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Montserrat en Alemania: He tenido la suerte de encontrar gente agradable y cariñosa

Entrevista
Publicado hace 3 meses

Montserrat nunca imagino que viviría en Alemania, ni estaba en su lista de destinos pero una vez que se presentó la oportunidad no lo pensó dos veces. Ella conversó con nosotros sobre su experiencia en este país

Montse IM

Montse IM

¡Hola! Me llamo Montse, viajera incansable, con sed de independencia, pronto pensé en trasladarme y vivir fuera de España, cogí las maletas y me vine a Münster, una pequeña ciudad universitaria situada al noreste de Alemania.

Empecemos por una pequeña presentación. ¿De dónde eres? ¿Cuánto hace que vives en el extranjero? ¿Cómo te ganas la vida?

¡Buenas! Pues nací en Zamora, pero desde muy pequeña viví en Madrid así que me considero una madrileña con alma castellana. Me trasladé a Alemania hace casi dos años y soy periodista, desde que llegué me gano la vida como profesora de español y trabajando para periódicos o portales como freelance.

¿Por qué decidiste cambiar de país?

Lo cierto es que siempre tuve en mente vivir en otro país, aunque reconozco que Alemania no estaba en la lista de mis destinos soñados. Principalmente por el idioma y por el clima, pero en España no veía ningún tipo de futuro sostenible ni a corto ni a largo plazo. Por lo que, cuando surgió la oportunidad de trasladarme no lo pensé dos veces, supuse que si salía mal siempre podría volver a España o buscar oportunidades en otro país.

¿Qué trámites y formalidades has tenido que hacer para instalarte en Alemania?

He de reconocer que el hecho de ser europea ayuda a reducir el papeleo que hay que hacer al llegar a Alemania. Antes de venir solicité el alta del seguro médico y apalabré un piso de alquiler. En Alemania se necesita un contrato de alquiler para empadronarse; con el padrón se puede abrir una cuenta bancaria y, con ella, dar de alta el resto de servicios que necesites. El problema es cuando la persona que alquila el piso te pide tu número de cuenta para hacerte el contrato, pero no lo tienes porque necesitas empadronarte antes. Es el pez que se muerde la cola, la burocracia en Alemania a veces es realmente exasperante.

Después de algunos meses, decidí darme de alta en el Consulado Español, aunque no es obligatorio me pareció muy útil para hacer trámites administrativos o solicitar información sobre algún procedimiento en Alemania.

¿Cómo fue tu instalación?

Pues el comienzo fue un poco complicado… Münster es una ciudad universitaria y los pisos ¡vuelan! Tampoco sabía que en Alemania se ofertaban viviendas con o sin muebles. Así que para comenzar estuve en un piso muy caro y ruidoso, pero amueblado, mientras buscaba otro que se ajustara a mis necesidades sin que costara un riñón. Tardé cerca de seis meses en encontrarlo ¡Y eso que tuve la ayuda de una agente de re-colocación!

Como añadido estaba la barrera del idioma; no sé cómo será en otras ciudades, pero los arrendatarios Münsteraner se muestran recelosos con la gente que no habla bien alemán, de modo que resulta complicado concertar una entrevista para visitar el piso. Cuando se logra, el proceso se asemeja bastante al que se hace para un puesto de trabajo. Es decir, tienes que sobresalir por el resto de los candidatos y, si finalmente resultas elegido, saber ganarte a los dueños del piso en una entrevista personal.

¿Has tenido dificultades para adaptarte: la gastronomía, las costumbres, el clima?

Supongo que es un clásico entre los españoles quejarse del tiempo en Alemania, pero lo cierto es que, más que el frío lo que peor que llevo es la falta de luz. En invierno es noche cerrada a las tres de la tarde y, aunque hacer todo lo posible por evitarlo, esto deprime un poco. También me cuesta lidiar con la falta de comunicación que en general tienen los alemanes. Discutir un problema se considera una falta de respeto o una actitud desafiante. Sobre todo si se hace con un superior, los problemas no se hablan, sólo se resuelven y si hay unas reglas, se acatan pese a que sean erróneas u obsoletas.

¿Lo que más te sorprendió?

Lo que más me sorprendió fue la sensación de espacio que hay en muchas ciudades Alemanas. En Madrid hay parques y zonas verdes, pero al pasear por la calle da la sensación de que los bloques están muy apretados unos con otros, sin casi espacio para nada más. También el contacto con la naturaleza, en zonas como die Promenade, en pleno centro de Münster, se pueden ver liebres, erizos, ratones y patos casi todo el año. En los supermercados y mercadillos se pueden comprar flores naturales a muy buen precio y es habitual que en los restaurantes y salas de espera del médico haya flores frescas.Aunque creo que lo que más me ha sorprendido son los propios alemanes, en España a menudo se nos vende la imagen de personas frías y distantes. Obviamente, hay de todo pero he tenido la suerte de encontrar a gente realmente agradable y cariñosa que me ha hecho sentir en casa desde el primer día.

¿Cómo encontraste alojamiento?

Como te comentaba antes, pude contar con el apoyo de una agente de re-colocación. También busqué vivienda por mi cuenta en webs y portales especializados. En uno de ellos, de hecho quisieron timarme diciéndome que debía pagar un depósito 1.000 euros para reservar un día de visita. Más tarde, en teoría, me devolverían el dinero, naturalmente busqué en algún que otro foro y se trataba de una estafa, pero cuando no sabes muy bien por dónde empezar, es fácil caer en algún tipo de engaño como ese.

¿En lo que respecta a la vida laboral, es difícil para un expatriado conseguir trabajo?

En Alemania hay trabajo, aunque dependiendo del sector hay mayor o menor demanda de personal. Por ejemplo, si tienes un perfil sanitario o de ingeniería, no te faltará el trabajo. Eso sí, tienes que saber alemán. Puede que parezca muy obvio, sin embargo hay gente que cree que conseguirá un puesto sólo con el inglés. Es posible, pero realmente difícil.

¿Es fácil hacer nuevos amigos? ¿Algún consejo?

Es cierto que cuesta hacer amigo alemanes porque la mayoría ya tienen sus grupos formados desde la universidad y se mantienen un poco en la rutina del día a día, pero no es imposible. Yo tengo algunas amistades alemanas que he hecho gracias al Tándem de idiomas. Además he conocido gente por asociaciones o apuntándome a cursos. Al fin y al cabo, ¿qué mejor manera de hacer amistades que compartiendo una afición? Aunque creo que lo importante es no centrarse en la nacionalidad, simplemente salir, conocer gente y quedar con quien nos aporte y nos haga sentirnos bien. Se puede conocer gente en encuentros de Couchsurfing, en eventos para expatriados, en charlas, ONG o a través de las redes sociales. Lo más importante es estar abierto a tratar con gente nueva.

¿Qué te parece el estilo de vida en Alemania? ¿Es diferente al de España?

El estilo de vida alemán es muy diferente al español, y me encanta. Cuando hablo con mi familia o mis amigos de España suelen criticarlo, pero a mí me gusta el orden, el silencio, el respeto por los bienes comunes y por el espacio personal de cada uno, el cuidar los detalles y ser amables aunque sólo sea porque así está establecido. Evidentemente hay de todo, ni todos los españoles somos unos desastres, ni todos los alemanes son eficientes y educados.

¿Cómo es tu vida cotidiana?

Pues de lunes a viernes me levanto, comienzo a trabajar desde casa y a hacer cosas del blog, después de comer aprovecho para hacer algún recado y voy a dar clases de español a una academia. Algunos días, quedo con amigos o con Tandem partners para tomar algo y conversar. Los fines de semana aprovecho para pasar el fin de semana con mi chico o con amigos, descubriendo nuevos rincones de Münster o escapándonos a otra ciudad.

¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Cuáles son las actividades más populares allí?

En mi tiempo libre me gusta leer, escuchar música, hacer fotos y ver películas. No obstante, desde que vivo en Alemania he aprendido a disfrutar más del aire libre y suelo hacer senderismo o rutas en bicicleta, También cultivo plantas y recolecto verduras de un huerto ¡Todo muy campestre! 

En verano como no podía ser menos ¡Organizo barbacoas al aire libre!

Venga mójate: lo mejor y lo peor

Ufff, pues creo que lo mejor es la sensación de seguridad que hay en todos los aspectos. Aquí no tengo miedo a salir sola por la noche, ni a quedarme embarazada y que me despidan, ni a tener que encadenar contratos de prácticas eternamente.

Lo peor, sin duda es el tiempo. Como te decía antes la falta de luz se nota y los que llevamos aquí un tiempo andamos escasos de vitamina D.

¿Qué consejo le darías a aquellos que quieren instalarse allí?

Lo primero, que intenten dejar preparado todo lo que puedan desde su país de origen, que se informen muy bien de los trámites que tienen que hacer y de los pasos que tienen que seguir. Hay gente que no organiza bien su documentación y, tras unos meses aquí tienen que regresar para hacer más papeleo con la pérdida de tiempo y dinero que ello supone. Lo segundo, que tengan paciencia con todo, con los alemanes, con el proceso de adaptación, con el idioma, con los estudios, con la búsqueda de empleo; lo mejor es ponerse objetivos realistas a corto, medio y largo plazo, tener varias alternativas al plan inicial y trabajar cada día, pero sin agobios y disfrutando del camino.

¿Qué es lo que más echas de menos de tu país?

¡Pues el sol! Ja ja ja. El pescado fresco, los tomates, a mi gente, a mi gata y el no poder hablar el mismo idioma más allá de las simples palabras.

¿Con qué frecuencia te ves o comunicas con tu familia? ¿Qué medios de comunicación utilizas?

Suelo ver a mi familia tres veces al año, de momento ellos vienen dos veces para acá y yo les visito en navidades. Cuando quiero charlotear un poco con mi familia utilizo Skype y Whatsapp, generalmente hablamos una vez a la semana o cada 15 días. Con mis amigos los tiempos y los medios son diferentes.