Un número cada vez mayor de personas está optando por jubilarse en el extranjero, atraídas por un menor costo de vida, un clima favorable y un cambio de ritmo. Sin embargo, a medida que envejecen y se vuelven más vulnerables, este retiro soñado puede, a veces, derivar en desafíos inesperados. Un relato reciente destaca los riesgos involucrados y subraya la necesidad de una planificación cuidadosa.