Preséntate. ¿De dónde eres? ¿Cuánto hace que vives en Bulgaria? ¿Cómo te ganas la vida?
Me llamo Marta, soy de Barcelona y hace casi ocho años que vivo en Bulgaria. Actualmente trabajo como traductora.

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Mi marido es búlgaro, y simplemente había que elegir uno de los dos países. Nos decantamos por Bulgaria porque él tenía una buena oferta de trabajo y además sus padres están solos, no tienen a nadie más.
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Al estar casada con un búlgaro y ser de un país de la UE todo fue relativamente fácil. Simplemente tuve que pedir permiso de residencia, que me fue concedido sin problemas.
Fue complicada. Me vine con dos maletas y un bebé de meses, en pleno invierno. La casa estaba helada y sin apenas muebles, los primeros días nos ayudaron mis suegros y luego ya nos fuimos apañando solos.
Al principio me costó adaptarme, de hecho tardé bastante en atreverme a salir sola de casa, pero en cuanto aprendí algo de búlgaro todo mejoró. La gastronomía no me supuso grandes problemas, porque aquí la comida es muy buena en general. Las costumbres las fui aprendiendo con el tiempo: los búlgaros son muy acogedores con los extranjeros y me iban explicando las tradiciones locales cuando surgía la ocasión. El clima en verano me parece perfecto, aunque en invierno lo paso mal porque hace mucho frío y aún no he conseguido acostumbrarme.
Me sorprendieron muchas cosas, una de ellas es que aquí le echan yogur a todo. En España el yogur suele ser un postre dulce, pero en Bulgaria se consume principalmente salado, y se usa como sopa o como salsa para aderezar casi cualquier cosa. Es cuestión de acostumbrarse.
En realidad fue gracias al blog, mi jefa lo encontró por Internet y tras un tiempo leyéndolo me llamó para ofrecerme un puesto.
Mi marido es búlgaro, así que de encontrar piso se ocupó él, ya que en esa época yo no sabía búlgaro.
Los búlgaros son bastante cerrados al principio, pero en realidad son gente amistosa, y si ven que te esfuerzas por aprender su idioma y sus costumbres te echan una mano. Yo creo que a muchos les sorprende que los extranjeros vengamos a vivir a Bulgaria, cuando muchos de ellos lo que quieren es irse a vivir a otros países europeos.
Un consejo que creo que sirve para cualquier país es llegar con actitud humilde y estar dispuesto a aprender y adaptarte. Somos los expatriados los que debemos adaptarnos a nuestro nuevo país, no esperar que ese país se adapte a nosotros.
Lo mejor, quizá la banitsa. Es un pastel de hojaldre y queso típico de Bulgaria, a mi me encanta y lo comería a todas horas. He aprendido a hacer banitsa casera y no me sale mal del todo.
Lo peor, sin duda el clima en invierno. Soy muy friolera y todo lo que baje de 0 grados para mí ya es demasiado frío. En febrero podemos llegar hasta -15ºC y salir a la calle es una auténtica odisea, hay que abrirse paso entre la nieve o jugarse el tipo en las placas de hielo que se forman en la acera.
Antes de venir me dijeron que Bulgaria era un país muy triste y feo. Pero todo lo contrario, es un país muy bonito, y aunque algunas ciudades necesitarían una buena inyección económica para su mantenimiento, la Naturaleza es simplemente preciosa. Hay playas estupendas, montañas espectaculares, y ciudades y pueblecitos preciosos.
Tal vez hablar español. Aquí lo puedo hablar con mi marido y con mi hija mayor, y también con algunos búlgaros. Pero echo un poco de menos estar rodeada de mi propio idioma: la prensa, la televisión, la gente por la calle... Aunque sé búlgaro, no es lo mismo.
Nada especial; como mucha gente, de lunes a viernes voy de casa al trabajo, del trabajo al colegio de los niños, y poco más. Los fines de semana los paso en familia, y en verano vamos a la costa del Mar Negro, a una casita que tienen mis suegros en un pueblecito muy pequeño.
Vamos a España una vez al año aproximadamente, y en el día a día hablamos por WhatsApp o por Skype.
Cuando llegué a Bulgaria estuve buscando desesperadamente en Internet información sobre lugares, costumbres, comida y noticias de Bulgaria, pero en español no había prácticamente nada. Me acostumbré a buscar la información en inglés, y más tarde directamente en búlgaro, pero un día se me ocurrió que ya que llevaba varios años aquí, tal vez yo podía contribuir un poco a llenar ese vacío en Internet. Ahora ya hay varios blogs en español sobre Bulgaria, y entre todos damos a conocer este país.
Para mí ha sido muy positivo escribir el blog, porque a menudo necesito documentarme a fondo para escribir sobre cosas concretas, y como resultado cada vez aprendo más sobre Bulgaria. Y cuanto más conoces un lugar, más lo puedes apreciar.
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En general, que vengan con la mente abierta, desterrando prejuicios y dispuestos a adaptarse y a ver el lado bueno de las cosas. Y concretando más, que se vengan con el alfabeto cirílico aprendido si es posible, así desde el principio podrán tener más libertad para ir por la calle o usar el diccionario. Parece una tontería pero ayuda.




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