Preséntate. ¿De dónde eres? ¿Cuánto hace que vives en tu nuevo país? ¿Cómo te ganas la vida?
Me llamo Agustín, soy argentino. Hace más de dos años y medio que estoy en Chile y trabajo como consultor de sistemas.

De Argentina a Chile, Agustín nos relata su experiencia del otro lado de los Andes. Un consultor de sistemas con ojo de fotógrafo al que le gusta descubrir rincones de la capital chilena, la esencia de los pequeños detalles.
Me llamo Agustín, soy argentino. Hace más de dos años y medio que estoy en Chile y trabajo como consultor de sistemas.
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La respuesta es ¿por qué no? No es la primera vez que me mudo, siempre con ganas de conocer lugares nuevos. Influyó que tanto mi novia como yo estábamos cansado del trabajo y la vida estresante en Buenos Aires. La situación económica en mi país también influyó.
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Los trámites fueron permiso de trabajo, visa temporal (de Mercosur) y cédula de identidad. Cumplido el año tramité la residencia definitiva. Los trámites no me parecieron complicados sino burocráticos, pero vengo de un país muy burocrático así que no me sorprendió tanto.
En un principio, la empresa en la que trabajo me dio alojamiento por un mes en un apart hotel. Vine solo con unas valijas, mi notebook y una cámara de fotos.Primero llegué yo solo y cuando terminó el mes de alojamiento que me dio mi empresa, busqué un departamento en el centro. Al poco tiempo vino mi novia.
No fueron muchas las dificultades, pero una dificultad fue la gastronómica. Aquí todo es muy frito, mucha comida rápida. Y por supuesto, el smog.
Muchas cosas me sorprenden pero algo que me llama la atención de Santiago es la cantidad de perros callejeros.Otra cosa que me sorprendió es que la gente se encierra en los malls los fines de semana.
Yo vine con trabajo. Ya conocía a gente de la empresa en la que trabajo actualmente porque varios años atrás había participado en un proyecto (de forma remota), por lo tanto ya los conocía y ellos me conocían.
La mejor forma para que un extranjero consiga alojamiento es a través de HomeChile (ahora se llama Home Urbano) ya que los propietarios de los departamentos están acostumbrados a tratar con extranjeros y su situación de no estar permanente o no tener algún aval/garante en Chile.También considero que he tenido un poco de suerte. En el actual departamento en el que estoy viviendo, no he tenido que buscar aval (garante). La corredera inmobiliaria me dijo "confío en tu palabra".
No es tan fácil como pensaba. Es más fácil hacer conocidos que amigos. El chileno en general es bastante cauto con las amistades y siempre se mueve en su zona de confort (amigos de la universidad). Hasta que te conoce y ahí te invita a tomar una cerveza o comer un asado.Tal vez por una cuestión de vivencias me termino juntando más con extranjeros y coterráneos. En lo personal pienso que no es lo ideal ya que uno vive en Chile, no en un hostel.Un recurso que uso mucho para conocer gente nueva es Yelp y Zomato. En los eventos que organizan, uno termina conociendo gente que tiene intereses parecidos a uno. He hecho buenas amistades así.
Lo mejor:la tranquilidad que uno tiene al caminar por la calle (aunque los chilenos se quejen de la inseguridad).La relativa estabilidad económica.A pesar que últimamente ha habido denuncias de casos de corrupción, mi percepción es que todavía hay más confianza en las instituciones que en Argentina.Hay mucha variedad de productos porque tienen un mercado liberado.Lo peor:está todo muy privatizado. La salud y la educación son un bien de consumo y por lo tanto se rigen por las mismas reglas que cualquier producto que se venda: competencia y bajar costos para obtener las máximas utilidades.La colusión, es una palabra que aprendí aquí y resulta que al final no es un país tan libremercadista. El mercado está hiperconcentrado en un puñado de grupos económicos.El clasismo es algo que impacta y que puede generar ciertos resentimientos.

El argentino (porteño) promedio tiene fama de arrogante y pensé que aquí no sería bien tratado pero el trato de la gente hacia mí fue más que bueno. Como siempre, cuando va a un país extranjero hay que ir con mente abierta, abierto a nuevas experiencias y siempre con respeto y humildad.
La familia y las amistades. La comida, los cafetines de Buenos Aires y la vida nocturna.
De Lunes a Viernes hago horario de oficina. Me voy a trabajar en bicicleta ya que vivo relativamente cerca y hay bastantes ciclovías disponibles, aunque me gustaría que hubiera más.
Andar en bicicleta, sacar fotos de la ciudad, jugar al pádel y visitar cafeterías de especialidad.Los fines de semana vamos a la Vega Central ya que allí se encuentra buena variedad de frutas y verduras.A mí y a mi novia nos gusta mucho conocer restaurantes y bares nuevos.
Fue en el 2004. En esa época estaba de moda tener blogs. Facebook no era tan masivo como lo es ahora.No le había encontrado sentido usarlo hasta que en el 2005 viajé a Japón y el mismo me pareció una forma eficiente de contarles a mis amistades (y a otros anónimos) mi experiencia del otro lado del mundo. Con la popularidad actual de Facebook y Twitter, la cantidad de artículos que escribo por mes ha bajado considerablemente.En más de 10 años el blog tomó varios matices. El blog se llama "Nada en especial" porque voy escribiendo de lo que se me ocurre y dependiendo mi estado de ánimo. Actualmente ya no tiene el empuje de hace unos años atrás pero de vez en cuando escribo algún artículo cuando quiero compartir algo.
Antes que nada, investigar mucho sobre el país. Analizar costos de vida, idiosincrasia. Para eso están los blogs (y Expat por supuesto).Otra cosa importante abrir la mente, estar dispuesto a sorprenderse y a equivocarse seguido. Es todo un aprendizaje. Las cosas muchas veces no salen como uno piensa, la idiosincrasia de uno a veces juega en contra y se dan malentendidos.Siempre es mejor venir acompañado ya que a veces puede venir algún bajón anímico.Por último les aconsejo venir con bastantes ahorros y con algún seguro médico para los primeros meses en caso de venir sin trabajo. Chile es un país con un costo de vida alto comparado al resto de Latinoamérica.
En el 2005 me fui a Okinawa (Japón) por una beca y estuve casi un año estudiando allí. Desde esa fecha me di cuenta que no podía quedarme en Santa Fe, mi ciudad natal. Tenía esa necesidad de conocer más lugares y viví 7 años en Buenos Aires. Ahora estoy aquí en Santiago.
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Con mi familia me comunico por Skype una vez a la semana pero con Whatsapp el trato se hizo más cotidiano. Atrás quedaron los e-mails o las llamadas con tarjetas para llamadas internacionales. Del 2005 a ahora, la tecnología ha avanzado muchísimo. Ya no es tan difícil ser un expatriado.




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