Anticipar el regreso de la expatriación para evitar una ruptura profesional
Negociar el regreso antes incluso de marcharte
Existen distintos tipos de contratos y situaciones. Pero cuando una empresa te envía en misión al extranjero, lo más conveniente es negociar desde el principio las condiciones concretas del regreso. En principio, la empresa de origen está obligada a reincorporar al trabajador y a ofrecerle un puesto equivalente al que dejó.
En la práctica, según este estudio de Vistra, un número nada despreciable de organizaciones no logra ofrecer a sus expatriados el mismo puesto o uno equivalente a su vuelta. Un estudio de Harvard Business Review demostró además que un tercio de los expatriados sigue ocupando puestos temporales tres meses después de su repatriación.
Revisa con detenimiento lo que estipula tu contrato al respecto: ¿se contempla algún tipo de acompañamiento al regreso? ¿Para qué tipo de puesto? ¿Qué garantías ofrece?
Mantener la red de contactos en el país de origen
Por mucho que el contrato garantice un puesto equivalente, conviene ser proactivo y estar atento a las oportunidades que circulan internamente antes de que se publiquen.
Para ello, solo hay una solución: mantener el contacto con los compañeros del país de origen.
Las redes sociales profesionales como LinkedIn facilitan mucho esta tarea, pero también merece la pena quedar directamente con esas personas, aprovechando, por ejemplo, un viaje de trabajo para visitar a antiguos jefes y colegas.
Patrick, un expatriado suizo que vivió en Dubái y después en Shanghái, cuenta que pasó unos quince años lejos de la sede de su empresa de telefonía móvil. Los vínculos se fueron debilitando poco a poco y, cuando manifestó su deseo de volver a Europa, pocas personas en la sede estaban realmente en condiciones de ayudarle. Acabó dejando la empresa.
¿Plantearse una evaluación de competencias?
Tras una expatriación, a veces uno ha evolucionado tanto, tanto en sus métodos de trabajo como en su mentalidad, que puede surgir la necesidad de un reposicionamiento profesional.
Muchas consultoras especializadas en acompañamiento al regreso, o repatriation management, ofrecen servicios de coaching y de evaluación de competencias.
Estos procesos ayudan a clarificar el propio perfil, a poner en valor lo aprendido y a posicionarse de forma eficaz en el mercado laboral. Vale la pena planteárselo antes de volver.
¿Necesidad de formación continua?
Las herramientas digitales, los métodos de trabajo y las expectativas de los empleadores evolucionan a un ritmo bastante rápido.
Participar en webinarios o formarse a distancia permite mantenerse al día, especialmente en sectores muy técnicos o en lo que respecta a competencias digitales y nuevas normativas sectoriales.
En este caso también es preferible formarse con antelación, pensando ya en el regreso al país de origen.
Lo que deves saber: ¿has obtenido algún título o certificación en el extranjero mientras trabajabas? A tu vuelta, para mantener la continuidad de tu carrera profesional, ten en cuenta el proceso de reconocimiento de títulos. Un empleador potencial puede solicitarlo y el trámite puede durar varios meses.
Poner en valor la experiencia internacional en el CV y en las entrevistas
Evitar las frases vacías del tipo: «gran capacidad de adaptación»
«Flexibilidad», «capacidad de adaptación», «mentalidad abierta»: ciertas expresiones comodín suenan a hueco si no van respaldadas por ejemplos concretos.
Piensa en situaciones reales en las que tuviste que adaptar tu forma de trabajar, tu comunicación o tu comprensión de los códigos sociales para desenvolverte con éxito en un nuevo entorno profesional en el extranjero. ¿Cómo lo resolviste? ¿Qué te aportó esa experiencia?
Son reflexiones muy valiosas para compartir con un reclutador, siempre que uno mismo haya hecho antes un balance profundo sobre el tema.
Management, especialización: ¿qué competencias son transferibles?
¿De qué manera puedes traducir la experiencia internacional en competencias útiles?
¿Ha evolucionado tu estilo de liderazgo? ¿Se ha enriquecido tu práctica profesional gracias a la exposición a otros métodos de trabajo o a nuevos marcos normativos?
La evaluación de competencias mencionada anteriormente puede ayudarte a tomar conciencia de todo lo que has ganado y a saber presentarlo: el liderazgo, la especialización y todo lo que una expatriación puede aportar a nivel profesional.
El idioma del país de destino: un indicador que no engaña
Aunque tu actividad profesional no se desarrollara en la lengua local, haberla aprendido dice mucho del interés genuino que pusiste en tu experiencia en ese país.
Es una muestra clara de curiosidad y de apertura de miras. Si tienes la posibilidad, obtén un certificado de idioma reconocido oficialmente: es una prueba tangible de tu implicación y de tu esfuerzo por integrarte.
¿Y si no trabajaste durante tu expatriación?
Esta situación es frecuente, sobre todo entre los cónyuges que acompañan a su pareja en la expatriación. El riesgo es dejar un vacío en tu CV.
Sin embargo, ese período está lejos de ser estéril desde el punto de vista profesional.
Muchos cónyuges expatriados se implican, por ejemplo, en el voluntariado, ya sea en asociaciones locales, redes de expatriados o colegios internacionales.
Otros aprovechan ese tiempo para emprender actividades paralelas como llevar un blog, impartir talleres de formación en su área de especialización o incluso crear pequeñas estructuras empresariales.
Estas experiencias, a menudo cargadas de responsabilidad, merecen tener su lugar en el CV.
Piensa también en ese período como la oportunidad perfecta para completar alguna formación continua que siempre habías ido aplazando.
Reconversión y nuevas oportunidades tras una expatriación
Crear tu propia empresa
En lugar de intentar retomar las cosas donde las dejaste, el regreso puede ser una oportunidad extraordinaria para reinventarse profesionalmente.
La experiencia de la expatriación actúa a menudo como un catalizador: abre nuevas perspectivas, reordena las prioridades y desarrolla competencias transversales que sería una pena no aprovechar. Algunos expatriados descubren así, durante o después de su etapa en el extranjero, las ganas de emprender.
«Al volver a Francia, creé mi propia estructura de coaching y mentoría. Mi programa tiene como objetivo desarrollar el autoconocimiento y el bienestar. Después de una carrera internacional, me atreví por fin a seguir mi vocación y mi pasión por el desarrollo personal y la transformación», explica Rebecca.
Incorporarse a una empresa internacional que valore la experiencia en el extranjero
Es otra forma de convertir el regreso en una continuidad en lugar de una ruptura. Tras una expatriación, trata de sacar partido de lo aprendido fuera para orientarte hacia una empresa internacional con presencia en tu país de origen. Muchas compañías, ya sea en el ámbito de la consultoría, la logística, las ventas o el marketing, buscan perfiles con capacidad demostrada para desenvolverse en entornos multiculturales, gestionar equipos diversos y comprender los retos globales. Volver del extranjero con ese bagaje es, sin duda, una ventaja más.