Hola Marcelo
He nacido en Argentina porque mi abuelo escapando de los nazis en Alemania, pudo llegar al puerto de Hamburgo y compró un pasaje para el primer barco que zarpaba, luego de 32 dias de navegacion toco el puerto de Bahia, en Brasil, como hacía mucho calor, decidió proseguir el viaje y llego al Puerto de Buenos Aires. Si ese día del escape hubiera zarpado en un barco hacia Nueva York, quizás, yo hubiera nacido en Brooklyn, y en mi pasaporte extranjero en lugar de un escudo con dos manos sosteniendo el gorro frigio habría un águila con muchas estrellas. En Argentina, mi abuelo se fue a trabajar al campo sin idioma ni dinero, como no sabia nada de tareas camperas, lo mandaron a juntar huevos, si a juntar huevos, de a poco empezó a aprender el idioma, por supuesto lo primero fueron las malas palabras. Con el tiempo logró volver a Buenos Aires y trajo de Alemania a su novia, se casaron en el Hotel de Inmigrantes, porque sino ella debía quedarse en cuarentena. Tuvieron tres hijos, el menor fue mi papá, mi papá conoció a una judía, se enamoraron y se casaron: tuvieron tres hijos, el del "medio" soy yo.
En el año 1998 conocí a una mujer, en febrero del 2000 nos casamos, desde el primer día de su vida, el sueño de mi esposa era vivir en Israel. Para mi Israel era un país creado para que vivieran los judíos, en el año 1948 por un viejo pelado que se cambió el apellido de Grün a Ben Gurion, la capital no reconocida del país era Jerusalem, y que el mismo día de su independencia fue atacado por 10 ejércitos árabes. En definitiva, un país en guerra permanente, en el medio del desierto, sin recursos naturales, donde se hablaba hebreo y fundado para ser el Hogar Judío. Ni siquiera. yo estaba cerca de D'os, en mi casa eramos todos socialistas y como la "Religión es el opio de los Pueblos" pues lo único de religión judía que había en mi hogar era: Rosh Hashana, Iom Kipur, Brit mila y entierro en cementerio judío, solo por respeto a los abuelos.
Como contaba, me case con una "antípoda". Maestra de hebreo en un colegio del Once, sionista por todos lados, y con una única idea: el día que se casara, se vendría a vivir con su marido a Israel. Como el amor es ciego y no tiene fronteras, acepté, pensando que la idea se iba a diluir con el tiempo, craso error.
El 13 de enero del 2000, tuvimos, como "novios" nuestra primera entrevista personal con el enviado de la Agencia Judía para Israel, Leo Open (un joven israelí, de profesión psicólogo, cuyos padres habían emigrado a Israel desde Argentina, en la década del ´60). Su primer frase fue: "Israel no es un jardín de rosas". Ese mismo día "abrimos carpeta" para después de casarnos venir a vivir Israel. Luego de dos meses de casados, aterrizamos luego de 24 horas de viaje (con escala e España) en el Aeropuerto Internacional David Ben Gurion, cercano a Tel Aviv, Israel.
Luego de los tramites migratorios, nos esperaba un sándwich de atún con tomate y pepino un "documento de inmigrante" y un sobre con 600 dolares entregado por el Ministerio de Absorción de Israel (algo así como un ministerio de ayuda a los inmigrantes) para los gastos personales de los primeros días, mi reciente esposa en la Argentina trabajaba como maestra en un colegio judío y yo había sido empleado bancario, ambos con buenos sueldos, a Israel llegamos con una suma importante, tanto es así que nos permitió comprar un auto en los primeros días de estadía en este bendito país. De Ben Gurion nos trasladaron al Centro de Absorción de la ciudad de Beer Sheva, donde permaneceríamos por dos meses para luego abandonarlo e irnos a vivir a nuestra casa (pensábamos alquilar y después que yo terminara de aprender el idioma hebreo, compraríamos una casas). Yo termine viviendo 6 meses en el Centro de Absorción. El motivo? En junio de ese mismo año, mi esposa falleció en accidente de transito ...
Yo terminé el aprendizaje del idioma y me puse a trabajar, lave platos, fui guardia de seguridad, trabaje en una fabrica, en un call center, en un restaurante y ahora lo hago nuevamente en una fabrica.
Pase seis conflictos armados en Israel, fui voluntario en las Fuerzas de Defensa de Israel durante 10 años, viví un mes en el norte de Israel porque aquí en el sur, los palestinos no dejaban de bombardearnos y en el 2006 recibí una familia del norte en mi casa, ya que Hezbola no dejaba de bombardearlos, pago mis impuestos como todo ciudadano, he participado en manifestaciones por la Paz, he trabajado junto a palestinos en una fabrica, voto en las elecciones, soy un ciudadano con pleno derecho, tengo identificación y pasaporte israelí, no he salido corriendo hacia la Argentina por ningún conflicto, "ni por no poder adaptarme a Israel" como otros inmigrantes argentinos que llegaron después, cuando las papas quemaban en el 2001 y el gobierno de Israel les regalo a cada uno mas de 15 mil dolares y a los dos meses salieron corriendo porque tenían que aprender el idioma y salir a trabajar. Aquí he pasado las mil y una, pero a pesar de todo estoy muy agradecido a Israel y a su pueblo ... perdón ... y a mi pueblo por todo lo que me ha dado y por todo lo que me ha exigido, estoy muy orgulloso de ser israelí y judío, pago mis impuestos sin enojo porque se que ellos no van a los bolsillos de nadie, sino que vuelven en obras, en salud, en educación, en beneficio mio y de otros. Estoy contento de vivir aquí porque a pesar de los numerosos conflictos internos que tenemos (acá estamos todos contra todos: árabes contra judíos, religiosos contra laicos, blancos contra negros, medio-orientales contra europeos, derechistas contra izquierdistas, ricos contra pobres, etc.) cuando todos tenemos que tirar para el mismo lado lo hacemos sin fijarnos en quien esta al lado nuestro, en festejos y en tristezas estamos todos juntos, no importa si sos judío, musulmán, blanco, negro, chino o marciano.
Por todo esto, te digo que tengo todo el derecho y también la obligación de despotricar y decir la verdad contra quien no hace su tarea como debe o no brinda un servicio que con mucho sacrificio yo pago, Si yo creo que el Primer Ministro esta haciendo algo que me perjudica así como a otros, le escribo una carta y se lo digo y él me contesta, porque sabe bien que como tantos otros yo le pago parte del sueldo con mis impuestos y tiene obligaciones para conmigo como para el resto de los israelíes.