Menu
Expat.com
Buscar
Revista
Buscar

Mantener lazos familiares y de amistad a distancia: la importancia de seguir sintiéndose parte del grupo de apoyo original

pareja en una videollamada con su familia
halfpoint / Envato Elements
Escrito porLaura Álamoel 13 Febrero 2026

El ser humano ha sido nómada desde la Prehistoria, hace más de dos millones de años. Hombres y mujeres se desplazaban entre territorios en busca de alimento, en la mayoría  de ocasiones, siguiendo las migraciones de animales. Éramos en aquellos tiempos,  cazadores y recolectores. A nivel social y vincular, y vivíamos en tribus o pequeños clanes con ciertos vinculares importantes.  

 

Hemos cambiado mucho desde entonces… ¿o quizás no tanto?… 

A mediados del 2024, los datos de personas que residían en un país distinto al país de nacimiento es de 304 millones de personas alrededor del mundo, lo que representa un 3,7% del total de la población mundial según datos de la ONU. Las previsiones son que esa cifra vaya en aumento. 

Uno de los motivos que impulsa a migrar y que llamamos proyecto migratorio es el económico donde englobarían temas como la mejora profesional, académica y  financiera, aunque no es el único. Por tanto, ante la pregunta de ¿en temas migratorios, hemos cambiado respecto a nuestros antepasados? ¡La respuesta seria depende!  

Ya no perseguimos a Mamuts pero a veces perseguimos Unicornios  

El Ser humano, siempre en ese afán que le lleva a mejorar sus condiciones y esa motivación sigue estando ahí, con la diferencia que ahora perseguimos cosas distintas y  las perseguimos de forma distinta. ¿A qué me refiero con esto? Sigue conmigo, te lo explico.

Como comentaba al principio, en el Neolítico éramos nómadas en búsqueda de alimento, alentados por un instinto de supervivencia que nos impulsaba a explorar  nuevos territorios. Sin embargo, ese viaje no lo hacíamos solos, lo hacíamos en grupo. Nuestro grupo de pertenencia, nuestra tribu nos acompañaba en esa aventura que  entrañaba enormes peligros. En las noches, dormíamos en cuevas juntos ya que nuestro instinto de supervivencia nos decía que esa era la manera más segura por si había que defenderse o escapar de peligros como depredadores nocturnos por ejemplo. Formar parte del grupo original y sentirse parte de él aseguraba una protección a cada individuo y proveía un éxito de supervivencia al grupo.  

En la actualidad, exploramos otros territorios en búsqueda de mejorar algún aspecto de nuestra vida o empujados por la curiosidad u otros motivos pero lo hacemos solos/as. Ya no nos acompaña nuestra pequeña tribu. Emprendemos ese viaje solos/as y de ese modo también nos enfrentamos a los avatares en ese viaje en soledad.  

Esta es, una de las principales diferencias de cómo migramos con nuestros antepasados y podríamos decir, una diferencia que hace que mudarnos a otro país sea aún más desafío que perseguir Mamuts. 

Persiguiendo Unicornios lejos de la tribu  

Mudarse a otro país es una experiencia transformadora. Una gran aventura de vida. Nos amplia miradas y obliga a crecer. Crecemos si, sin duda de ello, pero ¿a qué precio y en qué condiciones?  

Lejos de la tierra que nos vio crecer y lejos de las personas que han sido durante muchos años de nuestra vida nuestro sostén emocional, todo se puede volver algo hostil. Migramos solos/as. Pocas especies de animales lo hacen. Tiene sentido hacerlo en  grupo, pero cuando lo hacemos sólos o solas ésta será una pérdida silenciosa, difícil de expresar en ocasiones e incluso puede pasarnos desapercibidos a nosotros/as mismos.  

La familia, los amigos de toda la vida, los vecinos del barrio con quienes crecimos conforman nuestra pequeña tribu. Nuestra tribu nos define en parte quienes somos,  nos da sentido de pertenencia e identidad además de cubrir necesidades emocionales y  vitales importantes. Nos sostiene, nos sostenemos. Me definen y yo a ellos. Esta  relación bidireccional que se retroalimenta acaba configurando redes de apoyo y sinergias invisibles que pueden persistir en el tiempo y en diferentes territorios.  

La tribu a la que pertenecemos es un ancla emocional. Por todo esto, cuando la tribu queda lejos físicamente, esa distancia puede tener un impacto emocional e  identitario profundo. Por esto, para muchos expatriados, mantener esos lazos no es solo un gesto afectivo, sino una necesidad emocional profunda y vital para poder sostenerse en el día a día lejos de su país.  

Beneficios de seguir sintiéndose parte del grupo de apoyo original:  

1. Afrontar mejor el estrés cultural, laboral y emocional de la expatriación. Sobre todo, en los primeros meses de llegada donde aún no hemos tenido tiempo de  generar vínculos estables.  

2. Sentir que pertenecemos a un lugar y a un grupo cuando estamos lejos y aún no nos sentimos arraigados al país al que nos hemos mudado puede ser de ayuda.  

3. Mantener un sentido de continuidad del propio yo: tener cierto sentimiento de continuidad del propio yo a pesar de todos los cambios que se produzcan en el entorno proporciona seguridad emocional y preservación del sentido de identidad. 

Todo esto puede tener muchos matices. Según como sea cada persona y su particular historia personal. Existen muchas historias de vida, algunas que he podido conocer  gracias a algunos pacientes, por ejemplo, ¡no tener contacto con la propia familia es de las mejores experiencias vitales que les ha proporcionado vivir como expat en otro país! 

No obstante, pensando en los casos en los que hay una buena sintonía en general con el grupo de apoyo familiar y/o amigos, la distancia física seguramente hará que cambie la relación y el modo en como nos relacionamos (ya no improvisamos una tarde de tomar un café y explicarnos la semana pero si podemos mantener una viodellamada los fines de semana, por ejemplo) pero no necesariamente la calidad del vínculo ya que la cercanía emocional no depende únicamente de la presencia física, sino de la intención y del cuidado que le demos. 

Estrategias para mantener vínculos vivos desde lejos 

1. Crear y establecer “prácticas” de conexión:  

Una llamada semanal o una videollamada los domingos pueden convertirse en anclas emocionales. Si esas prácticas las realizamos de manera constante se pueden convertir en ciertos “rituales sociales” que nos ayudan a sentirnos en conexión con el grupo original. 

2. Compartir lo cotidiano, no solo lo urgente, grave o los éxitos:  

A veces podemos creer que necesitamos tener una buena noticia para poder compartirla, por su gravedad, impacto o calidad de la misma, sea negativa o positiva, cuando en realidad, lo importante es compartirnos en nuestro día a día, lo cotidiano, lo que hicimos en el día, lo que nos cocinamos para comer o alguna anécdota que nos ocurrió puede ser suficiente para mantener ese vínculo ya que acercamos a ese otro/a a nuestra vida cotidiana y ahí nos hacemos cercanos/as. 

3.Los vínculos no son siempre simétricos:  

En la vida hay momentos de todo, ¿cierto? Habrá momentos en los que tú necesites más contacto y otros en los que sea al revés. Incluso momentos en los que no podemos estar tan disponibles o les puede suceder a los otros. Esto hace al vínculo real. No intentes que sea perfecto. 

4. Los vínculos suman. No dividen:  

Un miedo frecuente entre los expatriados es sentir que deben elegir: o construir una nueva vida o aferrarse a la anterior. En realidad, podemos integrar esos dos mundos y hacerlos convivir en nosotros. Se pueden crear nuevas redes de apoyo en el país de acogida sin que eso signifique perder las antiguas. Los vínculos profundos no son  sustituibles, ni desplazan a otros. Los nuevos nutren un yo de ahora y los del pasado sostienen los cimientos de quien he venido siendo y sigo siendo en algunos aspectos. No hay que elegir entre unos y otros. Todos puedes coexistir en mi foro interno. 

Y si no es posible mantener los vínculos originales o bien, no nos son suficientes  

Las personas que alguna vez hemos vivido fuera de nuestro país sabemos que hay momentos difíciles y no siempre es posible mantener los lazos familiares o de amistades o, a pesar de que sabemos que están ahí, no nos están siendo suficientes para atravesar ciertos momentos vitales. Algunas situaciones de crisis personales, laborales o vitales en general, si sentimos que no nos alcanzan los vínculos antiguos o nuevos para poder  sostenernos emocionalmente, incluso, no nos bastamos nosotros mismos, es importante  poder pedir ayuda psicológica especializada en estos temas para poder seguir adelante con menos malestar psicológico y con más herramientas personales. A veces las sesiones  de terapia individual pueden ser de mucha ayuda así como espacios grupales con otros expatriados en los que podamos compartir nuestras experiencias. En mi experiencia dirigiendo espacios psicológicos individuales y espacios de apoyo psicológicos grupales, una combinación de ambos grupal puede ser de gran ayuda. 

Conclusión 

Cuando emigramos, no dejamos atrás solo un país, sino también un sistema de apoyo que nos validaba y nos daba seguridad. Entonces, ¿cómo podemos hacer como  expatriados para seguir sintiéndonos que formamos parte de nuestra tribu? 

Mantener lazos familiares y de amistad a distancia para personas expatriadas es una necesidad de salud emocional. Seguir sintiendo que formamos parte del grupo de apoyo original nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos y se convierte en unos cimientos sólidos mientras construimos nuestro lugar en otro país. 

A pesar de la distancia, los vínculos pueden permanecer el tiempo, por supuesto que se irán modificando, fluctuando y fluyendo con el pasar del tiempo pero su calidad puede ser inmutable a la distancia en km, fronteras, husos horarios, idiomas… Migrar no tiene porque significa dejar de pertenecer, sino que más bien puede significar  que se amplían los territorios de la identidad y la pertenencia.

Red social
Sobre

Psicóloga General Sanitaria. Experta en Psicología de las Migraciones por el Consejo General de Psicología de España. Miembro del Grupo de Trabajo sobre Migración, Refugio, Asilo y Relaciones Internacionales del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña. Ofrece acompañamiento psicológico online a personas expatriadas y migrantes desde 2003.

Comentarios