
Los húngaros adoran la comida y comer; es uno de los temas de conversación más habituales estés donde estés. La cocina húngara es deliciosa cuando está bien preparada, aunque no es la más saludable, ya que incluye muchas especias como el pimentón, además de cebolla, cerdo y grasa para cocinar. Sin embargo, en los últimos años ha cambiado mucho, ya que la sociedad es cada vez más consciente de la salud, utiliza más verduras y carnes magras, y trata de renovar muchas recetas tradicionales siguiendo las nuevas tendencias.
Platos populares en Budapest
Por supuesto, en la mayoría de los restaurantes de Budapest encontrarás platos húngaros de fama mundial como el gulásh, el pollo al pimentón, el repollo relleno o la Gundel palacsinta (crepe). Entre otros platos típicos húngaros destacan el pörkölt, un estofado de ternera o cerdo; el lecsó, similar al pisto; la sopa de pollo; los guisos de verduras (que pueden prepararse con guisantes, judías, repollo, patatas o calabaza); el escalope vienés; y distintas variedades de pasta con requesón, patata, repollo o incluso semillas de amapola.
Comida callejera en Budapest
Además de las habituales opciones de comida callejera internacional como el gyros, en Budapest también encontrarás delicias propias de Hungría que merece la pena probar. El lángos es una especialidad húngara que puedes encontrar en cualquier chiringuito de playa o piscina durante el verano, y también es muy habitual en los mercados. Se trata de una masa frita en aceite que puedes tomar tal cual, solo con un poco de sal y aceite de ajo, o acompañada de crema agria, queso o, en una tendencia más reciente, con ingredientes especiales como jamón, chili mexicano con alubias o incluso mermelada.
Estas nuevas versiones surgieron gracias a los puestos de street food, que cada vez gozan de mayor popularidad en Budapest. La mayoría se concentran en los distritos del centro, concretamente en los distritos VI, VII y VIII, con una gran cantidad de locales repartidos a lo largo del Gran Bulevar de Pest (Nagykörút). Un lángos básico en los mercados locales ronda los 650-1 050 HUF, mientras que en el centro de Budapest el precio sube a 1 500-2 500 HUF, y en zonas turísticas o en sus versiones gourmet puede alcanzar los 2 000-4 000 HUF o más. Lángos Land, en el mercado de la calle Fény, y Street Food Karavan son dos opciones muy recomendables.
Postres en Budapest
En cuanto a los postres, no puedes irte sin probar la Somlói galuska, elaborada con tres bizcochos de distintos sabores, crema pastelera, pasas, nueces, salsa de chocolate y nata montada. La tarta Esterházy, la tarta Dobos, el Rigó Jancsi y el Zserbó son igualmente deliciosos. Puede que ya hayas oído hablar del kürtőskalács (pastel de chimenea), originario de Transilvania pero hoy presente en toda Hungría. Lo encontrarás en pequeños puestos callejeros, mientras que para el resto de los postres basta con entrar en cualquier café o pastelería.
Panaderías en Budapest
Las panaderías también tienen mucho arraigo en Budapest, y por toda la ciudad encontrarás dulces y bollería artesanal que merece la pena descubrir. Desde el kifli, una variante del croissant, hasta los panecillos salados del pogácsa o el túrós táska (un hojaldre relleno de requesón dulce), las opciones son de lo más variadas. Las cadenas locales más grandes son Lipóti Pékség, Fornetti y Princess, y encontrarás al menos una de ellas en cualquier estación de metro o terminal de autobús importante.
Si te animas a preparar alguno de estos platos húngaros en casa, puedes acercarte a cualquier supermercado o, si tienes ocasión, a un mercado como el Mercado Central o el Mercado de Lehel, donde encontrarás frutas y verduras frescas, quesos, embutidos, carne fresca, pescado y todo tipo de especias.
Bebidas populares en Budapest
Hungría también goza de gran fama por sus vinos. No te vayas sin probar alguno de Tokaj, Eger o Badacsony, tres regiones vinícolas de reconocido prestigio. Las cervezas locales como Borsodi, Soproni o Pécsi son muy populares entre los habitantes de la ciudad, y la floreciente comunidad cervecera artesanal de Budapest también merece una visita. Si prefieres algo más fuerte, anímate con la pálinka, un aguardiente elaborado a partir de frutas (habitualmente ciruela, melocotón o pera) cuyo contenido en alcohol puede alcanzar el 70-80%, aunque lo más habitual es encontrarla en una graduación de entre el 40 y el 55% para los más moderados.
Nos esforzamos para que la información proporcionada sea precisa y actualizada. Sin embargo, si observas errores, no dudes en comunicárnoslo dejando un comentario abajo.








