¿Ya tienes todo listo para tu mudanza a Lisboa pero te preocupa haber pasado por alto alguna información clave? ¡Te entendemos! Dar el paso de convertirse en expatriado puede ser una decisión que pone los nervios de punta, sobre todo en lo que respecta a las expectativas laborales, la búsqueda de alojamiento, los trámites logísticos y burocráticos y los posibles errores culturales. Por suerte, estamos aquí para ayudarte, así que aquí tienes algunos datos rápidos que debes tener en cuenta al mudarte a Lisboa.
Por desgracia, Lisboa figura actualmente entre las ciudades más caras de Europa para alquilar. De hecho, según el Housing Anywhere International Rent Index, el precio medio del alquiler de un apartamento en la ciudad durante el primer trimestre de 2025 ronda los 1 750 €, mientras que un estudio pequeño te costará 1 056 € al mes. Aunque los precios bajaron un 2 % con respecto a 2024, estas cifras siguen siendo superiores a las de París, Berlín, Madrid o Milán. Lamentablemente, las cosas no pintan mejor fuera del centro, donde alquilar una habitación modesta en un piso compartido puede salirte por 490 € al mes (una caída del 6,6 % respecto a 2023). Es más, los nuevos contratos de arrendamiento firmados en mayo de 2025 muestran que los precios del alquiler han subido un 4 % en comparación con mayo de 2024, alcanzando una media de 22,40 € al mes por metro cuadrado.
En cuanto a la compra, el precio medio por metro cuadrado en Lisboa ha pasado de 1 300 € a la escalofriante cifra de 4 360 € desde enero de 2015. En el centro de Lisboa, en barrios como Baixa, Bairro Alto, Chiado y Rossio, los precios de las propiedades han subido hasta los 5 720 € por metro cuadrado (cifras de mayo de 2025), ¡un increíble salto del 160 % en poco más de 10 años! Según los datos de Imovirtual, uno de los mayores portales inmobiliarios del país, el anuncio medio en Lisboa cuesta 650 000 €, un incremento del 33 % respecto a 2024. Para intentar frenar la escalada de precios, el gobierno suspendió el programa de Golden Visa en Oporto, que permitía a los inversores extranjeros vivir legalmente en el país y solicitar la ciudadanía a los 5 años si compraban una propiedad por valor de 500 000 €.
Para tratar de aliviar la carga fiscal sobre los compradores, el gobierno aprobó en 2024 un nuevo paquete legislativo destinado a apoyar a los menores de 35 años en la compra de su primera vivienda. Como muchas personas tenían dificultades para emanciparse debido al precio de la vivienda, los residentes legales (extranjeros incluidos) de entre 18 y 35 años pueden ahora contar con el Estado para financiar hasta el 10 % del precio del inmueble. Además, esta nueva legislación exime a los nuevos compradores de la mayoría de los impuestos vinculados al proceso de compra de una vivienda, como el IMT (impuesto sobre las transacciones inmobiliarias) y su correspondiente impuesto de timbre. Como era de esperar, esto provocó un repunte de la demanda, que ha disparado aún más los precios de la vivienda.
A los lisboetas no les hacen mucha gracia los nómadas digitales
Teniendo en cuenta que esta es una de las ciudades más caras de toda Europa para comprar o alquilar una propiedad, no sorprende que muchos locales vean a los inmigrantes y a los nómadas digitales como chivos expiatorios. Entre 2021 y 2023, el número de nómadas digitales que llegaron a la ciudad se disparó un 75 %. La inmigración también creció a un ritmo vertiginoso durante el mismo periodo. Aunque las cifras oficiales son difíciles de obtener, se estima que actualmente más de 1 500 000 extranjeros viven en Portugal, y cerca del 50 % se han instalado en la capital.
A esto se suma que los turistas adoran esta ciudad, con cada vez más hoteles y apartamentos turísticos (Airbnb) que ocupan espacios que podrían haberse destinado a los residentes locales. Como era de esperar, este cóctel explosivo ha generado mucho resentimiento entre los portugueses, especialmente en Lisboa. Con la llegada masiva de gente y el previsible repunte de la demanda de vivienda, las autoridades locales no han sido capaces de construir suficiente vivienda pública ni de incentivar a las empresas privadas para que levanten casas, apartamentos y condominios para las clases media y baja. Como consecuencia, los vecinos están viéndose expulsados de su propia ciudad por la ineficacia del gobierno y su falta de compromiso para resolver este problema. Por desgracia, todo esto acaba derivando en una actitud generalmente poco favorable hacia los expatriados, los inmigrantes y los turistas. Aunque no es para nada peligroso, puede que haya ocasiones en las que sientas cierta hostilidad hacia los extranjeros.
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Lisboa es la tercera capital más soleada de Europa
Solo por detrás de La Valeta (Malta) y Nicosia (Chipre), Lisboa disfruta de más de 2 800 horas de sol al año. ¡Eso son casi 8 horas de luz al día!
De hecho, este es sin duda uno de los rasgos más llamativos y reconocibles de Lisboa, una ciudad célebre por su clima agradable y por la forma tan increíblemente pintoresca en que se ilumina bajo el sol. Claro que la cantidad de horas de sol ayuda mucho, pero Lisboa también se beneficia de su arquitectura tradicional. Como el pavimento está cubierto con la típica calçada portuguesa y la mayoría de las fachadas están pintadas en tonos claros y luminosos, realzadas con detalles en azulejo y piedra caliza, todo el centro refleja la luz del sol y le aporta ese plus que tu cámara va a adorar.
Puedes ver las olas más altas del mundo en una excursión de un día desde Lisboa
Aunque no es ni de lejos tan popular como el fútbol, el surf cuenta con un buen número de aficionados en Portugal. De hecho, este deporte ha ido creciendo rápidamente en el país, en parte gracias al icónico «Canhão da Nazaré». Si nunca habías oído hablar de este lugar, se trata de una formación geológica situada en la localidad costera de Nazaré, a poco más de 100 km de Lisboa.
Con forma de cañón submarino, esta zona es famosa por la formación de las olas surfeables más altas del mundo. De hecho, de las 7 olas más altas jamás surfeadas, 6 se registraron en el Canhão da Nazaré (concretamente en Praia do Norte). Actualmente, el récord mundial pertenece al surfista alemán Sebastian Steudner, que en 2024 surfeó una ola de 28 metros en Nazaré.
Obviamente, este punto en concreto está reservado a surfistas profesionales. Sin embargo, hay muchas otras playas en Nazaré donde puedes iniciarte en el surf. Por otro lado, si no te apetece alejarte tanto de Lisboa, encontrarás numerosas playas a menos de 30 minutos donde alquilar una tabla o apuntarte a una escuela, como Carcavelos, Cascais o Estoril.
Todos sabemos lo incómodo que puede resultar conocer a alguien nuevo y no tener muy claro cómo saludarlo. Si a esto le añadimos las distintas costumbres y matices culturales, el potencial para situaciones embarazosas se dispara.
Dependiendo del tipo y del contexto del encuentro, la forma de saludar puede variar. Si hablamos del entorno laboral o de una reunión más formal, lo habitual es un apretón de manos firme. En cambio, en un ambiente más distendido, e incluso si conoces a esa persona por primera vez, los portugueses suelen darse dos besos en la mejilla (hombre-mujer, mujer-mujer) o incluso un abrazo (normalmente solo entre hombres).
Lisboa sufrió un terremoto devastador… y volverá a ocurrir
Lisboa es, sin duda, una ciudad preciosa, pero la urbe que ves y vives hoy es en gran medida fruto de la labor de reconstrucción que emprendió el Marqués de Pombal en el siglo XVIII. Así es: para los estándares europeos, Lisboa es en realidad bastante moderna. Por desgracia, la razón por la que la Lisboa medieval prácticamente desapareció no tiene ninguna gracia. La mañana del 1 de noviembre de 1755, la ciudad despertó con un terremoto de proporciones bíblicas, seguido de un tsunami y de un enorme incendio que arrasó prácticamente toda la infraestructura y se cobró más de 10 000 vidas.
En aquella época no se habían desarrollado técnicas de medición, pero se estima que el terremoto de Lisboa alcanzó una magnitud de 9,0 en la escala de Richter.
De hecho, este fue el primer terremoto estudiado científicamente, y marcó el evento que dio origen a la sismología moderna y a la ingeniería sísmica. Aunque han pasado más de 250 años, el suceso sigue profundamente arraigado en la memoria colectiva de la población, en parte porque otro gran terremoto está destinado a ocurrir algún día. Como Lisboa se asienta en la compleja frontera entre la placa Euroasiática y la placa Nubia, esta zona está clasificada como área de alta actividad sísmica. Si bien es cierto que la «nueva» ciudad se construyó para resistir futuros terremotos, la reconstrucción se llevó a cabo en una época en la que los estudios de ingeniería sísmica aún estaban dando sus primeros pasos, por lo que no hay ninguna garantía de que la ciudad no vaya a sufrir un nivel de destrucción similar.
A los lisboetas les gusta tomarse las cosas con calma
Si vienes de una gran metrópolis, no esperes encontrar en Lisboa el mismo ritmo frenético. A pesar de ser la capital y la mayor ciudad de Portugal, Lisboa es considerablemente más pequeña que otras capitales del mundo, algo que se refleja sin duda en el estilo de vida.
Además, la cultura local invita a tomarse las cosas con calma. ¿Por qué hacerlo todo hoy si puedes tomarte más tiempo? Esa es, más o menos, la mentalidad por aquí, donde nada parece despertar una sensación inminente de urgencia. ¡Es a la vez una bendición y una maldición! Si tienes prisa, un «com licença» (con permiso, en español) suele bastar. Sin embargo, como regla general, no esperes que nada se resuelva con rapidez (ni con eficacia).
No te dejes agobiar por los turistas en Lisboa
El turismo es uno de los principales motores de Lisboa, que ya se considera uno de los destinos punteros de Europa.
Aunque la ciudad es enormemente popular durante todo el año, prepárate para encontrar más gente en verano, sobre todo en el centro y en barrios como Baixa, Bairro Alto, Cais do Sodré, Graça e incluso Belém. Están disfrutando de esta preciosa ciudad igual que tú, así que échales una mano si alguien te pregunta por una dirección y procura no colarte en sus selfis. Eso, o simplemente evita los puntos más concurridos (¡más fácil decirlo que hacerlo!).
En Lisboa, la vida social gira en torno a la mesa
Aunque esta costumbre va en aumento (al fin y al cabo, somos un país de vinos), la mayoría de los portugueses no tienen realmente la costumbre de salir a los bares de vinos cuando quedan con sus amigos. Cuando llega la hora de socializar, prefieren reunirse alrededor de una mesa, ya sea en un restaurante o en casa. Así pues, la comida es una parte fundamental de la interacción social en Portugal. No hace falta que montes un banquete, pero si recibes a amigos portugueses en casa, asegúrate al menos de que tengan algo que llevarse a la boca.
Como alternativa igual de válida, a la mayoría de los portugueses (especialmente a los más jóvenes) les encanta pasar el rato en las cafeterías, pedir un café espresso y quedarse horas sentados en una mesa poniéndose al día. Curiosamente, ocurre justo lo contrario con la gente mayor, que suele tener una visión más pragmática del café. Entran, se toman su taza en la barra, dejan unas monedas y salen a trabajar.
En la mayoría de las zonas turísticas, el personal de hostelería siempre habla inglés, así que la comunicación apenas será un problema. Incluso en lugares más tradicionales y menos céntricos, lo más probable es que encuentres a alguien que pueda ayudarte: así que sin problema, pregunta lo que necesites… ¡siempre que no lo hagas en español!
Los portugueses son muy sensibles con este tema y no les va a gustar que des por hecho que hablen español. ¡Eso ni se te ocurra! Dicho esto, nunca digas «gracias». En su lugar, di «obrigado» (si eres hombre) u «obrigada» (si eres mujer) cuando quieras dar las gracias o mostrar tu agradecimiento.
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Nacido y criado en Oporto, Portugal, Bruno es un nómada digital portugués que actualmente disfruta de tiempo en casa. Ha explorado 60 países y es nómada digital desde 2021.