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Comprar una propiedad en Suiza

15 min de lectura
Comprar vivienda en Suiza© Patrycja Grobelny / Pexels.com

En Suiza, la vivienda escasea y los precios siguen subiendo: el índice oficial de precios cerró el último trimestre en 125,0 puntos, con un alza del 0,5% respecto al trimestre anterior. Para quien planea comprar desde el extranjero, ese dato pesa menos que otro: la Lex Koller, la ley que regula la adquisición de inmuebles por personas del extranjero, exige autorización cantonal en muchos casos, y la decisión corre a cargo de cada cantón, no de una autoridad federal única. Los residentes de la Unión Europea y la AELC tienen los mismos derechos de compra que los ciudadanos suizos, pero los nacionales de terceros países enfrentan un trámite adicional que puede endurecerse todavía más: en 2026 el Consejo Federal abrió una consulta para ampliar estas restricciones a la compra de vivienda principal. Comprar propiedad, además, no otorga ningún derecho de residencia en el país.

Cómo es el mercado inmobiliario en Suiza

El índice oficial de precios de la vivienda se situó en 125,0 puntos en el cuarto trimestre de 2025, un 0,5% más que el trimestre anterior; las casas unifamiliares subieron un 0,4% y los pisos en propiedad un 0,6% en ese mismo periodo. Las autoridades federales describen la oferta de vivienda como escasa, y esta escasez está directamente vinculada a la consulta que el Consejo Federal abrió en 2026 para endurecer las reglas de la Lex Koller, la ley que regula la adquisición de inmuebles por personas del extranjero. Para quien compra desde fuera, el dato relevante no es tanto la tendencia nacional de precios como el hecho de que la autorización bajo la Lex Koller la decide la autoridad competente del cantón donde está ubicado el inmueble: el mismo perfil de comprador puede recibir respuestas distintas según el cantón y el tipo de propiedad, con independencia de cómo evolucione el precio medio nacional. A esto hay que sumar, sobre cualquier precio anunciado, un impuesto cantonal de transmisión patrimonial o una tasa equivalente de inscripción en el registro de la propiedad, que generalmente oscila entre el 1% y el 3,3% del precio de compra.

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¿Pueden los extranjeros comprar propiedades en Suiza?

La nacionalidad por sí sola no decide si puedes comprar: lo que determina tu situación bajo la Lex Koller es tu vínculo legal con Suiza. Los ciudadanos de países de la Unión Europea y de la AELC (Asociación Europea de Libre Comercio) que residen en Suiza, como es el caso de los nacionales españoles, tienen los mismos derechos de compra que los ciudadanos suizos gracias al Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas: no necesitan autorización adicional para comprar un piso, una casa o un terreno. La situación es distinta para los nacionales de países latinoamericanos u otros países fuera de la UE/AELC, que se consideran "personas del extranjero" bajo esta ley y generalmente necesitan autorización cantonal previa para adquirir un inmueble, salvo que ya cuenten con un permiso de residencia permanente en Suiza.

Las reglas oficiales sobre bienes inmuebles confirman que la autorización es obligatoria para extranjeros no establecidos de forma permanente en Suiza y para empresas con sede en el extranjero o bajo control extranjero. Un punto que conviene tener claro desde el principio: comprar una propiedad no otorga ningún derecho de residencia. Cualquier extranjero que permanezca en Suiza más de tres meses necesita el permiso de residencia correspondiente, y ese trámite se gestiona de forma completamente independiente de la compra del inmueble.

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Tipos de propiedades disponibles en Suiza

Los pisos se adquieren normalmente mediante la propiedad por pisos (Stockwerkeigentum), un régimen en el que compras una cuota de copropiedad sobre el terreno y el edificio junto con el derecho exclusivo de uso de una unidad concreta; la propiedad solo se transfiere cuando la operación queda inscrita en el registro de la propiedad. Las casas unifamiliares y los chalets pueden comprarse en propiedad individual o en copropiedad, y las casas adosadas siguen cualquiera de estos tres esquemas según lo que se recoja en el contrato de compraventa y en el registro: propiedad individual (una sola persona inscrita), copropiedad (dos o más personas con cuotas definidas) o propiedad por pisos (cuota de copropiedad más derecho exclusivo sobre una vivienda). Antes de firmar, conviene revisar en el registro si existe un derecho de superficie sobre el terreno, ya que puede afectar de forma importante al uso, la duración y el valor de reventa del inmueble, y también comprobar servidumbres y reglamentos de copropiedad si el proyecto es de reforma o de obra nueva, dado que estos registros pueden ser lo bastante complejos como para justificar asesoría especializada.

Para un residente extranjero a largo plazo, las categorías más accesibles son precisamente la vivienda principal en propiedad por pisos y las casas en propiedad individual o copropiedad, porque son los tipos de inmueble en los que los residentes de la UE/AELC reciben el mismo trato que los ciudadanos suizos. Las segundas residencias, las viviendas vacacionales y la inversión inmobiliaria pura se sitúan en categorías mucho más restringidas. Un terreno comprado como inversión de capital, por ejemplo, exige permiso incluso para ciudadanos comunitarios que no tengan su residencia principal en Suiza, y la compra de suelo agrícola está en general vedada a las personas del extranjero salvo excepciones concretas. Los apartamentos vacacionales y las unidades de apartahotel requieren normalmente autorización cantonal, y en 2026 el Consejo Federal abrió una consulta para reducir aún más los cupos cantonales anuales disponibles para estas categorías. Conviene recordar también que Suiza no tiene un registro de la propiedad único y centralizado: cada cantón gestiona el suyo bajo supervisión federal.

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Mejores zonas para comprar propiedad en Suiza

El precio por metro cuadrado varía enormemente de una ciudad a otra, así que conviene presupuestar a partir de la ciudad concreta y no de una media nacional. Zúrich es la más cara, con precios medios de anuncio de 16 968 CHF por metro cuadrado; le sigue Ginebra, con 15 541 CHF; Lausana se sitúa en 13 019 CHF; Basilea en 11 009 CHF; Lugano en 10 486 CHF, y Berna cierra la lista como la más accesible entre las grandes ciudades, con 9 339 CHF por metro cuadrado. Estas diferencias no son solo una cuestión de presupuesto: como la autorización bajo la Lex Koller la resuelve la autoridad cantonal, elegir dónde comprar también es, en la práctica, una decisión legal, ya que el mismo perfil de comprador puede encontrar criterios distintos según el cantón elegido.

Restricciones para compradores extranjeros en Suiza

Las restricciones dependen del uso del inmueble y del estatus de residencia del comprador, no de su nacionalidad. Para los extranjeros que no residen de forma permanente en Suiza, determinadas adquisiciones están sujetas a restricciones: la inversión inmobiliaria puramente financiera, la actividad comercial inmobiliaria, la adquisición profesional de apartamentos vacacionales e instalaciones distintas de hoteles, y la compra de suelo agrícola. Las viviendas vacacionales y las unidades de apartahotel necesitan en general autorización cantonal, sujeta a cupos anuales que el Consejo Federal propuso reducir en la consulta abierta durante 2026.

Esa misma consulta plantea una novedad importante: exigir autorización también para la compra de vivienda principal por parte de nacionales de terceros países (fuera de la UE y la AELC), y obligarles a revender el inmueble en un plazo de dos años si abandonan Suiza. Esta propuesta afecta de forma directa a los compradores de países latinoamericanos que no tengan además nacionalidad de un Estado miembro de la UE o de la AELC, ya que ese es precisamente el colectivo clasificado como "tercer país" bajo la ley. La propuesta no ha entrado en vigor, por lo que conviene comprobar el estado de la normativa antes de firmar cualquier compromiso. Antes de firmar nada, pide al notario o directamente a la autoridad cantonal que confirme si cuentas como "persona del extranjero" y si el inmueble concreto se clasifica como suelo agrícola, vivienda vacacional, propiedad de inversión, propiedad comercial o vivienda personal; la Oficina Federal de Justicia es el punto de contacto federal para este tipo de consultas.

Condiciones y trámites para comprar una propiedad en Suiza

El proceso notarial y de inscripción en el registro es, en sí mismo, sencillo, pero para un comprador extranjero incluye un paso adicional que no existe para los compradores suizos: la autorización cantonal bajo la Lex Koller debe quedar resuelta antes de firmar la escritura notarial, no después, porque la propiedad solo se transfiere cuando la operación se inscribe en el registro cantonal correspondiente. La secuencia habitual es la siguiente:

  • Determinar si el comprador cuenta como "persona del extranjero" bajo la Lex Koller.
  • Determinar si el tipo de inmueble requiere autorización.
  • Determinar si el derecho legal que se adquiere se considera una adquisición inmobiliaria.
  • Si se requiere autorización, obtenerla del cantón antes de que la operación pueda inscribirse en el registro de la propiedad.
  • Vigilar la evolución de la consulta legislativa abierta en 2026, ya que las reglas pueden cambiar.

Antes de firmar, es recomendable revisar el registro de la propiedad para comprobar cargas y derechos asociados al inmueble; cualquier persona con un interés demostrable puede solicitar un extracto del registro pagando una tasa, y las inscripciones complejas relacionadas con derecho de construcción o copropiedad pueden justificar asesoría experta. El contrato de compraventa debe estar notariado públicamente, y ese documento notarial es el paso legal previo a la inscripción registral, que es el único momento en que la propiedad pasa realmente al comprador.

Documentos necesarios para comprar una propiedad en Suiza

Los documentos que se te pedirán dependen de tu estatus bajo la Lex Koller más que de una lista fija válida para todo el país. En términos prácticos, esto significa que tu situación de domicilio y tu permiso de residencia importan más que cualquier formulario estándar. El expediente habitual para un comprador extranjero incluye:

  • Prueba de domicilio legal y efectivo en Suiza.
  • Evidencia del estatus del permiso de residencia o establecimiento.
  • Para extranjeros sin permiso de establecimiento C: prueba de que la vivienda se compra como residencia principal y a nombre propio.

Una persona del extranjero o una empresa bajo control extranjero debe esperar que la operación se trate como restringida desde el inicio, mientras que un extranjero domiciliado en Suiza sin permiso C puede comprar una vivienda principal sin autorización solo si cumple y documenta las condiciones federales sobre domicilio y uso de residencia principal. Cuando una firma privada debe legalizarse para presentarla ante una institución suiza como el registro de la propiedad, el firmante debe acudir en persona a la representación suiza correspondiente en el extranjero con un documento de identificación válido y el documento que requiere la firma. Para dudas sobre una transacción concreta, lo más eficaz es contactar directamente con la autoridad cantonal del lugar donde está el inmueble, ya que es ella quien decide si la operación requiere autorización y si puede concedérsela.

Trabajar con profesionales inmobiliarios en Suiza

El notario, y no un agente inmobiliario ni un abogado, es el profesional obligatorio en una compraventa suiza: recibe los documentos del comprador y redacta la escritura de compraventa, paso legal indispensable antes de la inscripción en el registro. Ninguna fuente oficial exige contratar a un abogado para una compra residencial estándar; se trata de una asesoría opcional, útil sobre todo cuando el prestamista lo exige o cuando el comprador mantiene su residencia fiscal fuera de Suiza y necesita coordinar la fiscalidad transfronteriza, ya que los impuestos sobre la propiedad se aplican donde está ubicado el inmueble, con independencia de dónde tribute el propietario por sus demás ingresos.

Si tienes dudas sobre tu elegibilidad, conviene confirmarlo con la autoridad cantonal competente: los residentes de la UE/AELC no necesitan autorización para comprar un piso, una casa o un terreno; los nacionales de terceros países con permiso de residencia válido generalmente no necesitan autorización para una primera vivienda que vayan a ocupar y no a alquilar, pero sí la necesitan para una vivienda vacacional, una unidad de apartahotel o una segunda residencia. Cualquier profesional que dé a entender que comprar una propiedad concede el derecho a residir en Suiza, o que pase por alto la pregunta sobre la autorización bajo la Lex Koller en lugar de remitir los casos dudosos a la autoridad cantonal, debe tomarse como una señal de alerta.

Precios de la vivienda y costes de compra en Suiza

La expresión habitual "gastos de notario" resulta engañosa en Suiza: la cámara de notarios de Ginebra confirma que ese concepto suele incluir el impuesto cantonal de transmisión y los cargos de inscripción en el registro de la propiedad, no solo los honorarios propios del notario. Por eso conviene presupuestar todo el bloque como una sola partida: el impuesto cantonal de transmisión o la tasa de inscripción, que ronda entre el 1% y el 3,3% del precio de compra según el cantón, más los costes notariales, los cargos de inscripción registral y, si hay financiación, los costes de constitución o inscripción de la cédula hipotecaria. Todos estos importes se pagan en francos suizos, así que quien tenga sus ahorros o ingresos en otra divisa debe presupuestar el riesgo de tipo de cambio de forma separada, ya que no afecta a los costes estatutarios ni notariales en sí.

Financiación e hipotecas para extranjeros en Suiza

Obtener una hipoteca suiza siendo extranjero es una segunda puerta que solo se abre después de superar la de la Lex Koller. Algunas entidades limitan directamente el acceso: PostFinance, por ejemplo, reserva sus productos hipotecarios estándar a personas físicas con domicilio permanente en Suiza, de modo que los compradores no residentes deben esperar una disponibilidad más restringida y evaluada caso por caso. Cuando la hipoteca sí está disponible, las condiciones habituales son:

  • Al menos el 20% del valor del inmueble en fondos propios, con al menos la mitad de ese capital procedente de activos distintos de la previsión profesional (segundo pilar).
  • Una regla de asequibilidad según la cual los costes mensuales de vivienda no deben superar el 33% de los ingresos brutos.
  • Una copia del permiso de residencia para los solicitantes extranjeros.

En cuanto a tipos, las hipotecas fijas actuales van del 1,25% a dos años al 1,99% a quince años para las mejores calificaciones crediticias sobre vivienda en propiedad, mientras que una hipoteca SARON a tres años se calcula como SARON compuesto más un margen específico del cliente a partir del 1,00%. Los plazos fijos suelen ir de dos a quince años, y las hipotecas SARON se ofrecen habitualmente a tres años, con la posibilidad de convertirlas a tipo fijo en cualquier momento. Para quien tenga ingresos o ahorros fuera de francos suizos, el riesgo es doble: el propio tipo de la hipoteca en CHF puede moverse con el SARON, y el valor de los fondos en otra divisa puede variar frente al franco antes de la firma o durante la amortización.

Una solicitud de hipoteca típica requiere: documento de identidad, copia del permiso de residencia para extranjeros, nóminas o justificantes de pensión recientes, un extracto del registro de ejecuciones de menos de seis meses, prueba de fondos propios mediante extractos bancarios, declaraciones fiscales y extractos del fondo de pensiones, y documentación del inmueble que incluya un extracto del registro de la propiedad de menos de seis meses, plano, plan de zonificación y, si existe, certificado de eficiencia energética. Una compra al contado no evita la Lex Koller: la autorización cantonal sigue siendo exigible para los no residentes extranjeros, y los costes de registro y notariales se mantienen con independencia de si se usa financiación o no. En cualquier caso, conviene guardar documentación rastreable del origen y el movimiento de los fondos (extractos bancarios, declaraciones fiscales, extractos del fondo de pensiones o contratos de donación o herencia) antes de solicitar la hipoteca y de firmar la escritura. Entre las comisiones bancarias habituales figuran una tasa de renovación de 100 CHF, una comisión de modificación del crédito de 250 CHF (por ejemplo, al cambiar de entidad al vencimiento o convertir una hipoteca SARON a tipo fijo), una comisión de cancelación anticipada de 500 CHF y una tasa de recordatorio de 20 CHF (el primer aviso es gratuito); los costes notariales y de registro de terceros se facturan por separado al prestatario.

Riesgos y errores comunes al comprar en Suiza

El error más costoso para un comprador extranjero en Suiza no es pagar de más ni pasar por alto un gravamen oculto: es dar por hecho que la elegibilidad legal ya está resuelta. La decisión de un cantón, una restricción municipal sobre viviendas vacacionales o un cambio derivado de la consulta legislativa de 2026 pueden invalidar una operación que parecía sencilla sobre el papel. Entre los errores confirmados están: asumir que un comprador extranjero puede adquirir sin autorización; dar por válida en un cantón la respuesta obtenida en otro; firmar antes de que la autoridad cantonal haya evaluado la operación, y suponer que una compra respalda una futura solicitud de permiso de residencia.

Algunas restricciones son específicas de cada municipio: ciertos ayuntamientos han limitado la adquisición de viviendas vacacionales y apartamentos de apartahotel más allá de las reglas cantonales generales, así que conviene comprobar la práctica local directamente en lugar de darla por supuesta, tal como recoge la base legal de la Lex Koller. Si firmas una reserva, un contrato sobre plano o un contrato con finalización aplazada, revisa la normativa y la práctica cantonal en la fecha real de adquisición, no solo en la de la reserva, dada la consulta abierta en 2026. Las operaciones se valoran por su contenido real, no solo por la etiqueta usada en el papeleo, así que asegúrate de que la escritura, las declaraciones del comprador, la evidencia del estatus de residencia y cualquier información sobre control societario sean coherentes con el expediente de autorización cantonal antes de firmar. Antes de pagar cualquier señal, pregunta a la autoridad cantonal competente si tu operación concreta requiere autorización, verifica que exista un motivo legal real para concederla y condiciona la finalización de la compra a esa decisión cantonal en lugar de fiarte de la palabra del vendedor o del agente.

Impuestos y costes continuos de la propiedad en Suiza

Los costes de mantener una vivienda en propiedad en Suiza se fijan casi por completo a nivel cantonal y municipal, y se acumulan en varias capas distintas en lugar de una única factura. Donde se aplica, el impuesto sobre bienes inmuebles ronda entre el 0,01% y el 0,3% del valor estimado del inmueble, a cargo del propietario o copropietario inscrito en el registro, y se suma al impuesto de transmisión ya pagado en el momento de la compra. La propiedad también cuenta para el impuesto sobre el patrimonio cantonal y municipal; los umbrales varían mucho según el cantón, con cifras de 2024 que van de 51 000 CHF a 402 000 CHF de patrimonio neto para un matrimonio sin hijos. Si alquilas el inmueble, los ingresos obtenidos tributan como renta. Si vives en él, se tiene en cuenta un valor locativo imputado a efectos del impuesto sobre la renta, cuyo cálculo varía según el cantón.

Si vendes con beneficio, el impuesto sobre plusvalías inmobiliarias se aplica a nivel cantonal, ya sea mediante un sistema monista (siempre sujeto a un impuesto especial) o dualista (según si el inmueble forma parte del patrimonio privado o comercial), y la mayoría de los cantones penalizan más los periodos de tenencia cortos para desincentivar la especulación. El impuesto de sucesiones y donaciones también se fija a nivel cantonal; Suiza mantiene ocho acuerdos bilaterales específicos para evitar la doble imposición en sucesiones y patrimonio, además de una red de más de cien convenios de doble imposición centrados sobre todo en la renta y el capital, por lo que conviene comprobar si el convenio de tu país de residencia fiscal cubre también el patrimonio o las sucesiones, ya que la cobertura varía según el tratado.

A estos impuestos se suman los costes de mantenimiento propios de cualquier vivienda. En una propiedad por pisos, hay que contar con gastos de administración, costes de las zonas comunes y aportaciones a un fondo de renovación, orientativamente entre el 0,2% y el 0,5% anual del valor asegurado del edificio. El seguro de edificio es obligatorio en la mayoría de los cantones: para una casa sólida con un valor de reposición de 800 000 CHF, las primas anuales rondan entre 260 y 570 CHF con aseguradoras cantonales y entre 340 y 800 CHF con aseguradoras privadas, cubriendo riesgos naturales como tormentas, granizo, inundaciones, avalanchas y sobrecarga de nieve. En conjunto, los costes accesorios y de mantenimiento de una casa unifamiliar suelen rondar entre el 1,0% y el 1,5% anual del precio de compra (por ejemplo, entre 15 000 y 22 500 CHF anuales sobre una propiedad de 1,5 millones de CHF), a los que se suma la calefacción, con un coste anual aparte de entre 1 500 y 3 500 CHF según la fuente de energía y el estado del edificio.

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Después de comprar una propiedad en Suiza

Al mudarte, tienes que notificar tanto al ayuntamiento anterior como al nuevo; muchos municipios permiten hacerlo mediante el portal en línea eMovingCH, y donde no está disponible el trámite se gestiona directamente en la oficina municipal correspondiente. La electricidad y el gas se contratan con la empresa de distribución local que da servicio al municipio del inmueble, ya que no existe un proveedor nacional único. La propiedad de un inmueble comprado solo queda formalmente confirmada cuando la adquisición se inscribe en el registro cantonal tras la firma del contrato notarial, y ese mismo principio de inscripción se aplica también en una futura reventa. Cualquier obra de construcción o reforma que modifique el inmueble puede requerir un permiso de obras cantonal o municipal; las reglas y la autoridad responsable se fijan a nivel local, así que conviene consultarlo con el ayuntamiento o el cantón antes de empezar.

Antes de alquilar una vivienda que has comprado, comprueba bajo qué base de autorización la adquiriste: las compras de no residentes extranjeros suelen estar sujetas a autorización cantonal, y el uso permitido registrado en el momento de la compra (ocupación propia frente a alquiler) puede condicionar si el arrendamiento está permitido. Los residentes de la UE/AELC en Suiza mantienen los mismos derechos de adquisición y reventa que los ciudadanos suizos; quienes tienen derecho a permanecer en el país pero no tienen aquí su residencia principal solo reciben ese trato equivalente para inmuebles con finalidad profesional, mientras que una segunda residencia o vivienda vacacional necesita un permiso separado. La propuesta en consulta durante 2026 exigiría además a los nacionales de terceros países que compraron una vivienda principal bajo las reglas endurecidas revenderla en un plazo de dos años si abandonan Suiza, y reintroduciría la autorización para reventas de viviendas vacacionales entre personas del extranjero; este punto es especialmente relevante para propietarios latinoamericanos sin nacionalidad de la UE o la AELC, y conviene comprobar el estado de la normativa vigente en el momento de cualquier venta futura.

Quienes cotizan en el sistema de previsión profesional suizo pueden retirar de forma anticipada los fondos del segundo pilar para comprar una vivienda principal o amortizar una hipoteca, siempre que se cumplan condiciones como el consentimiento del cónyuge o la pareja registrada cuando corresponda, un intervalo mínimo de cinco años entre solicitudes de retiro y la obligación de reembolso si la vivienda se vende posteriormente.

Preguntas frecuentes

Depende de tu estatus legal en el país, no de tu nacionalidad por sí sola. Los ciudadanos de la UE o la AELC con residencia principal en Suiza compran en las mismas condiciones que un ciudadano suizo. El resto de extranjeros no domiciliados de forma permanente entra en el régimen de la Lex Koller, que exige autorización cantonal para ciertas categorías de inmuebles, entre ellas las viviendas de vacaciones y los apartamentos en aparthoteles, sujetos además a cupos anuales.
Lo determinante es tu estatus legal bajo la Lex Koller, no tu presencia física en la firma. El contrato de compraventa debe formalizarse ante notario y la propiedad solo se transfiere cuando la operación queda inscrita en el registro de la propiedad cantonal. Si necesitas legalizar una firma privada para un documento dirigido a una autoridad suiza, debes acudir en persona a la representación suiza correspondiente con tu documento de identidad.
No. La compra de un inmueble no otorga ningún derecho de residencia. Los extranjeros que permanezcan en Suiza más de tres meses necesitan el permiso correspondiente, que las autoridades de migración conceden según nacionalidad, motivo y duración de la estancia, de forma completamente independiente del proceso de compra.
El plazo depende de si tu compra requiere autorización bajo la Lex Koller. Cuando aplica, la autoridad cantonal debe resolver la solicitud antes de que la operación pueda inscribirse en el registro de la propiedad, y la titularidad solo se transfiere en el momento de esa inscripción.
No existe una norma nacional que obligue a tener cuenta bancaria en Suiza para comprar, pero los fondos empleados en la compra deben ser trazables. Las entidades financieras suelen pedir documentación sobre el origen y el movimiento del dinero, como extractos de cuenta, declaraciones fiscales o contratos de donación o herencia, antes de completar la operación.
La aprobación hipotecaria es un trámite distinto de la autorización bajo la Lex Koller. Algunas entidades, como PostFinance, reservan sus hipotecas estándar a personas con domicilio permanente en Suiza. Cuando la hipoteca está disponible, los extranjeros deben aportar copia de su permiso de residencia y al menos el 20% del valor del inmueble en fondos propios.
Hay que presupuestar el impuesto cantonal de transmisión patrimonial o la tasa equivalente del registro de la propiedad, generalmente entre el 1% y el 3,3% del precio, más los honorarios notariales y los costes de inscripción registral. La expresión habitual gastos de notario en realidad agrupa estos impuestos y tasas junto con la retribución propia del notario.
No hay ninguna obligación general de contratar a un abogado independiente. Los pasos legales obligatorios son la escritura notarial de compraventa y, cuando corresponda, la autorización cantonal bajo la Lex Koller; el abogado es opcional y resulta útil sobre todo para revisar el contrato o resolver cuestiones fiscales transfronterizas.
Las restricciones dependen del cantón, del uso previsto del inmueble y de tu estatus como comprador. Las viviendas de vacaciones y los apartamentos en aparthoteles pasan por autorización cantonal y cupos anuales, y una propuesta en consulta ampliaría los requisitos de autorización a la compra de vivienda principal por parte de ciudadanos de terceros países.
Debes contar con el impuesto cantonal o municipal sobre la propiedad donde se aplique, el impuesto sobre el patrimonio calculado sobre el valor del inmueble, el impuesto sobre la renta por los alquileres percibidos o sobre el valor locativo si vives en la vivienda, y el impuesto sobre las plusvalías si más adelante la vendes con beneficio. Las tasas y umbrales exactos se fijan cantón por cantón.
Depende de la base de autorización bajo la que se adquirió el inmueble. Una propuesta en consulta apunta específicamente a las adquisiciones hechas solo con fines de inversión e impediría a personas del extranjero comprar inmuebles comerciales para arrendarlos, aunque seguiría permitiendo la compra para uso empresarial propio del titular.
Una futura venta puede generar el impuesto sobre las plusvalías inmobiliarias, y la mayoría de los cantones gravan con más fuerza los periodos de tenencia cortos. Una propuesta en consulta obligaría además a los ciudadanos de terceros países que compraron una vivienda principal bajo reglas más estrictas a revenderla en un plazo de dos años si abandonan Suiza, y reintroduciría la autorización para la reventa de viviendas de vacaciones entre personas del extranjero.
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Julien Faliu
Sobre el autor

Desde muy joven sentí una gran pasión por las palabras. Tras un paréntesis dedicado a mis estudios, redescubrí el placer de escribir manteniendo un blog mientras vivía entre Londres y Madrid. Esta pasión por contar historias y por descubrir nuevas culturas me llevó a crear Expat.com, un espacio abierto tanto a mis reflexiones como a las de quienes desean compartir sus experiencias y vivencias en el extranjero.

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