Lugares turísticos imprescindibles de Portugal
Una de las grandes ventajas de mudarse al extranjero y vivir como expatriado es la oportunidad de sentirse turista en el mismo lugar donde resides. Aunque es cierto que conviene esforzarse por construir un hogar y una comunidad, también resulta apasionante poder explorar un sitio nuevo cada día con los ojos de un recién llegado.
Naturalmente, esto pasa por visitar los principales puntos turísticos, probar la gastronomía local y entrar en contacto con la gente del país. Si te estás mudando a Oporto o Lisboa, te esperan un montón de planes a diario, ya que ambas ciudades rebosan de restaurantes con encanto, una arquitectura preciosa y lugares turísticos de primer nivel. Son ciudades donde resulta muy fácil desconectar de la rutina y vivir algo nuevo cada día: puedes levantarte temprano y darte un paseo por el centro o visitar un museo antes de irte al trabajo.
Por otro lado, y ya que estás en el país, siempre puedes aprovechar los fines de semana y las vacaciones para recorrer el resto del territorio. Está claro que Lisboa y Oporto son los grandes referentes, pero ¡hay muchísimo más que descubrir! Puedes disfrutar de las playas del Algarve y de Comporta; hacer una ruta por la Costa Vicentina; saborear la tranquilidad del Alentejo en lugares como Évora, Elvas o Monsaraz; admirar el paisaje y la cultura del vino en el Valle del Duero; tomar un avión para hacer senderismo en Madeira y las Azores; visitar las maravillosas ciudades de Coímbra, Braga, Óbidos; y descubrir algunos de los pueblos más bonitos del país, como Piódão, Marvão o Monsanto. De hecho, ¡se pueden pasar años en Portugal sin quedarse nunca sin sitios por visitar! Para facilitarte las cosas, aquí tienes algunos destinos de Portugal que no te puedes perder.
Lisboa
Lisboa es la capital del país y su ciudad más visitada. Además, también es el principal punto de encuentro para inmigrantes, nómadas digitales y expatriados, así que aquí te cruzarás con gente de todo tipo. Repartida entre 7 colinas, recorrerla puede resultar agotador, pero a la vez es tremendamente gratificante, porque siempre hay algo nuevo que ver y hacer. Aparte de visitar los clásicos como el Monasterio de los Jerónimos, el Castillo de San Jorge o la Torre de Belém, puedes pasear por los barrios populares de Alfama, Mouraria o Chiado, llevar a los niños al Oceanario o disfrutar de la noche en el Bairro Alto. ¡Es de esas ciudades donde nunca te aburres!
Oporto
Considerada la segunda ciudad de Portugal y el gran referente del norte, Oporto es otra excelente opción para quienes buscan establecerse en el país. La gente de aquí es conocida por su honestidad y franqueza desarmantes, así que lo que ves es lo que hay. De nuevo, el centro histórico es espectacular, sobre todo en las orillas del río, en los muelles de la Ribeira y de Gaia, con el imponente Puente Don Luis I uniendo las dos orillas. Otros lugares emblemáticos que merece la pena visitar son la Torre de los Clérigos, la Catedral de la Sé o la Estación de São Bento, considerada una de las estaciones de tren más bellas del mundo. Muy cerca de allí, la Librería Lello es otra parada que suele ser muy popular entre los visitantes. Para vivir una experiencia más auténtica, te recomendamos salir del centro y relajarte en los barrios costeros de Foz do Douro y Matosinhos.
Madeira
Tierra natal del legendario futbolista Cristiano Ronaldo, Madeira es una parada estupenda para quienes buscan un clima soleado y cálido durante todo el año. Además, la localidad de Ponta do Sol alberga seguramente el hub para nómadas digitales más desarrollado del país, creado expresamente para fomentar una comunidad y atraer a expatriados del mundo entero. Situado frente a las costas de Marruecos, el archipiélago lo forman en realidad dos islas: Madeira y Porto Santo. Las dos islas son famosas por sus playas y sus extraordinarias rutas de senderismo (llamadas levadas), lo que las convierte en un destino fuera de lo común en comparación con el territorio continental.
Azores
Compuesto nada más y nada menos que por 9 islas distintas, el archipiélago de las Azores es el territorio más remoto de Portugal. Situadas en pleno Atlántico, a medio camino entre Europa y Norteamérica, son el mayor tesoro natural del país y su joya mejor escondida, con una variedad de paisajes que va desde volcanes dormidos hasta lagunas, cráteres, aguas sulfurosas, cascadas y todo lo que te puedas imaginar. Por si fuera poco, la comida es absolutamente deliciosa, y el archipiélago es conocido por producir una de las mejores carnes de vacuno de Europa. Quienes lo visitan por primera vez harán bien en centrarse en las islas de Terceira y São Miguel, los principales núcleos de población y donde se concentran las atracciones turísticas más populares.
Algarve
Probablemente el único rincón que ya recibía un turismo internacional importante antes de que el resto de Portugal se pusiera de moda, el Algarve es la zona de playa más popular del país. A día de hoy, miles y miles de portugueses bajan cada verano hasta la región más meridional del país para disfrutar de un merecido descanso. Como el territorio es bastante extenso, puedes encontrar lugares de todo tipo, adaptados a cualquier viajero. Por ejemplo, Albufeira, Portimão y Vilamoura suelen atraer al público más numeroso y bullicioso, mientras que lugares como Tavira, Vila Real de Santo António e incluso Lagos destacan por ser más tranquilos y pintorescos. Por desgracia, su popularidad tiene su lado negativo, ya que es la única región del país capaz de rivalizar con Lisboa y Oporto en cuanto a precios desorbitados de alquiler y compra. Encima, es un destino muy estacional, lo que significa que en la mayoría de pueblos y ciudades hay poca actividad fuera de la temporada de verano.
Costa Vicentina
Considerada una de las rutas en carretera más emblemáticas de Portugal, la Costa Vicentina es una región costera que se extiende a lo largo de más de 100 km entre las localidades de Odeceixe y Burgau. Por el camino, atraviesa playas de ensueño aún vírgenes, encantadores pueblos costeros y rutas de senderismo escondidas, adentrándose en el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina. Aunque técnicamente forma parte del Algarve, esta región es muy distinta a la experiencia orientada al turismo que ofrecen la mayoría de las demás zonas de la región, y por eso creemos que merece un apartado propio. Entre los lugares más conocidos que puedes utilizar como base se encuentran Odeceixe, Zambujeira do Mar, Aljezur, Porto Covo o Vila Nova de Milfontes.
Alentejo
En Portugal existe el estereotipo de que la gente del Alentejo se toma las cosas con demasiada calma. Aunque la idea está algo exagerada, hay algo de verdad en ella, ya que el tiempo parece pasar más despacio en el Alentejo, mientras el sol abrasador cae sobre las vastas llanuras y los desolados paisajes característicos de la región. Esta parte del país está mucho más ligada a la naturaleza y a la vida rural, por lo que suele ser la opción perfecta para los expatriados que desean vivir en pueblos pequeños o intentar crear sus propias comunidades en plena naturaleza. La cara negativa es que, sobre todo fuera de los principales núcleos urbanos, las infraestructuras pueden ser bastante anticuadas y los servicios públicos dejan mucho que desear. Para los turistas, en cambio, el Alentejo es un sitio ideal para relajarse unos días o semanas, ya sea para conocer los templos romanos y los inquietantes osarios de Évora, descubrir algunos de los pueblos más bonitos de Portugal (Monsaraz, Elvas, Estremoz, Marvão, Castelo de Vide y muchos más) o, simplemente, desconectar por completo y alquilar una casita en medio de la nada.
Braga
Considerada la mayor ciudad fuera de las áreas metropolitanas de Lisboa y Oporto, Braga también ha sido reconocida como uno de los mejores lugares para vivir en Portugal. La ciudad está creciendo a buen ritmo y se encamina con paso firme a convertirse en uno de los principales núcleos urbanos, comerciales y económicos del país. Además, está a menos de una hora de Oporto, así que sigues estando cerca de un aeropuerto internacional. La ciudad en sí es muy bonita y luce un centro histórico relajado y bien conservado que todavía no ha sido invadido del todo por el turismo. Por eso, a diferencia de otros lugares populares de Portugal, aún se nota que la ciudad pertenece a sus habitantes. En las afueras, los turistas acuden en masa al Santuario del Bom Jesus do Monte, uno de los centros religiosos más importantes de Portugal y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, mientras que la ciudad de Guimarães, a solo 25 km, también merece una visita.





