Uno de los destinos más recientes entre la comunidad de nómadas digitales y expatriados, ¡Portugal parece tenerlo todo! Buen clima, excelente gastronomía, numerosos lugares hermosos para visitar, una cultura acogedora y un coste de vida que – aunque sin duda va en aumento – todavía puede considerarse asequible según los estándares de la mayoría de los países de Europa Occidental y Norteamérica. Dicho esto, si estás preparándote para dar el salto y mudarte a este maravilloso país, ¡aquí tienes 10 datos rápidos para familiarizarte con la nación a la que pronto llamarás hogar!
Portugal es uno de los países más seguros del mundo
Portugal es uno de los países más seguros para vivir. Año tras año, las estadísticas confirman que Portugal es un país seguro, con bajos índices de criminalidad y niveles reducidos de violencia. Incluso en las grandes ciudades (donde la delincuencia suele ser más evidente), te encontrarás con un ambiente bastante seguro, y verás que muchos locales no tienen problema en pasear de noche (algo que puede resultarte raro o inusual según el lugar de donde vengas).
Según el Índice de Paz Global 2024, Portugal es el 7.º país más seguro del mundo. Las cifras oficiales del Informe Anual de Seguridad Interna (Relatório Anual de Segurança Interna – RASI) revelan una caída del 4,6 % en las denuncias de delitos en 2024, en comparación con 2023. Sin embargo, los delitos violentos aumentaron un 2,6 %. Aun así, Portugal sigue siendo uno de los países más seguros de Europa (y del mundo), aunque la percepción de inseguridad entre la población es cada vez mayor. Esto se debe en gran parte al sensacionalismo de los medios, los reportajes televisivos, las redes sociales y el discurso político. A día de hoy, ningún dato oficial apunta a que la situación de seguridad en Portugal esté empeorando.
El fútbol es, con diferencia, el deporte más popular en Portugal. Y no es broma: ¡apoyar a tu equipo es casi una religión por estas tierras! Como era de esperar, los partidos suelen atraer a multitudes, y quienes no consiguen entrada para el estadio se reúnen en bares, restaurantes o cafeterías para ver los encuentros. Esto ocurre sobre todo en los partidos que disputan el FC Porto, el SL Benfica y el Sporting CP, los tres grandes clubes del país. De hecho, la mayoría del resto de equipos son bastante modestos —con la honrosa excepción del Sporting de Braga y el Vitória SC—, así que suele ser fácil conseguir entradas en el mismo día sin tener que comprarlas con antelación.
Por suerte, y aunque los ánimos se calientan en los grandes partidos, Portugal apenas tiene problemas de hooliganismo o violencia entre aficionados. Es cierto que algunos cánticos pueden ser bastante ofensivos, pero rara vez pasa de ahí. Al mismo tiempo, el fútbol es el reflejo perfecto de la pobre cultura deportiva del país, ya que eclipsa a prácticamente cualquier otro deporte en cuanto a cobertura mediática, interés de la afición e inversión económica.
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Portugal atraviesa una crisis inmobiliaria catastrófica
Probablemente, el mayor reto al que se enfrentan los portugueses ahora mismo tiene que ver con los precios inmobiliarios. Tanto si los locales quieren alquilar o comprar una vivienda, a menudo se ven obligados a abandonar las grandes ciudades por culpa de unos precios prohibitivos. Lógicamente, esto es especialmente patente en Lisboa, Oporto y el Algarve, aunque otras ciudades y regiones también están sufriendo exactamente el mismo problema.
Lamentablemente, Lisboa figura hoy entre las ciudades más caras de Europa para alquilar. De hecho, según el Housing Anywhere International Rent Index, el precio medio del alquiler de un piso en la ciudad en el primer trimestre de 2025 ronda los 1 750 €, mientras que un estudio pequeño te costará unos 1 056 €/mes. Aunque los precios del alquiler bajaron un 2 % respecto a 2024, estas cifras siguen siendo más altas que las de París, Berlín, Madrid o Milán. En cuanto a la compra, el precio medio del metro cuadrado en Lisboa ha pasado de 1 300 € a la asombrosa cifra de 4 360 € desde enero de 2015. En el centro de Lisboa, en barrios como Baixa, Bairro Alto, Chiado y Rossio, los precios de la vivienda han escalado hasta los 5 720 € por metro cuadrado (cifras de mayo de 2025), lo que supone un salto extraordinario del 160 % en poco más de 10 años. Según los datos de Imovirtual, uno de los mayores portales inmobiliarios del país, los anuncios medios en Lisboa rondan los 650 000 €, un 33 % más que en 2024.
En Oporto, la situación no pinta mucho mejor. El precio medio del alquiler de un piso en el primer trimestre de 2025 se sitúa en 1 200 € (un 7,6 % menos que en 2024). Esto supone un reto enorme para una ciudad donde el salario medio ronda los 1 400 €/mes (antes de impuestos), ya que la mayoría de los locales se ven expulsados del mercado inmobiliario. Si te planteas comprar una vivienda en Oporto, y aunque los precios puedan parecerle moderados a la mayoría de los europeos occidentales, esta ciudad sigue presentando algunos de los precios más altos de Portugal. Según el portal inmobiliario local Idealista, los precios de la vivienda en Oporto han subido un 10 % desde junio de 2024, y actualmente se sitúan en 2 926 € por metro cuadrado. Como es lógico, los precios son mucho más altos en el centro de la ciudad, donde el precio por metro cuadrado alcanzó la cifra de 4 551 € en julio de 2025 (un 10 % más que en 2024). Imovirtual indica que una vivienda media en Oporto se anuncia actualmente por 395 000 €, un 14 % más que el año pasado.
Puedes cruzar el país en avión en menos de 90 minutos
Si estás en Oporto, donde se encuentra el aeropuerto más septentrional de Portugal, y quieres volar hasta el Algarve, en el extremo sur, el vuelo solo dura 1 hora y 20 minutos. Sí, ¡Portugal es un país pequeñito!
De hecho, la distancia entre ambas regiones es de apenas 550 km, que se pueden recorrer en menos de 5 horas en coche particular. Por desgracia, la red ferroviaria está algo anticuada y arrastra una infrafinanciación crónica, así que el tren tarda entre 6 y 7 horas. Aun así, es mejor opción que el autobús, que puede demorar la friolera de 8 horas en cubrir el mismo trayecto. Por otro lado, el autobús es sin duda la alternativa más económica.
Eso sí, ten en cuenta que solo nos referimos al territorio continental. Si añadimos los archipiélagos de Madeira y las Azores, las distancias aumentan considerablemente. Por ejemplo, si quieres volar entre Lisboa y las Azores, el trayecto dura 2 h 30, ya que el territorio insular se encuentra justo en mitad del océano Atlántico, a medio camino entre Europa y América del Norte.
Las fronteras portuguesas se encuentran entre las más antiguas del mundo
Trazada en el Tratado de Alcañices de 1297, la frontera entre Portugal y España está considerada una de las más antiguas de Europa. De hecho, ¡solo las micronaciones de Andorra y San Marino tienen fronteras establecidas desde hace más tiempo! Curiosamente, también es la frontera ininterrumpida más larga de la Unión Europea, con más de 1 230 km de longitud.
El tratado fue una gran jugada diplomática del rey Dionisio I de Portugal, quien aprovechó su apoyo a las pretensiones al trono del tío del rey Fernando para convencer al monarca español de firmar y aceptar las fronteras portuguesas. A cambio, Dionisio I retiró ese apoyo y ofreció a su hija en matrimonio al rey Fernando IV de España. Este episodio es un magnífico ejemplo de la relación de Portugal con España a lo largo de generaciones, pues los portugueses siempre tuvieron que recurrir a la diplomacia para garantizar su independencia frente a un vecino hispano más grande, más rico y más poderoso.
Portugal fue una gran potencia colonial
Para bien o para mal, en el colegio nos enseñaban que Portugal llegó a gobernar la mitad del mundo. Aunque obviamente es una exageración, hace referencia al Tratado de Tordesillas firmado entre Portugal y España. Según este acuerdo, la zona de influencia de cada país debía repartirse en lo relativo a las tierras descubiertas fuera de Europa. España gobernaría y exploraría todas las tierras al oeste de Brasil, mientras que los portugueses harían lo mismo expandiéndose hacia el este. Como consecuencia, España colonizó gran parte de América, mientras que Portugal se hizo con extensos territorios en África y ejerció una gran influencia en el sur y el este de Asia.
Ni que decir tiene que Portugal fue una gran potencia colonial, con un imperio que se extendía por todos los continentes y un territorio que incluía partes de los actuales Angola, Mozambique, Cabo Verde, Brasil, China, India, Sri Lanka, Omán, Japón, Malasia e Irán, entre muchos otros. Como es natural, muchos exploradores y navegantes legendarios eran portugueses, como Vasco de Gama, Enrique el Navegante o Fernando de Magallanes. En el lado negativo, el país tuvo un papel protagonista en la trata atlántica de esclavos, transportando a millones y millones de africanos a través del Atlántico para trabajar en las plantaciones de América, un legado vergonzoso que siempre se ha ocultado. Por suerte, las cosas están cambiando poco a poco y la mirada sobre el colonialismo es ahora más plural: las escuelas enseñan los logros del país, pero también sus muchos y atroces crímenes contra los pueblos indígenas.
Portugal vivió la dictadura más larga de Europa
Durante 48 largos años, Portugal estuvo gobernado por una dictadura fascista llamada Estado Novo. Instaurado en 1926, el régimen cayó finalmente el 25 de abril de 1974, en lo que se conoció como la Revolución de los Claveles. Durante la mayor parte de esa etapa oscura, el país estuvo dirigido por António de Oliveira Salazar, un hombre cuyo legado sigue proyectando una larga sombra sobre la sociedad portuguesa.
Para académicos, expertos y revolucionarios, el régimen es responsable de que Portugal siga rezagado respecto a la mayoría de Europa Occidental. Al fin y al cabo, salvo la honrosa excepción de la élite política del sistema y un puñado de familias poderosas que orbitaban a su alrededor y monopolizaban las industrias más importantes del país, la inmensa mayoría de la población vivía en la miseria y en la pobreza más absoluta, sin educación, sin infraestructuras y sin perspectivas de un futuro mejor. Al mismo tiempo, la policía política (PIDE) perseguía, silenciaba y reprimía cualquier forma de oposición, lo que hacía que todo el mundo viviera con miedo.
Sin embargo, a medida que las generaciones mayores van siendo reemplazadas por personas que no tienen ningún recuerdo del régimen, estamos viendo un nuevo discurso que glorifica el Estado Novo, presentándolo como una dictadura benévola en la que la gente era más feliz, vivía más segura y gozaba de mejor salud, aunque todos los datos apunten justo en sentido contrario. En un futuro próximo, y conforme se agudice la división política, cabe esperar que cada vez más gente se suba al carro y trate de ensalzar la dictadura más larga de Europa.
La gastronomía portuguesa va mucho más allá del bacalao
Si tienes una mínima idea sobre la gastronomía portuguesa, lo más probable es que hayas oído hablar de los pasteis de nata y del bacalao. No vamos a andarnos con rodeos: ¡los portugueses son grandísimos amantes del bacalao! De hecho, se dice que los portugueses tienen más de 1 001 formas de cocinar el bacalao, así que encontrarás recetas para todos los gustos. Eso sí, ten en cuenta que el bacalao no es el mismo al que quizá estés acostumbrado. Mientras que en otros países europeos se suele comer fresco, la versión portuguesa es seca, lo que le da un sabor más salado e intenso.
Sea como fuere, ¡la cocina portuguesa va mucho más allá del bacalao! Para empezar, cada región tiene lo suyo, y aunque encontrarás un marisco y un pescado a la brasa excelentes a lo largo de toda la costa, las localidades costeras de Setúbal y Matosinhos destacan especialmente como los mejores destinos de Portugal para comer pescado fresco (sardinas, lubina, dorada, atún, percebes, caballa… ¡lo que se te ocurra!). Sin embargo, que no se te pase por la cabeza que los carnívoros se van a quedar con las ganas. Para una nación con una costa tan extensa, ¡los portugueses son tremendamente carnívoros! De hecho, algunos platos se pasan de la raya en cuanto a cantidad de carne, como el Cozido à Portuguesa (un enorme surtido de carnes hervidas, embutidos, patatas y verduras), el Arroz de Cabidela (pollo y arroz cocinados con su propia sangre), los Rojões à Minhota (trozos de cerdo cocinados en manteca y servidos con patatas y tripa de cerdo frita), las Tripas à Moda do Porto (callos de cerdo guisados con alubias y tomate), la Francesinha (el icónico sándwich relleno de carne y embutidos, cubierto de queso fundido y bañado con una salsa picante), el Leitão da Bairrada (cochinillo asado) y mucho más. Y si te apetece algo más sencillo y conocido, también somos famosos por el pollo a la brasa y la salsa piri-piri… al fin y al cabo, ¡la mundialmente famosa cadena Nando's fue fundada por inmigrantes portugueses afincados en Sudáfrica!
Portugal cuenta con 17 sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
Antes un país discreto y relativamente poco conocido, Portugal irrumpió en el panorama turístico durante la última década y se convirtió en una sensación de la noche a la mañana. De pronto, todo el mundo quería venir a Portugal a disfrutar del buen tiempo, la buena comida y unos paisajes increíbles. Aunque el Algarve siempre había sido popular entre británicos y escandinavos por sus playas, la gente empezó a darse cuenta de que Portugal también tenía mucho que ofrecer en el plano cultural. Como es natural, Oporto y Lisboa se convirtieron en los grandes focos turísticos del país, al ser sus dos ciudades más grandes y sus principales centros culturales, con cascos antiguos de postal, monumentos extraordinarios y lugares históricos fascinantes. Sumando sus áreas metropolitanas, hay 4 sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (3 en Lisboa y 1 en Oporto).
Sin embargo, Portugal es mucho más que «solo» estas dos ciudades. De hecho, hay otros 13 sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (17 en total) repartidos por todo el país, así como un sinfín de lugares que, aunque no estén reconocidos, son igualmente preciosos y muy populares entre los visitantes. Por eso te recomendamos descubrir los distritos de Braga (2 sitios UNESCO), Leiria (2), Coimbra (1) y Évora (1), así como la Región Vinícola del Duero (1). Además, no olvides que Portugal también incluye los archipiélagos de Madeira (1) y las Azores (2).
En cuanto a los lugares no reconocidos por la UNESCO, te recomendamos pasar un día de playa en Comporta, hacer una ruta en coche por la Costa Vicentina, descubrir pueblos como Óbidos y Monsaraz, y visitar algunas de las aldeas más bonitas del país, como Piódão, Marvão o Monsanto.
El portugués no es el único idioma oficial de Portugal
¿Sabías que el portugués (y su correspondiente lengua de signos) no es el único idioma oficial de Portugal? Escondida en un rincón rural del noreste del país, la localidad de Miranda do Douro es el principal centro del mirandés, un dialecto regional que suena como una mezcla de español y portugués. Como esta región estuvo relativamente aislada del mundo exterior, rodeada de ríos y montañas, su población desarrolló una lengua, una cultura y unas tradiciones propias. Según encuestas y estudios recientes, solo unas 3 500 personas hablan mirandés, una cifra que se reduce a medida que fallecen los hablantes mayores.
Por desgracia, las generaciones locales más jóvenes no muestran demasiado interés por aprender mirandés, ya que la inmensa mayoría de los contenidos que consumen están disponibles en portugués y en inglés. Al mismo tiempo, el mirandés se asocia con un modo de vida más pobre y rural, ya que los hablantes mayores vivían sobre todo del campo y no tenían oportunidades de estudiar o trabajar a menos que se mudaran a España o a alguna de las grandes ciudades de Portugal. Sea como sea, la lengua disfruta de un régimen de protección especial por parte del Estado desde 1998, junto con el portugués, como uno de los dos idiomas oficiales de Portugal.
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Nacido y criado en Oporto, Portugal, Bruno es un nómada digital portugués que actualmente disfruta de tiempo en casa. Ha explorado 60 países y es nómada digital desde 2021.