A principios de abril, Meta y su subcontratista Telus Digital anunciaron más de 2.000 despidos en su centro de moderación de contenido en la ciudad. Los días en que Barcelona atraía a empresas internacionales parecen haber quedado atrás. Para los expatriados que alguna vez se sintieron atraídos por las oportunidades laborales que ofrecía la ciudad, esto supone un duro golpe.
En los años 2000, Barcelona se ganó el apodo de “el nuevo El Dorado de los call centers”, logrando atraer con éxito a grandes corporaciones estadounidenses y europeas. Fue una oportunidad de oro tanto para locales como para expatriados. En 2005, los centros de atención telefónica empleaban a más de 30.000 personas. Los expatriados acudían en masa a Barcelona, atraídos no solo por unas sólidas perspectivas laborales, sino también por la cultura cosmopolita de la ciudad.
Hoy en día, la IA (inteligencia artificial) parece estar tomando la delantera. Un responsable de un centro de llamadas en Barcelona reconoce que el auge de la IA está obligando a replantearse la profesión. Según la empresa sueca de tecnología financiera Klarna, la IA podría reemplazar hasta 700 agentes humanos. Los avances en tecnología de traducción casi en tiempo real permiten a las empresas trasladar sus centros de llamadas a países más baratos que España. Las grandes corporaciones —especialmente los gigantes tecnológicos— están recurriendo ahora a India. Para los expatriados, es un duro despertar. Aun así, no planean abandonar Barcelona. A pesar del aumento del coste de vida y el difícil contexto económico, siguen confiando en que encontrarán nuevos empleos en la ciudad.




