisamente este último criterio el que ha catapultado a Tailandia por encima de sus competidores.

Qué entienden los expatriados por "ganar más"

¿Qué significa exactamente "ganar más"? ¿Es siempre una cuestión cuantificable? Lo primero que viene a la mente es, claro está, la expatriación como vía para aumentar los ingresos. En Estados Unidos, se estima que entre 210 000 y 405 000 personas abandonaron el país el año pasado. El "sueño americano" se desvanece, tanto para los estadounidenses que se marchan como para los extranjeros que cada vez tienen más dificultades para entrar en el país. Para algunos estadounidenses, la expatriación ha supuesto no solo una mejora de su situación financiera, sino también de su relación con el entorno social. La elección de Trump en 2016 precipitó una primera oleada de salidas. El mismo escenario se repitió en 2025. Los estadounidenses emigran principalmente a México y Canadá, aunque son cada vez más los que eligen Costa Rica, Panamá o Uruguay, o que se instalan en Europa, especialmente en Portugal y Alemania.

Pero "ganar más" no es únicamente una cuestión de dinero. Los expatriados han hecho sus cálculos. En el extranjero, no siempre perciben un salario superior al que tenían en su país de origen, sobre todo si se tienen en cuenta los costes ocultos de vivir fuera (inflación, vivienda, etc.). Sin embargo, las ganancias se encuentran en otro plano: para algunos, se trata de una mejora de los horarios laborales. Atrás quedan las jornadas interminables; bienvenidos los horarios que permiten llegar a casa a una hora razonable y cuidarse. Para otros, la ganancia está en la calidad de vida cotidiana: comercios y espacios de ocio bien ubicados y asequibles, el campo a la vuelta de la esquina, la posibilidad de desconectar con facilidad y recargar las pilas.

Otros valoran especialmente que la ciudad de acogida les facilite el día a día: transporte público accesible y sostenible, buena conectividad, colegios y administración fáciles de gestionar, trámites disponibles en línea con asistencia cuando se necesita, y esfuerzos reales por mejorar la vida de las personas con discapacidad. Son ganancias difíciles de cuantificar, pero igual de esenciales para el bienestar.

Expatriación: ¿y si "huir" fuera una solución?

El verbo "huir" suele tener connotaciones negativas: "huir de los problemas", "huir de las responsabilidades". Sin embargo, en determinadas circunstancias, la huida es necesaria para reinventarse. Huir no tiene por qué ser algo malo. Los expatriados que escapan de un clima social asfixiante no esperan encontrar la armonía perfecta en su país de acogida. Son lúcidos y saben que ningún país es perfecto. Aspiran, en la medida de lo posible, a una vida mejor en el extranjero: mejor para su salud mental, mejor para sus proyectos de futuro. Su decisión, que a veces se asemeja a un gesto de resistencia política, es también una mano tendida hacia un porvenir por construir. En el extranjero, tienen la firme intención de convivir con los demás, sin reproducir lo que dejaron atrás en un nuevo país. Para ellos, el "vivir juntos" es posible, tanto en su tierra como en cualquier otro lugar del mundo.

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Asaël Häzaq
Sobre el autor

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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