
La omanización de los empleos (nacionalización de los empleos) continúa. Último anuncio del ministerio del Trabajo: más de 200 nuevos puestos cerrados a los extranjeros.
En Omán, enero de 2026 es sinónimo de «aceleración de la nacionalización de empleos». El ejecutivo está en plena revisión de su sistema laboral y pretende depender aún menos de los trabajadores extranjeros. Las prohibiciones de enero de 2026 afectan a múltiples sectores: comercio, gestión, administración, turismo, transporte, logística, energía, industria, recursos humanos… Los puestos ahora prohibidos para los expatriados son igualmente variados: supervisor, gestor de control, agente turístico, agente de viajes, técnico eléctrico… En concreto, los extranjeros ya no pueden obtener visado de trabajo para un puesto que figure en la lista de enero de 2026.
La preocupación crece entre los expatriados. Algunos analistas señalan que las prohibiciones afectan a sectores críticos, como los recursos humanos, o a sectores que recurren a expertos extranjeros. La dinámica económica podría resentirse por la ausencia de estos talentos. Por el contrario, Omán sostiene que el plan, conforme a la Visión 2040 del país, favorecerá el empleo de los locales, especialmente en los sectores cualificados y altamente cualificados, donde los extranjeros han sido históricamente más numerosos.
Omán utiliza los mismos argumentos para desestimar las preocupaciones de las empresas, especialmente las del sector turístico, que depende en gran medida de la mano de obra extranjera. Para el gobierno, la omanización de empleos no perjudica al turismo, al contrario: crea empleos locales, limita el desempleo juvenil y contribuye a aumentar el número de expertos omaníes. Se prevén formaciones para mejorar las competencias de los locales: cursos de idiomas, de historia, de cultura…
Los argumentos del ejecutivo no logran, sin embargo, disipar todas las preocupaciones. Algunos temen una escasez de mano de obra. Otros se muestran más optimistas y alientan el surgimiento de talentos locales. Los inversores extranjeros observan con atención el endurecimiento de la ley omaní, que podría influir en sus decisiones futuras.


















