Trenes en Oporto
Si necesitas salir de Oporto con frecuencia y visitar otras regiones del país, coge el tren en la estación de Campanhã. Aunque el sistema ferroviario público resulta bastante económico comparado con la mayoría de los países europeos, los vagones e instalaciones son bastante antiguos y están algo desfasados, además de que el servicio sufre constantes interrupciones, supresiones y huelgas del personal. A pesar de estos inconvenientes, miles de personas lo utilizan a diario, lo que lo convierte en una opción bastante fiable para desplazarse entre ciudades, siempre y cuando no vayas con el tiempo justo.
Por otro lado, si necesitas viajar con regularidad por el Valle del Duero o hacia/desde las ciudades de Aveiro, Braga, Guimarães o Vigo (en España), entonces utilizarás la más pequeña (aunque súper popular entre los turistas) estación de São Bento.
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Metro y tranvía en Oporto
El metro es, con mucha diferencia, el transporte público más popular y eficiente de Oporto. Es barato, es amplio, está limpio… ¿qué más se puede pedir? Y además, ¡es respetuoso con el medio ambiente! Actualmente cuenta con 6 líneas distintas (A, B, C, D, E y F) que cubren todos los barrios principales de la ciudad y las zonas más pobladas de la periferia. Mientras lees esto, ya se están planeando dos nuevas líneas y diversas mejoras.
Los billetes pueden comprarse en las máquinas automáticas que hay en el interior de cada estación (con opción en inglés) o a través de la app Anda. Aunque no están disponibles en todas las estaciones, algunos lectores también te permiten acercar tu tarjeta bancaria contactless, descontándose el importe del trayecto al final del recorrido. El metro funciona todos los días de 06:00 a 01:00, con servicio 24/7 los viernes, sábados y domingos durante los meses de verano. Los tiempos de espera varían según la línea, aunque rara vez tendrás que esperar más de 3 a 5 minutos en el centro durante el día. Eso sí, una vez se pone el sol, la frecuencia baja y puede que esperes 10 minutos (o más) hasta que llegue tu tren.
Para usar el metro o los autobuses en Oporto, primero tienes que comprar una tarjeta Andante (0,60 €) en las máquinas, que después podrás recargar con los trayectos que necesites. Una vez validas tu Andante, cada billete tiene una validez de 60 minutos, durante los cuales puedes hacer todos los viajes que quieras. En cuanto a las tarifas, la estructura de precios puede parecer un poco lioso al principio, pero te haces a ella enseguida. La red está dividida actualmente en 12 zonas distintas, y compras tu billete según el número de zonas que vayas a atravesar. Si te mueves por el centro de la ciudad, con un billete Z2 (válido para 2 zonas, el mínimo) tendrás suficiente, en cuyo caso debes cargar tu Andante con un billete Z2, que cuesta actualmente 1,40 €. En cualquier caso, todas las estaciones tienen un panel amarillo pegado a la máquina expendedora donde puedes consultar el nombre de cada parada de metro y el billete correspondiente que debes comprar (Z2, Z3, Z5, etc.). Aun así, si te mueves por el centro y los barrios colindantes, rara vez necesitarás más que un billete Z3 (1,80 €).
En cuanto a los bonos diarios, pensados sobre todo para turistas, una tarjeta Andante de 24 horas, válida para 2 zonas, cuesta 5,15 € (o 6,65 € para 3 zonas). Si usas el metro de forma intensiva para ir al trabajo, un abono mensual para tres zonas (Z3) te costará 30 €. De este modo, no tendrás que andar recargando tu tarjeta Andante de papel con nuevos trayectos cada vez que cojas el metro. Este abono, además, también es válido en todos los tranvías y autobuses de la ciudad. Por otro lado, si necesitas usar el metro a diario para ir al colegio o al trabajo y cruzas más de 3 zonas, puedes adquirir un abono mensual válido para toda el área metropolitana por 40 €.
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También puedes coger el tranvía, que circula sobre todo por el centro, la ribera del Duero y el elegante barrio costero de Foz do Douro. Estos pintorescos vehículos fueron en su día el medio de transporte más popular entre los habitantes locales, pero quedaron obsoletos con la aparición de nuevas líneas de autobús y la inauguración del Metro do Porto. Hoy en día, son más bien un atractivo turístico (sobre todo la Línea 1). Las tarjetas del metro también son válidas en el tranvía, y se aplican las mismas tarifas y normas. Sin embargo, si no has recargado tu Andante previamente y necesitas comprar el billete al subir, el precio será de 3,50 €.
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Autobuses urbanos en Oporto
Coger el autobús es una de las formas más sencillas y baratas de desplazarse entre los distintos barrios de Oporto, sobre todo en zonas a las que aún no llega el metro. De nuevo, puedes usar tu tarjeta Andante, pero ten en cuenta que tendrás que recargarla con antelación, ya que los autobuses (y las paradas) no disponen de máquinas expendedoras. De lo contrario, deberás pagar 2,50 € para comprar el billete directamente al conductor. Para consultar las líneas y rutas de autobús, puedes echar un vistazo a la web de STCP.
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Taxis en Oporto
Como ya hemos comentado, no tener coche en Oporto no será un problema, sobre todo si vives cerca de una estación de metro. De todas formas, siempre puedes recurrir a los taxis o incluso a Uber cuando no te apetezca subir la cuesta cargado con la compra o necesites ir a algún sitio bien entrada la noche. Como en la mayoría de los países, los taxistas activan el taxímetro al subir y pagas al bajar. La tarifa mínima está fijada en 3,70 € (4,35 € por la noche) y 0,85 € por km a partir de ahí (0,97 € por la noche). Las tarifas por tiempo de espera son actualmente de 15,80 € por hora. Ten en cuenta que, de 21:00 a 06:00, se aplica un recargo del 15-20 % sobre la tarifa base habitual (4,35 € mínimo; 0,97 € por km).
Los servicios de transporte compartido como Uber también están muy extendidos en Oporto y suponen una alternativa al taxi. Las tarifas suelen salir más baratas, pero los conductores no están regulados como sí lo están los del sistema local de taxis, aunque pronto entrará en vigor una normativa que regulará estas aplicaciones. Por esta razón, existe actualmente bastante fricción entre los taxistas «tradicionales» y los conductores de Uber.