Vine con mi esposo y con mi hija menor a Israel en Alyah, y nuestra perrita también. Hace dos años y medio que vivimos aquí felices, que no quiere decir precisamente de vacaciones.
Todos los cambios en la vida cuestan un esfuerzo. Nosotros vinimos para integrarnos en nuestro pueblo, vivir en nuestra Tierra, y levantar aquí la futura familia de nuestra hija. Así está siendo. Somos de un pequeño pueblo de España y ahora vivimos en la ciudad más bella del mundo, Jerusalen. Aquí tenemos alegría de vivir, pues nos sentimos parte de un proyecto común, el del pueblo de Israel del que formamos parte, más aún ahora que nos ha nacido el primer nietecito israelí, precioso él como el futuro que encarna.
El secreto de vivir feliz en Israel creo que es: saber a que se viene y estar dispuesto a darlo todo por levantar está hermosa nación, luz del mundo.