Jubilarse en el extranjero: un sueño que cada vez más personas en activo desean hacer realidad para comenzar un nuevo capítulo de su vida. Pero para irse en las mejores condiciones, conviene tomarse el tiempo necesario, ya que precipitarse puede llevar a cometer errores que salen muy caros. Consejos y buenas prácticas.
Compaginar empleo y jubilación sin el permiso de residencia adecuado
¿Tu visado o permiso de residencia te autoriza a trabajar? Son muchos los jubilados expatriados que cometen este error: se ponen a trabajar para redondear el sueldo a fin de mes, probar una nueva actividad o arrancar un proyecto, sin plantearse antes si tienen derecho a hacerlo. Sin embargo, lo que puedes o no puedes hacer depende directamente de tu permiso de residencia.
Por ejemplo, el visado de jubilación tailandés (visado no inmigrante O-A) no permite trabajar. Los titulares de un visado de larga duración O-X sí pueden hacerlo, pero únicamente como voluntarios y siempre que ejerzan una actividad recogida en la lista oficial del gobierno. En cambio, el programa Malaysia My Second Home (MM2H) autoriza el trabajo a tiempo parcial para mayores de 50 años.
Si trabajas en el país de acogida sin permiso de trabajo, se te considera un trabajador en situación irregular. Dependiendo de la legislación del país, tu empleador puede ser sancionado con multas e incluso penas de prisión. Tú, por tu parte, te expones a sanciones graves y al riesgo de expulsión. Las consecuencias pueden ser aún más severas si las autoridades de tu país de origen descubren que has compaginado empleo y jubilación a sabiendas de que estabas infringiendo la ley.
Creer que el trabajo en el extranjero se contabilizará de forma automática
Es un error muy habitual: has trabajado en el extranjero y das por sentado que tus períodos cotizados se han computado automáticamente en tu país. En realidad, todo depende de los convenios bilaterales firmados entre tu país de expatriación y el que abonará tu pensión de jubilación. La situación se complica aún más en el caso de las carreras internacionales. Para evitar sorpresas desagradables, comprueba toda la información relativa a tu historial laboral y conserva los contratos de trabajo y demás justificantes. Ten en cuenta que, si has trabajado en un país que no tiene convenio con el tuyo, podrías perder esos períodos cotizados.
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No comunicar la marcha al extranjero a la administración
La administración del país de origen debe ser informada de tu proyecto de expatriación y de la fecha efectiva de tu partida. Necesita conocer tu nuevo país de residencia y tu dirección, entre otras cosas para poder transferirte tu pensión de jubilación. Sin embargo, no son pocos los jubilados que se van a vivir al extranjero sin notificárselo a los distintos organismos de su país: la seguridad social, el banco, etc.
Seguir cobrando prestaciones vinculadas a la residencia en el territorio
Este error está directamente relacionado con el anterior y puede acarrear consecuencias muy serias. Algunas prestaciones sociales están condicionadas a la residencia en el territorio que las concede. Por ejemplo, las ayudas destinadas a personas mayores en situación de precariedad suelen estar ligadas a la presencia física de estas personas en dicho territorio. Si te vas a jubilar al extranjero, no puedes seguir percibiendo esas prestaciones. Cobrarlas a pesar de haberte expatriado constituye un fraude. En este ámbito, las administraciones detectan con regularidad casos de jubilados expatriados que siguen percibiendo prestaciones sociales de manera indebida.
No enviar el certificado de vida al país de origen
Cuando pasas tu jubilación en el extranjero, resulta más difícil para la administración verificar que sigues con vida. Por eso estás obligado a enviar a tu país un certificado de vida (o certificado de existencia). Este documento oficial puede cumplimentarse en línea, según los procedimientos establecidos por el país que te abona la pensión. Si no lo envías, el pago de tu pensión quedará suspendido.
No comunicar el fallecimiento del jubilado expatriado
Si eres familiar de un jubilado fallecido en el extranjero, la ley te obliga a notificar el fallecimiento al Estado correspondiente. No obstante, se dan con frecuencia fraudes relacionados con esta declaración: las defunciones de jubilados en el extranjero no se comunican y los familiares siguen cobrando la pensión del difunto. Las sanciones en estos casos también pueden ser muy graves.
No declarar los bienes adquiridos en el extranjero a la administración
Algunos jubilados expatriados creen erróneamente que ya no tienen nada que declarar en su país de origen: este les abona la pensión y no tendría por qué "entrometerse" en sus asuntos. En realidad, el país de origen debe seguir estando informado. Por ejemplo, los bienes adquiridos en el extranjero deben figurar en la declaración de la renta. El jubilado expatriado está obligado a declarar su patrimonio y los ingresos procedentes de fuentes extranjeras. En función de su residencia fiscal, podrá estar sujeto a tributación según lo estipulado en el convenio fiscal entre el país de origen y el país de acogida. De ahí la importancia de establecerse en un país que haya suscrito un convenio para evitar la doble imposición con el país de origen.
No declarar las cuentas bancarias abiertas en el extranjero
Tener varias cuentas bancarias es perfectamente legal. Lo que no está permitido es ocultar a la administración la existencia de cuentas bancarias en el extranjero. Sin embargo, es un error frecuente entre jubilados expatriados, así como entre trabajadores y estudiantes que abren una cuenta fuera de su país sin comunicárselo a las autoridades. Si no la declaras, te arriesgas a recibir una multa. Además, si la administración tributaria descubre que llevas tiempo ocultando una o varias cuentas en el extranjero, puede imponerte una sanción adicional. Cada cuenta no declarada podrá ser objeto de un recargo fiscal.
Mantener productos bancarios vinculados a la residencia en el territorio
Al igual que ocurre con ciertas prestaciones, existen cuentas bancarias reservadas a personas con residencia en un determinado territorio. Al expatriarte, pasas a ser no residente y debes informar a tu banco de este cambio de situación. Tu cuenta bancaria seguirá siendo válida, pero es posible que tengas que cancelar algunas. Es el caso de las cuentas de ahorro destinadas a personas con ingresos reducidos. En cambio, puedes mantener tus acciones, tus obligaciones y tu seguro de vida. Revisa con lupa todas las opciones de tu cuenta de no residente y quédate únicamente con los servicios imprescindibles para mantenerla activa.
Expatriarse a un país sin convenio fiscal con el país de origen
Mudarse a un país que no tiene convenio con el de origen es algo que conviene evitar. Hablamos tanto del convenio para evitar la doble imposición como del convenio de seguridad social. El primero protege frente a la tributación en ambos países. El segundo establece las normas que garantizan el cobro correcto de tu pensión de jubilación. Antes de elegir tu destino de expatriación, asegúrate de que el país en cuestión ha suscrito los convenios necesarios con tu país de origen.
Jubilados franceses en el extranjero: las buenas prácticas que debes seguir
Para evitar errores y sorpresas desagradables, ten en cuenta estos consejos prácticos:
Elabora una lista con todos los trámites que debes gestionar antes de partir: seguro médico, impuestos, banco, visados, documentos que necesitan traducción oficial... E informa a las administraciones correspondientes de tu proyecto de marcha.
Si viajas con mascotas, comprueba que el traslado es posible y en qué condiciones (vacunaciones, permisos necesarios, etc.).
Comunica a tu caja de pensiones tu nueva dirección en el extranjero y los datos de tu nueva cuenta bancaria.
En lo que respecta al seguro de vida y otros productos de inversión, busca el asesoramiento de un experto en fiscalidad internacional. Cada vez más bancos cuentan con un servicio especializado que puede ayudarte a tomar las mejores decisiones.
Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un Máster II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.