Sobre Irán


Irán se convirtió en una república islámica en 1979, cuando la monarquía fue derrocada y una elite clerical muy conservadora asumió el control político bajo el primer Líder Supremo Ayatollah Khomeini. El Líder Supremo es el más alto poder en Irán y nombra a los jefes del sistema judicial, militar y de medios de comunicación, así como también confirma la elección del presidente.

Antes de 1935, la República Islámica de Irán era conocida como Persia, y el país ha mantenido su identidad cultural propia al conservar su idioma, el persa (o farsi) y al adherirse a la interpretación chiita del Islam.

La república de 1.65 milliones de km² tiene la segunda población más grande de la región (estimada en más de 80 millones) después de Egipto. Considerada por muchos como uno de los países más amigables del mundo, los expatriados pueden esperar ser bienvenidos en Irán, a pesar de su reputación de opresión y conflicto en la historia moderna. Es común que los iraníes, una nación compuesta por numerosos grupos étnicos, inviten a extranjeros a tomar el té y compartir una comida en sus hogares.

Las atracciones incluyen las cúpulas y los minaretes de azulejos color turquesa de la plaza Naqsh-e Jahan, y otras magníficas mezquitas en Yazd y Shiraz. Palacios, jardines y puentes ingeniosamente diseñados dan belleza a las ciudades, y no se puede negar que Irán esconde algunos tesoros arquitecturales del planeta.

El país está cargado de historia en cada rincón. Caminar por Persepolis y Susa, admirar el zigurat Patrimonio Mundial de la humanidad de la Unesco en Chogha Zanbil, posiblemente el mejor ejemplo sobreviviente de la arquitectura elamita en el mundo, le llevará a la Antigua Persia.

Los espectaculares paisajes de Irán también impresionan. Su capital, Teherán, se encuentra en una llanura a pie de las montañas Alborz, y el monte Tochal forma el impresionante telón de fondo de la ciudad. Esta cordillera ofrece a los expatriados la posibilidad de practicar esquí en invierno y senderismo en verano, mientras que el oásis del desierto de Garmeh atrae a los visitantes por sus caminatas en camello.

A pesar de sus numerosas atracciones y belleza natural, la República Islámica de Irán ha enfrentado numerosos problemas políticos, violencia y desastres naturales en los últimos 50 años, además de la tarea de superar sus dificultades económicas. Sin embargo, la economía iraní se ha recuperado en los últimos tiempos, debido al fuerte crecimiento de las exportaciones de petróleo. Es la segunda economía más fuerte en la región de Medio Oriente y África del Norte, después de Arabia Saudita. La economía de Irán se caracteriza por la agricultura, los servicios y el sector de los hidrocarburos. Según el Banco Mundial, ''Irán ocupa el segundo puesto mundial en las reservas de gas natural y el cuarto en reservas probadas de petróleo crudo''.

Como la actividad económica aún depende en gran parte de los ingresos del petróleo, sigue siendo volátil. No obstante, a pesar del predominio del sector petrolero, también hay señales de dinamismo en otros sectores, y acontecimientos recientes sugieren que es probable que desempeñen un papel más importante en los próximos años.

Se cree que las perspectivas de crecimiento del país dependen de la reintegración de la república a la economía mundia en términos de banca, comercio e inversión, así como de la implementación de reformas estructurales clave. Con suerte la inversión extranjera directa y las relaciones comerciales se agilizarán si los bancos iraníes establecen relaciones con grandes bancos internacionales con mayor rapidez, por lo que quedan oportunidades potenciales para los expatriados que buscan trabajar en esta impresionante parte del mundo.