
Si vives en Hungría, estás obligado a pagar impuestos en el país por todos los ingresos que hayas obtenido durante el año fiscal, tanto en Hungría como en el extranjero. La buena noticia es que las tasas impositivas en Hungría son especialmente bajas en comparación con otros países, sobre todo en lo que respecta a las empresas.
Cómo funciona el sistema tributario húngaro
El proceso para convertirse en contribuyente varía ligeramente según la nacionalidad. Los ciudadanos de la UE/AELC están obligados a pagar impuestos en Hungría si han permanecido más de 183 días en el país durante un año determinado. Los ciudadanos de terceros países, en cambio, pasan a ser considerados contribuyentes en el momento en que obtienen su permiso de residencia, siempre que tengan intención de establecerse. En cualquier caso, la regla de los 183 días sigue siendo el criterio habitual para determinar la residencia fiscal.
Una vez que se te considera contribuyente, estás obligado a retener impuestos y pagos a cuenta sobre tu salario (si trabajas por cuenta ajena, será tu empleador quien se encargue de la retención) o sobre otros ingresos. Al término de cada ejercicio fiscal, deberás presentar tu declaración de la renta, que se basa en un sistema de autoliquidación. No obstante, la Administración Nacional de Impuestos y Aduanas (NAV, por sus siglas en húngaro) calcula tu impuesto sobre la renta a través del sistema online eSZJA. Para ello, tiene en cuenta tanto los pagos a cuenta que se han ido descontando de tu salario a lo largo del año como las posibles deducciones fiscales a las que puedas tener derecho.
El resultado de ese cálculo determina si debes abonar una cantidad adicional, si tienes derecho a una devolución o si simplemente el saldo es cero. Si no estás de acuerdo con el cálculo de tu declaración, puedes modificar el borrador de forma online a través de la plataforma Client Gate o de la aplicación móvil de Ciudadanía Digital «DÁP», o bien presentando el formulario de declaración 16SZJA por correo postal. Más información aquí.
Bueno saberlo:
Existen ciertos tipos de ingresos y prestaciones que están exentos de tributación. Entre ellos se incluyen las prestaciones por jubilación (aunque los ciudadanos estadounidenses deben tener en cuenta que en 2026 sigue sin existir un convenio de doble imposición), determinadas prestaciones de compañías aseguradoras, las ayudas públicas para el acogimiento y la crianza de menores, así como las becas de estudio o investigación.
Impuestos empresariales y sobre sociedades en Hungría
El régimen KATA (impuesto para pequeños negocios) fue durante un tiempo una buena alternativa para los nómadas digitales autónomos, pero ha sufrido importantes restricciones y actualmente solo resulta viable para quienes prestan servicios directamente a consumidores finales (B2C). El KATA conlleva una cuota fija de 50.000 HUF que cubre todas las obligaciones fiscales y de Seguridad Social, con un límite de ingresos anuales de 18 millones de HUF (por encima del cual se aplica un recargo del 40% y surge la obligación futura de un límite de IVA). También puedes optar por un régimen de tributación a tanto alzado, que es la opción habitual para los autónomos que trabajan con empresas, como contratistas y consultores. En este caso, solo tributas sobre una parte de tus ingresos, y el resto se computa como «gasto estimado», con un porcentaje que en 2026 asciende al 45% y llegará al 50% en 2027. Ya no es posible acogerse al KATA si tienes un único cliente empresarial, algo que ha generado una gran controversia entre los húngaros.
Por otro lado, el impuesto sobre sociedades en Hungría es uno de los más bajos de Europa, con un tipo del 9%.
Bueno saberlo:
Algunas profesiones vinculadas al arte, los medios de comunicación y el deporte pueden beneficiarse de una exención fiscal hasta cierto límite (si tus ingresos anuales no superan los 60 millones de HUF en el caso de artistas y periodistas, o los 250 millones de HUF en el de deportistas). Las madres con cuatro o más hijos y, desde 2026, las madres menores de 40 años con dos hijos, están completamente exentas del impuesto sobre la renta de las personas físicas.
Renta, IVA y otros impuestos en Hungría
El impuesto más relevante en Hungría es el impuesto sobre la renta, que se aplica a tipo fijo del 15% sobre el salario. Junto a ese 15%, se deducen también varias cotizaciones sociales (tanto de ámbito nacional como local), lo que eleva la carga fiscal total al 33,5% (en concepto de cotización a la Seguridad Social), lo que en la práctica significa que tu salario neto equivale al 66,5% de tu salario bruto. Cabe señalar que los empleadores abonan, además, una cotización social adicional del 13% sobre ese importe.
Hungría grava de forma considerable el consumo (con impuestos bastante más reducidos sobre las sociedades y el ahorro). El impuesto sobre el valor añadido, o IVA, es el más elevado de la Unión Europea, con un tipo del 27%, aunque se aplican tipos reducidos a productos como los medicamentos y los alimentos. Servicios como internet, la restauración, la entrada a eventos y los restaurantes tributan a tipos del 5% y el 18%. La declaración del IVA puede presentarse con periodicidad mensual, trimestral o anual, según corresponda.
Entre otros tributos destacan el impuesto de transmisiones patrimoniales en la compra de inmuebles (un 4% hasta 1 000 millones de HUF y un 2% sobre el importe restante), los impuestos locales para quienes tengan un negocio con establecimiento físico (que suelen oscilar entre el 0% y el 2% de los ingresos netos), el impuesto sobre construcciones (repartido entre los propietarios de los inmuebles) y el impuesto sobre terrenos, calculado por cada administración local.
Enlace de interés:
Nos esforzamos para que la información proporcionada sea precisa y actualizada. Sin embargo, si observas errores, no dudes en comunicárnoslo dejando un comentario abajo.






