Jubilarse en el extranjero suele dar tanto miedo como ilusión. Esto se debe, en gran parte, a que implica volver a empezar desde cero. Muchos asociamos la jubilación con el descanso: ya cumpliste, ya te lo ganaste, y ahora puedes simplemente… no hacer nada. Pero mudarse a otro país es, a menudo, todo lo contrario. Requiere preparación, adaptación, aprender muchísimas cosas nuevas… Es casi como volver a ser joven. Y quizás eso sea, en sí mismo, razón más que suficiente para dar el paso.
Jubilarse en el extranjero da miedo porque implica enfrentarse a lo nuevo y desconocido. Puede que hayas viajado a Tailandia, que hayas pasado unas semanas en Türkiye o que incluso conozcas a alguien que ya se ha jubilado en el destino que tienes en mente. Quizás hayas investigado a fondo y sigas en YouTube a todos los jubilados expatriados que has podido encontrar. Pero la realidad es que, hasta que no lo hayas vivido en primera persona, no sabrás realmente lo que se siente.
El miedo es más un concepto filosófico que práctico. Puede que tengas preocupaciones muy razonables sobre mudarte al extranjero para jubilarte, pero son cuestiones que necesitan soluciones, no miedo. Si la idea de instalarte en otro país te ha rondado la cabeza más de una vez, probablemente es algo que en el fondo sí quieres hacer. Y aunque las cosas no salgan exactamente como esperabas, seguramente será una experiencia de la que no te arrepentirás.
El primer paso es simplemente reconocer ese miedo y aceptar que es la reacción completamente normal de tu cerebro ante cualquier cosa nueva. No intentes esconderte de él ni ignorarlo; al contrario, úsalo a tu favor. El miedo nos impulsa a anticiparnos, a prepararnos para lo que viene y a planificar con cuidado. Puede convertirse en el motor que te lleve a investigar y aprender todo lo que necesitas saber.
"Te digo una cosa: tendrás miedo hasta el momento en que lo hagas. En cuanto aterrices, la adrenalina se disparará y te sorprenderá toda la energía que tienes y dónde estaba escondida", cuenta Tom, un jubilado en Tailandia.
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Vívelo como una aventura
Aquí está la clave. A nivel puramente químico, el miedo y la emoción son casi idénticos. Ambos están compuestos de adrenalina (epinefrina) y noradrenalina (norepinefrina). Inundan tu cuerpo de energía, aceleran tu corazón y agitan tu respiración. Pero eres tú quien decide qué emoción asociar a esas sensaciones. Y la emoción es mucho más productiva que el miedo.
De hecho, hay jubilados que descubren que lo que en un principio veían como un obstáculo acaba convirtiéndose en uno de los aspectos más apasionantes de su nueva vida.
William, jubilado en China, nos lo cuenta así: "Mudarme a China fue algo que surgió por casualidad. Me divorcié de mi mujer después de 20 años juntos y decidí irme lejos para hacer algo diferente. Lo que más me asustaba era no tener a nadie con quien hablar. Había vivido en China una temporada antes y recordaba que poca gente hablaba inglés de verdad. Pero esta vez necesitaba comprometerme con algo, así que empecé a aprender chino, sí, a mi edad. He conocido a gente estupenda, he acabado teniendo muchos amigos y una vida social más activa que la que tenía en casa. Quién lo iba a decir."
Esta puede ser una buena estrategia para afrontar tu mudanza. Acércate a lo desconocido con curiosidad en lugar de con aprensión. La ilusión de aprender un nuevo idioma, hacer un nuevo amigo o descubrir una cafetería con encanto puede ser un aliciente en el que centrarte mientras planificas este gran paso.
El conocimiento es poder, pero aprender es meditación
Como mencioné al principio de este artículo, las sorpresas en una mudanza al extranjero son inevitables. Por mucho que investigues, siempre te toparás con algo inesperado. Y por muchas personas con las que hables, puede que tu percepción de una misma situación sea completamente distinta a la de los demás. Dicho esto, investigar antes de mudarte es casi una forma de meditación, y uno de los mejores remedios contra la ansiedad. Cuanto más sepas sobre tu posible nuevo hogar, menos extraño e intimidante te parecerá.
El objetivo no es eliminar todas las sorpresas, que forman parte del camino, sino desglosar lo que parece un salto al vacío en una serie de pequeñas decisiones prácticas:
¿Alquilaré o compraré?
¿Cuál es la mejor zona para vivir?
¿Necesitaré coche o me moveré en transporte público?
¿Tengo que contratar un seguro médico antes de irme?
Cuantas más preguntas te hagas y más respuestas vayas encontrando, más manejable te parecerá la mudanza.
Busca apoyo
Cada persona tiene sus propias necesidades sociales. Pero lo curioso de mudarse al extranjero es que a menudo convierte a los introvertidos en extrovertidos, al menos durante un tiempo. La mudanza suele venir acompañada de una necesidad de conexión. Y puedes empezar a satisfacer esa necesidad antes de partir.
Empieza uniéndote a algunos grupos de Facebook y WhatsApp locales para ver qué se cuece. También puedes explorar foros de expatriados específicos de tu destino. Puedes quedarte en modo lectura si es lo que te resulta más cómodo, pero un simple "hola" mencionando que estás pensando en mudarte puede obrar maravillas. Es probable que encuentres a mucha gente que se identifica con tu situación y que estuvo en una posición similar antes, y que te dé consejos prácticos y muy útiles.
Una de las cosas más valiosas que puedes llevar contigo al jubilarte en el extranjero es una mente abierta. Y es algo que puedes empezar a "practicar" antes de mudarte. Tienes que prepararte para el hecho de que, cuando te instales en otro país, las cosas se harán de otra manera. Por mucho que intentes mantener tu vida dentro de los moldes a los que estás acostumbrado, nada será igual. Cuanto más dispuesto estés a abrazar las diferencias en lugar de compararlas con "cómo se hacen las cosas en casa", más feliz serás.
Una buena forma de prepararte para esto es introducir el cambio poco a poco. Tómate un café en una cafetería nueva de otro barrio. Mejor aún, prueba un café diferente. ¿Por qué no un té? No se trata de cambiar quién eres; el objetivo del experimento es observar cómo reaccionas ante lo nuevo y diferente, y enseñarle a tu cerebro que el cambio ya forma parte de tu rutina.
Filtra las opiniones
El conocimiento es poder, pero las opiniones no son exactamente conocimiento, sobre todo si vienen de personas que nunca han vivido en el extranjero. Muchos viajeros y expatriados recuerdan haber tenido que lidiar con una buena dosis de negatividad y dudas por parte de amigos y familiares preocupados por su decisión. Lo que conviene tener presente es que la preocupación de tus seres queridos es completamente natural. Pero también es natural que te proyecten sus propios miedos e inseguridades, muchos de los cuales pueden estar basados únicamente en el miedo a lo desconocido con el que tú mismo estás lidiando.
Una buena estrategia puede ser escuchar las preocupaciones que te plantean tu familia y amigos, pero tratarlas como sentimientos y emociones, a menos que estén respaldadas por hechos concretos. Y si lo están, considéralas preguntas útiles que necesitas responder antes de mudarte.
Organiza tus finanzas
Seamos sinceros. Muchas de las angustias que surgen al mudarse al extranjero se pueden aliviar con un fondo de emergencia. No hace falta ser rico para jubilarse fuera de tu país, pero sí necesitas estar tranquilo. Saber que estarás bien si algo sale mal puede quitarte un gran peso de encima. Además, te dará más flexibilidad, libertad e incluso margen para asumir ciertos riesgos. Hay mucho que tener en cuenta, pero un resumen de estas preguntas podría ser algo así:
¿Cómo recibiré mi dinero?
¿Son fáciles las transferencias internacionales?
¿Qué pasa si mi pensión se retrasa?
¿Qué pasa si necesito atención médica urgente?
¿Qué pasa si pierdo el acceso a mi cuenta bancaria?
¿Puedo permitirme cambiar de alojamiento si no me convence?
¿Puedo volver a casa cuando quiera?
¿Qué hago si decido que ese país no es para mí?
Puedes cambiar de opinión
Este es probablemente uno de los puntos más importantes de esta lista. Darte el "permiso" de cambiar de opinión si tu nueva vida no termina de convencerte. Claro que es importante darte tiempo para adaptarte y no tomar decisiones precipitadas por el choque cultural, pero si le has dado el tiempo y el esfuerzo suficientes y sigues sintiéndote incómodo, saber que tienes una salida clara puede ser muy reconfortante.
Lista de verificación rápida para preparar tu jubilación en el extranjero
☐ ¿Alquilaré o compraré?
☐ ¿En qué barrio me instalaré?
☐ ¿Sé aproximadamente cuáles serán mis gastos mensuales?
☐ ¿Puedo moverme sin coche?
☐ ¿Dónde haré la compra?
☐ ¿Podré seguir la dieta a la que estoy acostumbrado?
☐ ¿Cuánto costarán internet, el plan de teléfono y los suministros?
☐ ¿Cómo recibiré mi pensión?
☐ ¿Puedo usar mi cuenta bancaria actual en el extranjero?
☐ ¿Necesitaré una cuenta bancaria local?
☐ ¿Cuál es la forma más económica de transferir dinero?
☐ ¿Cuánto dinero en efectivo necesito tener como reserva de emergencia?
☐ ¿Podré seguir viviendo cómodamente si sube el coste de vida?
☐ ¿Puedo permitirme volver a mudarme si fuera necesario?
☐ ¿Puedo permitirme un vuelo de emergencia a casa?
☐ ¿Cuáles son mis opciones de residencia y cuánto tiempo suele tardar el proceso?
☐ ¿Tendré que hacer salidas de visado mientras tanto? ¿Cuánto me costaría?
☐ ¿Con qué frecuencia tendré que renovar mi visado o permiso?
☐ ¿Tengo toda la documentación necesaria para solicitarlo?
☐ ¿Tengo copias digitales de esos documentos (por si acaso)?
☐ ¿En qué país se me considerará residente fiscal?
☐ ¿Mi pensión estará sujeta a impuestos?
☐ ¿Existe un convenio de doble imposición?
☐ ¿Tendré que presentar declaraciones de impuestos en más de un país?
☐ ¿Debería consultar con un asesor fiscal antes de mudarme?
☐ ¿Tendré acceso al sistema público de salud?
☐ ¿Necesito contratar un seguro médico privado?
☐ ¿Dónde está el hospital más cercano?
☐ ¿Mis medicamentos habituales están disponibles allí?
☐ ¿Por qué quiero jubilarme en el extranjero?
☐ ¿Cómo me imagino mi vida en los próximos años?
☐ ¿Qué es lo que más me preocupa de la mudanza? ¿Tengo una respuesta para ello?
☐ Si la mudanza no funciona, ¿cuál es mi plan B?
☐ Si no me voy, ¿me arrepentiré siempre de no haberlo intentado?
Natallia tiene una licenciatura (con honores) en Lengua Inglesa e Interpretación Simultánea y trabajó como escritora y editora para varias publicaciones y canales de medios en China durante diez años.