El plan contempla un control más estricto en torno al pago de impuestos, facturas médicas y contribuciones al seguro médico. Los residentes extranjeros que se retrasen en estas obligaciones podrían enfrentarse a graves consecuencias, incluyendo la no renovación de sus permisos de residencia e incluso una posible expulsión. Estas medidas también podrían aplicarse a personas con visados temporales, como los estudiantes internacionales, y afectar a familias enteras.
El primer ministro Shigeru Shiba subrayó la necesidad de comunicar claramente las normas sociales de Japón a los recién llegados. Una norma clave: cualquier persona que permanezca en Japón por más de tres meses está obligada a inscribirse en el programa nacional de seguro médico, ya sea a través de un plan gubernamental o mediante su empleador. Sin embargo, el Ministerio de Salud informa de un importante incumplimiento: solo el 63% de los residentes extranjeros están inscritos, en comparación con el 93% de los ciudadanos japoneses. Las autoridades locales también han expresado su preocupación por los expatriados que incumplen repetidamente los plazos de pago, lo que está generando una creciente frustración a nivel municipal.




