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Viaje a la zona de Guerra "Donetsk y Lugansk"

Recién esta semana, llegué de viaje después de pasar un mes en la zona rebelde.
Ellos lo llaman República popular de Donetsk  (Donetskii narodnii republika) o algo así, y en las           matrículas de los coches ponen las iniciales en el orden inglés DPR. Hace poco que empezaron con eso.
Mis opciones eran volar hasta Kiev y luego hacer el resto del camino combinando bus y tren, o solo en autobús (el aeropuerto en Donetsk lo bombardearon hasta dejarlo como un patatal). En el tren puedes descansar e incluso puedes alquilar lo que allí se llama "cupé" que es el clásico compartimento de cuatro camas (dos literas) y por la mañana pasa la azafata del vagón (cada vagón tiene una) y te ofrece té o café. Ir todo el trayecto en autobús era demasiado pesado por la tópica pregunta del "¿papá, cuándo llegamos?" pero después de pensármelo, llegue a la conclusión de que no me apetecía cruzar el frente de guerra con toda mi tribu y que a algún descerebrado borracho de alguno de los dos bandos se le ocurriera disparar y se liara parda mientras estubieramos haciendo la interminable cola que separa ambos territorios.
Así que decidí entrar por la frontera rusa, volar hasta Moscú, y desde allí al aeropuerto más cercano Rostov on Don, y luego tomar el autobús unas cuatro horas. Claro que había que esperar hasta que saliera el bus varias horas en Rostov. Lástima que no jugaba el Atletic ese día :(
Cuando llegamos a Moscú tuvimos que refacturar el equipaje, suerte que lo preguntamos y evitamos que se quedará allí como extraviado o no reclamado, y despues de sudar y correr como camellos con la lengua fuera por varios aeropuertos. llegamos a Rostov. Equipaje en consigna (kamera jrañeña, que no es un insulto, sino como le llaman alli) y a pasear. Comimos algo en un restaurante rápido local "Bistro" y no fuimos a agarrar el bus.
El autobús aún conservaba todas las pegatinas en los cristales en idioma polaco, prueba de que se compro e importó de segunda mano. En esos paises no se molestan ni en pintar ni en quitar detalles de origen de los vehículos que importan. El autobús, cristales tintados, muy sucio por fuera del humo del propio autobús, polvo, y en la parte inferior algo de barro. Pero los asientos eran cómodos, pocos viajeros, mucho espacio, los reposabrazos no se podían utilizar y el par de antiguos televisores de tubo, las cortinas violetas junto con la tapicería desgastada por el uso, le daban al lugar una ambiente retro casi vintage.
Durante el trayecto, todo bien...Pero en el control de frontera, en la parte rusa, después de que revisaran el equipaje y el bus con perros incluidos y a nosotros con detectores de metales como si fuéramos a subir a un avión...
...el agente encargado del puesto, descubrió que los españoles no éramos algo que sólo salía en la tele, sino que éramos de verdad. Desconcertado por el hallazgo, decidió poner todas las trabas posibles para retenernos y tener así la oportunidad de analizarnos con mas detalle.
Que porqué íbamos, que a dónde íbamos, que si en mi pasaporte la foto era con barba y yo estaba afeitado...
Mientras mi esposa contestaba que íbamos a ver a su familia y respondía a sus preguntas, yo me encargaba de vigilar equipaje y a mis niños. Y el resto de los pasajeros del autobús tenían que esperar a que se tomara una decisión de si entrábamos o no.
Ya por fin se desveló que en el visado de Rusia suele haber foto, y en los nuestros no había. Salió el oficial al mando y preguntó el motivo de forma suspicaz.
Allí fue cuando ya no pude más y empecé a hablar y con mi rudimentario dominio del idioma ruso, le dije que entendía que estaba haciendo su trabajo, y que las mismas preguntas que ellos hacían las habían hecho ya en el consulado ruso en España, al cual había entregado el seguro médico, las fotos, respondido a las susodichas preguntas, hasta en la talla de mis calzoncillos. Y que, por lo visto, en el consulado habían hecho mal su trabajo, que eran unos ineptos e incompetentes  y no habían pegado las fotos, por lo que yo buscaría quién era el culpable de no poder pasar la frontera, ya fuera en el consulado o en el puesto fronterizo.
En ese momento ya sea por oír hablar en ruso al extraterrestre, o por tener que elegir si el culpable serían ellos o el cónsul, decidieron dejarnos pasar con cara de hipnotizados, entre las sonrisas de los demás pasajeros.
Del lado rebelde, los milicianos se limitaron a mirar la foto, compararla con el viajero e inscribirnos en un libro de registro, Los rusos hacían su trabajo y ellos se fían:  todos los pasajeros del bus en quince minutos.
La estancia en Donetsk, estábamos a bastantes kilómetros, justo en el centro de la zona rebelde, fue bastante agradable. Silencio nocturno para dormir y todas las estrellas del cielo lucen en esplendor, por que no hay farolas o contaminación lumínica.
Por los ladridos de los perros, sabes cuando alguien se acerca por el camino, a medida que escuchas a los perros de casas cada vez mas cercanas y luego el de tu puerta, a continuación el de tu vecino y poco a poco los ladridos de las otras casas te hacen saber que se aleja y que paso de largo.
Por el día los cañonazos en el polígono de tiro, dónde los milicianos del DNR hacen sus prácticas, a varios kilómetros, se oyen desde la ciudad, la gente ya no les presta atención.
Los supermercados están surtidos de productos rusos, en su mayor parte. También hay ucranianos de mayor calidad, más escasos y mas caros. Todos los precios son en Rublos, la moneda ucraniana la Grivna es tratada como divisa extranjera y se cambia en los puntos de cambio. Aceptan dólares y euros en esos puntos. Yo estaba avisado y llevaba bastante efectivo para toda mi estancia, por que los cajeros automáticos dejaron de funcionar y los envíos de dinero tipo Western Union o Money Gram desaparecieron al principio de la guerra. Es decir no hay forma de sacar dinero de ningún lado si te quedas sin él. Bueno, si, había alguien que podía recibir el dinero en la zona ucraniana y cuando su contacto le confirmaba por teléfono que lo había recibido, él te lo daba con una "pequeña comisión" del 35%.
De hecho los pensionistas que cobran su pensión en ucrania tienen que registrarse allí como si residieran y pasar el frente de guerra, con interminables colas que pueden ser de mas de 24 horas, una vez cada mes, o dos o tres meses a sacarlo de la cuenta donde lo cobran, y al llegar cambiarlo a rublos.
Luego los problemas burocráticos. Los jóvenes que alcanzan la mayoría de edad tienen que ir a sacarse el pasaporte ucraniano con el riesgo de que lo intenten meter en el ejercito, o sacarse el nuevo pasaporte de ciudadano de DNR que solo es válido en ese territorio y en el vecino de Lugansk.
Los vehículos pasan la ITV en el lado ucraniano, la residencia se tramita allí para que te la den aquí...
Es decir, a pesar de que de facto están separados y funcionan como república independiente, también de facto están ligados por los innumerables trámites para los que no existe legislación en el nuevo gobierno.
Aunque el hecho de que empiecen a expedir pasaportes, y empiecen a rematricular los vehículos con la matrícula local, es un indicio de que empiezan a espabilarse, ucrania no se hace cargo de ellos y se dan cuenta.
La gente cansada de la guerra, no quiere ni a unos ni a otros, quieren paz, estabilidad, trabajo...
Pero los que toman partido tienen miedo de expresar a favor de quien están por temor a que algún vecino contrario a sus ideas pueda delatarles ahora o en el futuro si se cambian las tornas.
En los supermercados se ven jóvenes "patriotas" con el uniforme miliciano, comprando productos básicos. Tanto es asi que inventaron una nueva señal: la de prohibido entrar con armas.
Supongo que fue al principio, cuando a cualquier drogata y alcohólico le daban un ak47 y lo mandaban al frente, pero parece ser que hicieron purgas y echaron a los que no dejaron ese estilo de vida.
Ahora deambulan por las calles y van a comer a iglesias que les dan de la ayuda humanitaria que reciben de Rusia, también llega de Ucrania, sobre todo a través del Oligarca Rinat Ahmetov, el dueño del equipo de futbol Shakhstarsk Donetsk. Este por ser tártaro y no tomar partido, vive en un lado ayuda al otro, pero se llevo al equipo a la zona nacional... vamos que sabe nadar y no mojarse, y ya hay comentarios que puede ser una alternativa tenerle de presidente, alguien que pueda unir, conciliador y que no haya tomado partido.
Y el regreso a España, igual que a la ida, con la diferencia que en la frontera ya nos conocían, nos miraron como si fuéramos amigos de toda la vida, una sonrisita de complicidad y pasamos sin problemas.
Espero que si alguno va a esa zona, y tiene preguntas me las haga llegar. le contestaré gustoso.

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