
Expatriarse es el arte de prever y gestionar lo mejor posible los imprevistos. El dominio de las finanzas es aquí capital para asegurarse un día a día sin (demasiados) sobresaltos. He aquí una pequeña guía práctica de los buenos hábitos financieros que adoptar para vivir bien en el extranjero.
Tener una cuenta bancaria local
Neobancos o cuenta local? Si bien el uso de un neobanco puede justificarse para una expatriación corta (eres nómada digital o trabajador desplazado, por ejemplo), se recomienda tener una cuenta bancaria local. Primera razón: la recepción de ingresos. Los neobancos no siempre son reconocidos por las empresas del país de acogida. No tiene sentido pasar un mal rato al comprobar que no puedes cobrar tu salario. Abre una cuenta bancaria local.
Otra razón: la vida cotidiana. Cada país de expatriación tiene sus propias normas en materia de compra de vivienda, de coche… En cuanto se perfila un gran proyecto (e incluso uno más pequeño), es mejor tener una cuenta bancaria local. El consejo se aplica también a tus proyectos de inversión: un muy buen hábito financiero que adoptar en el extranjero.
Controlar los gastos
¿Papel y calculadora o aplicación? Sea cual sea tu método, manual o digital, controla regularmente tus gastos para detectar:
- Los gastos excesivos.
- Los gastos superfluos.
- Los aumentos que deben alertarte.
Gastos excesivos: no se trata necesariamente de importes elevados, sino más bien de gastos que podrías reducir. Por ejemplo, te gusta comer en restaurantes, pero tienes la costumbre de no prestar demasiada atención a la cuenta. O también: te gusta tu sábado 100% de ocio, pero subestimas tu capacidad financiera.
Gastos superfluos: ¿realmente necesitas tus 4 suscripciones para seguir tus series de Netflix / Apple TV / Crunchyroll / Disney+? No eludas la pregunta con el pretexto de que tus finanzas te lo permiten. Si solo utilizas estas plataformas para ver uno o dos programas de vez en cuando, ya sabes lo que te queda por hacer.
Aumentos que deben alertarte: tus facturas de teléfono, de agua y de electricidad no dejan de aumentar. Una subida lenta, progresiva, que pasaría casi desapercibida si no controlaras tus gastos. Acostúmbrate a contactar con los operadores correspondientes en cuanto un aumento te parezca sospechoso.
Ahorrar en el país de expatriación
¿Lograbas ahorrar en tu país de origen? Si es así, ¿cuánto ahorrabas al mes? Desde que vives en el extranjero, ¿has podido retomar tus buenos hábitos financieros? ¿Cuánto puedes ahorrar al mes? Infórmate sobre las inversiones que puedes hacer en el país de acogida o en otros lugares (por ejemplo, puedes contratar un seguro de vida en otro país) y sobre su rentabilidad.
Ten a mano al menos un producto de ahorro del que puedas echar mano fácilmente en caso de necesidad, sin cancelarlo: porque para ser rentables, algunas cuentas de ahorro deben permanecer intactas durante un plazo fijo. El expatriado avisado que eres colocará su ahorro de manera inteligente, para hacer frente a los imprevistos y a las posibles dificultades, al tiempo que se asegura un pequeño colchón financiero para proyectos, ocio asequible... La empresa no es sencilla, pero puede realizarse, sobre todo si te lanzas a la «caza de gastos innecesarios».
Invertir para diversificar las fuentes de ingresos
La inversión está directamente ligada al ahorro. No solo ahorras dinero, sino que además lo haces crecer. Porque la vida cotidiana en el extranjero puede cambiar rápidamente. Guardar 15 000 euros en una cuenta, sin que genere intereses, no es una buena solución. Porque con la inflación, tus 15 000 euros de hoy se reducirán a 13 000 euros mañana. Perderás poder adquisitivo. Por lo tanto, es mejor invertir para proteger y hacer crecer tu capital.
Para realizar las mejores inversiones, no pongas todos los huevos en la misma cesta: compra inmobiliaria o inversión en una sociedad civil de inversión inmobiliaria (SCPI), compra de un garaje, de una plaza de aparcamiento o de un terreno, crowdfunding inmobiliario, inversión en una empresa no cotizada en Bolsa (capital privado), acciones bursátiles, criptomonedas, obras de arte… Pero cuidado con los peligros. Algunas inversiones son más arriesgadas que otras. No mires únicamente la promesa de rentabilidad, sino actúa de acuerdo con tu perfil de inversor. Si eres del tipo prudente, prefieres la seguridad, aunque tengas una baja rentabilidad.
Otro buen hábito financiero que adoptar: no abras todas tus cuentas en el mismo banco. Muchos lo hacen: la cuenta corriente y las cuentas de ahorro/inversión (seguro de vida, libretas de ahorro…) están en el mismo banco. Ningún problema mientras tu banco se mantenga sólido. Pero en caso de quiebra, podrías perder tu dinero.



















