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Carrera en el extranjero: las nuevas reglas del juego

compañeros de trabajo charlando andando
Pressmaster / Envato Elements
Escrito porAsaël Häzaqel 05 Febrero 2026

Después del slow working, el slow management y el workation, ¿cuáles son las grandes tendencias que darán forma al mercado laboral internacional en 2026? ¿Algunos cambios observados en los últimos años han pasado de moda o siguen presentes?

El mercado laboral internacional en 2026 se caracteriza por dos grandes tendencias que podrían parecer contradictorias. Por un lado, los trabajadores se sienten tentados a permanecer en su puesto, aunque no les convenga. La incertidumbre económica y las leyes de inmigración restrictivas aprobadas en los principales países de expatriación los invitan a la prudencia.

Por otro lado, esos mismos Estados siguen reclutando expertos internacionales; todavía es posible emprender una carrera internacional o reinventarse en el extranjero. Entre estos dos polos, un deseo que se refuerza año tras año: lograr un buen equilibrio entre vida profesional y vida personal.

Las competencias primero (Skill-first hiring)

Si bien los planes de inmigración de los grandes destinos continúan favoreciendo los títulos superiores, la tendencia hacia la "promoción por competencias" adquiere mayor relevancia. Ante la escasez de mano de obra, los Estados han entendido la importancia de valorar las competencias de los candidatos. Algunos programas ofrecen permisos de trabajo con formación profesional (en Alemania, por ejemplo), otros alivian las condiciones de inmigración requeridas para los extranjeros competentes en los sectores con escasez.

En resumen, se otorgará cada vez más importancia al aprendizaje y a las experiencias en la empresa. Un dato clave para los estudiantes candidatos a la expatriación. Aprender en alternancia (un pie en la empresa, el otro en los estudios) podría convertirse en una de las claves para iniciar una carrera en el extranjero. Los expertos más vanguardistas incluso apuestan por el fin del título universitario. No un final abrupto, sino más bien una desaparición progresiva.

Según ellos, la tendencia ya está en marcha, aunque la obtención del título siga siendo primordial. Estiman que las empresas exigirán cada vez menos un título universitario, pero analizarán más bien las competencias prácticas de los candidatos. También sería una forma de diferenciar y reclutar más fácilmente perfiles internacionales.

Lugar para la formación continua en la empresa

El auge de las inteligencias artificiales impulsa a los expats y futuros expatriados a formarse a diario. El desafío es igualmente crucial para las empresas. 2026 debería otorgar un lugar aún más importante a la formación continua en la empresa. Es uno de los mejores medios para atraer nuevos reclutas, fidelizarlos y retenerlos. El empleador estimula a sus empleados al mismo tiempo que les permite desarrollar competencias y, por tanto, construir su carrera internacional. Sin embargo, no hay que ver en esto un regreso a la teoría del empleo de por vida (el trabajador pasa toda su vida profesional en la misma empresa), sino más bien un nuevo sistema de gestión, directamente vinculado a la valorización de las competencias del trabajador.

La dimisión para mantener los valores (conscious quitting)

Podría parecer una paradoja. Por un lado, los empleados prefieren ocupar un puesto que no les gusta en lugar de intentar el salto hacia lo desconocido. El contexto internacional difícil efectivamente empuja a cierto número de expats a optar por "la decisión más sensata", aunque eso signifique ejercer una profesión que no se ajusta a sus valores.Pero, al mismo tiempo, se observa un aumento de las dimisiones motivadas por la falta de sintonía entre los valores del empleado y los de la empresa. Estas renuncias, vinculadas a los valores, afectan sobre todo a los jóvenes profesionales.

De manera más global, esta tendencia se inscribe en un marco más amplio: la búsqueda de sentido. Si bien comprenden el pragmatismo de los trabajadores que permanecen en una empresa que ya no corresponde a sus valores, los candidatos a irse estiman que su decisión es igualmente pragmática. Porque quedarse a pesar de uno mismo puede suponer un riesgo para la salud mental. Ahora bien, la salud mental y el bienestar han entrado en el vocabulario corriente del mercado laboral internacional. El trabajo debe tener sentido y enriquecer en el plano personal: esta noción es cada vez más fuerte entre los jóvenes activos.

Cambiar de profesión con un clic (job hopping)

Esta tendencia, ya presente desde hace algunos años, va en aumento. La culpa la tiene un mercado laboral internacional dividido entre las tensiones geopolíticas y la crisis económica mundial. El principio es simple: aquí, el empleado ya no deja un empleo porque no corresponde a sus valores, sino que cambia de puesto para progresar, sobre todo si su empresa no ofrece ninguna formación interna. Una vez más, la tendencia se observa particularmente en la generación Z (niños nacidos entre finales de los años 1990 y principios de los años 2010). El job hopping incluso se ve como un acelerador de carrera, siempre que esté bien pensado.

Porque aquí no se trata de acumular experiencias profesionales completamente diferentes, sino de elegir funciones relativamente cercanas o que entren en el mismo marco (por ejemplo, marketing y comunicación). El trabajador deseoso de adquirir experiencia internacional seleccionará sus puestos en función de este objetivo. Bien utilizado, el job hopping no es una señal de inestabilidad, sino más bien una ilustración de las competencias del expat: sabe asumir riesgos, es autónomo, evalúa correctamente sus puntos fuertes, trabaja sus puntos débiles, etc.

Una carrera paso a paso (slow working)

¿Y si 2026 fuera sinónimo de "desaceleración"? Aquí también, no se trata de una nueva tendencia, sino de una práctica que se va instalando poco a poco en los discursos. A contracorriente de todos los sistemas que prometen aumentar la productividad y la rapidez de los trabajadores, el slow working propone tomarse el tiempo necesario.

Esta nueva relación con el tiempo también se inscribe en esta búsqueda de sentido del trabajador. ¿Por qué ir siempre más rápido cuando se puede tomar el tiempo y hacerlo bien? ¿Por qué imponerse una organización de tipo "robótica" cuando el ser humano necesita contactos cálidos y pausas, que son otras tantas "respiraciones" que le permiten retomar el trabajo en mejores condiciones?

El "trabajo lento" pone más bien el acento en la reflexión, los intercambios fructíferos, las buenas relaciones laborales, el equilibrio, la creatividad y la organización. Se trata de estimular al trabajador de otra manera que no sea el estrés (estrés vinculado a los ritmos a seguir, cada vez más rápidos). Al redefinir las verdaderas urgencias, los trabajadores se enfocan en lo que es verdaderamente importante. El slow working no es, por tanto, el elogio de la pereza, todo lo contrario. Vuelve a poner al ser humano en el centro de la empresa.

Pausas de bienestar (mini-retiro)

¿Será el mini-retiro la nueva tendencia de 2026? Bastante discreta el año pasado, la expresión podría dar más que hablar este año. Presentado como una solución "anti-burn-out", el mini-retiro consiste en tomarse unas semanas o meses, hasta un año como máximo, para recargar las baterías. No se trata necesariamente de cortar los lazos con la empresa, sino más bien de aprovechar las vacaciones para ofrecerse un verdadero cambio de aires. Aquí también, el fenómeno se observa sobre todo en los activos de la generación Z y en sus predecesores, los millennials (niños nacidos entre los años 1980 y principios de los años 1990).

Porque para estas generaciones, el trabajo y la carrera ya no tienen la misma definición ni el mismo lugar que antes. Estos jóvenes activos todavía quieren hacer carrera en el extranjero, pero no a cualquier precio. La preservación de la salud mental es, para ellos, tan importante como el avance profesional. Siendo una cosa inseparable de la otra, estos activos estiman que el mini-retiro es una buena forma de avanzar profesionalmente sin sacrificar la vida privada. Es también, para ellos, una buena forma de probar otros estilos de vida, e incluso de vivir una "mini-expatriación".

En 2026, trabajar en el extranjero no será necesariamente más simple. Pero será más claro: las competencias cuentan, el sentido importa y el equilibrio ya no es un lujo. ¿El verdadero desafío? Construir una carrera que progrese sin agotarse. ¿Y si esa fuera la nueva definición del éxito en el extranjero?

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Sobre

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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