Salud y jubilación en el extranjero: ¿hay alguna edad demasiado avanzada para expatriarse?
Expatriarse a los 50, 60, 70... e incluso a los 80 años. ¿Es demasiado tarde para disfrutar de la vida en otro país? No, responden los mayores que ya se han lanzado a la aventura. La idea va ganando terreno especialmente en Estados Unidos, donde cada vez más jubilados optan por instalarse en Europa o Australia. Los británicos y los franceses siguen sus pasos y se establecen en Tailandia, España, Nepal... Su mensaje es siempre el mismo: nunca es demasiado tarde para empezar una nueva vida en el extranjero.
Estos jubilados lo tienen claro: no son más aventureros que nadie. Tampoco nadan en la abundancia, necesariamente. Y no ocultan las dificultades que conlleva este paso: enfrentarse a una nueva cultura, lidiar con la burocracia y con trámites administrativos a veces largos y complejos, aprender un idioma nuevo... Las actividades más cotidianas pueden convertirse en auténticos retos. Algunos jubilados optan por la «expatriación a tiempo completo» y no tienen ningún interés en volver a su país. Otros prefieren hacer viajes periódicos, por ejemplo cuando el clima en su lugar de origen se vuelve demasiado duro.
Sea cual sea la fórmula que elijan, los jubilados que deciden vivir en el extranjero cuentan con un punto a su favor: su estado de salud les permite afrontar los viajes o la vida como expatriados. Esto no quiere decir que los mayores que se expatrían estén libres de cualquier problema de salud. Lo que se quiere destacar es que esta decisión no se toma a la ligera, especialmente cuando se trata de emigrar durante un periodo prolongado. Por eso es fundamental que el seguro médico al que está afiliado el jubilado conozca el proyecto de expatriación. De hecho, los gastos de salud son uno de los motivos que llevan a un número creciente de jubilados a plantearse vivir fuera de su país.
La cuestión de la salud es inevitable y cobra cada vez mayor importancia con el paso de los años. Las preguntas clave son las siguientes: ¿permite el estado de salud del jubilado dar ese paso? Y si es así, ¿qué países son los más recomendables?
De ahí la importancia de informar al seguro médico antes de expatriarse, ya que necesita conocer la nueva dirección para gestionar el pago de la pensión de jubilación. La expatriación del jubilado puede afectar a su cobertura sanitaria, por lo que es imprescindible comprobar si el país de destino ha firmado un convenio bilateral de seguridad social con el país de origen.
Seguro médico para expatriados con enfermedades crónicas
En principio, el expatriado queda afiliado al seguro médico del país de acogida, lo que significa que deja de depender del sistema sanitario de su país de origen para pasar a estar cubierto por el del nuevo país. Conviene, por tanto, analizar bien el sistema sanitario del país al que se va a emigrar: ¿qué enfermedades crónicas están cubiertas? ¿Cuál es el porcentaje de reembolso según la patología? ¿Se adapta la cobertura ofrecida al estado de salud del jubilado? Para contar con una cobertura adaptada a tus necesidades en el extranjero, puedes optar por un seguro médico internacional para expatriados.
Seguro médico internacional
Como su nombre indica, el seguro médico internacional está pensado para expatriados y grandes viajeros. Existen distintos tipos de pólizas según las patologías del solicitante. Se recomienda contratar también un seguro de repatriación sanitaria, que garantiza la atención en el país de origen si fuera necesario. Esta opción la ofrecen habitualmente las aseguradoras de salud internacionales.
Cobertura de enfermedades crónicas
Es fundamental verificar que la póliza de seguro cubra las enfermedades crónicas que ya existían en el momento de su contratación. Por ejemplo, una enfermedad crónica preexistente puede quedar cubierta si el jubilado la declaró antes de firmar el contrato. Sin embargo, hay seguros médicos que excluyen directamente los gastos sanitarios en el extranjero relacionados con enfermedades crónicas preexistentes o con ciertas patologías asociadas a antecedentes médicos. Otros establecen límites de cobertura, o bien ofrecen planes más costosos que sí incluyen la cobertura de enfermedades crónicas preexistentes o que puedan aparecer durante la estancia en el extranjero.
Principales criterios que evalúa el seguro médico internacional
Para aprobar o rechazar la póliza, el seguro médico internacional tiene en cuenta, por lo general, los siguientes factores: la edad del solicitante, el tipo de enfermedad o enfermedades crónicas, el estado de salud general del jubilado y la estimación de los gastos médicos en el país de destino. Normalmente, el futuro jubilado expatriado cumplimenta un cuestionario médico detallado en el que describe su historial de salud, respaldado por documentación (pruebas realizadas, radiografías, lista de medicamentos, enfermedades crónicas existentes, etc.). Es precisamente a partir de este cuestionario, y en función de los criterios aplicados por el seguro médico internacional, que se determinará si el jubilado quedará cubierto o no, y en qué condiciones económicas.
Edad: ¿existe algún límite?
Al tratarse de seguros médicos privados, todo depende de las condiciones que fije cada aseguradora. Algunas no imponen ningún límite de edad. Otras están diseñadas específicamente para mayores de 60 años.
Expatriarse con una enfermedad crónica: todo lo que hay que tener en cuenta
Es perfectamente posible expatriarse con una enfermedad crónica. En la mayoría de los casos, estas patologías no suponen un obstáculo para vivir en el extranjero. Eso sí, conviene preparar bien el traslado y evitar las improvisaciones.
Revisión médica antes de la expatriación
El médico es quien mejor puede evaluar si el estado de salud del paciente permite o no la expatriación. Este primer chequeo debe realizarse, como muy tarde, un mes antes de la partida. No obstante, se recomienda consultar al médico desde el inicio del proyecto de expatriación, para valorar si el país elegido podrá responder a las necesidades del jubilado. Además, el médico puede facilitar el contacto con colegas en el extranjero. En el transcurso de esta revisión se elaborará un certificado médico, habitualmente bilingüe (en la lengua del país de origen y en inglés), que describe las patologías del jubilado, la lista de tratamientos en curso y los datos de contacto de la persona a avisar en caso de urgencia. El expatriado deberá conservar este documento y presentarlo a los servicios médicos del país de acogida cuando sea necesario.
Atención a las restricciones establecidas por cada país
Cada Estado tiene libertad para fijar sus propias restricciones en materia de expatriación en caso de enfermedad. Es posible que se establezca un límite máximo de gastos médicos que no debe superarse.
Atención al clima
Cuando pensamos en salud, lo primero que nos viene a la mente son las enfermedades crónicas y los medicamentos, pero el clima también juega un papel fundamental. Un jubilado puede estar perfectamente sano en su país y verse afectado por la elevada humedad del lugar de destino. El calor, la humedad, la presencia de partículas en suspensión, la altitud, la contaminación... El clima y el entorno de la ciudad de acogida deben estudiarse con detenimiento. Una patología puede aparecer o reactivarse tras la mudanza, de ahí la importancia de revisar bien las condiciones de la cobertura sanitaria contratada. El cambio climático afecta a algunas regiones del mundo con mayor intensidad que a otras, como lo demuestran las olas de calor extremo en Europa, especialmente en España, Portugal y Grecia, países muy valorados por los jubilados expatriados.
Cuando la jubilación en el extranjero devuelve la salud
No hay que pensar que toda esta atención a la salud eclipsa lo demás. La expatriación, en sí misma, es un proyecto estimulante y lleno de motivación. No es raro que quienes se jubilan en el extranjero describan esta nueva etapa como una «segunda juventud» en el país que han elegido, y comprobar que su estado de salud ha mejorado desde que viven fuera. Para algunos jubilados, reducir los gastos médicos es uno de los motivos para instalarse en el extranjero, pero eso no significa que ese sea el único criterio a la hora de elegir su destino. Incluso cuando el dinero es un factor, sigue siendo uno más entre otros muchos aspectos positivos del país de acogida: la belleza de sus paisajes, la calidad de vida, una buena alimentación, una integración satisfactoria entre la población local... Todos estos elementos contribuyen a que los mayores se mantengan en plena forma.