Sobre Kazajistán


Kazajistán

Puede ser el noveno país más grande del mundo, con un área terrestre igual a la de Europa occidental, pero Kazajistán también tiene una de las densidades de población más bajas del mundo. La antigua República Soviética tiene un enorme potencial económico gracias a sus abundantes reservas de petróleo y sus vastos recursos minerales. Kazajistán vincula estratégicamente los mercados asiáticos en rápido desarrollo con los de Rusia y Europa occidental.

La demanda de los principales socios comerciales de Kazajistán, China y Rusia, así como la demanda global de petróleo y sus precios siguen siendo los factores externos clave que impactan en la economía local. Desde su independencia tras la caída de la Unión Soviética en 1991, una importante inversión en el sector pretrolero ha dado lugar a un rápido crecimiento en este país de Asia Central, lo que ha atraído a muchos profesionales extranjeros y aliviado algunas disparidades en la riqueza. El país ha logrado pasar de un estatus de transición a otro de país de ingresos medianos altos en menos de dos décadas, y la incidencia de la pobreza ha disminuido considerablemente desde 2002.

Esto significa que los expatriados y los viajeros pueden esperar mejores estándares de alojamiento, restaurantes y transporte que en otras partes de la región. Almaty, la ciudad más grande de Kazajistán, recuerda algo a Europa por sus avenidas arboladas, centros comerciales y vibrante vida nocturna. La capital, Astaná, se ha transformado con una profusión de arquitectura futurista.

Fuera de sus ciudades chispeantes, el paisaje en todo el país es muy variado: el norte, con su clima y terreno siberianos, está muy industrializado, mientras que las regiones densamente pobladas del este son montañosas, y las áridas estepas centrales son estériles.

A pesar de que cuenta con una geografía única, Kazajistán permanece en gran parte inexplorada por los extranjeros y ofrece algunas fantásticas aventuras de viaje. Actividades como senderismo en los verdes valles y las altas montañas de Tian Shan, búsqueda de vida silvestre en la estepa salpicada de lagos, desiertos occidentales hasta remotas mezquitas subterráneas asegurarán que la vida de expatriados nunca sea aburrida.

Solo el clima dicta sus decisiones sobre cómo pasar su tiempo libre. Durante todo el año, hay muy poca lluvia y el clima es afortunadamente bastante predecible. El invierno es un poco frío, es buen momento para esquiar en las laderas prístinas de Chimbulak, mientras que julio y agosto son los meses perfectos para practicar senderismo, montar a caballo y andar en bicicleta.

Cabe mencionar además la hospitalidad que podrá disfrutar en casas de huéspedes mientras explora el país. Aunque fue reprimida bajo el régimen soviético, la religión principal del Islam está viendo un regreso entre los caso dos tercios de los kazajos que compronen la población.

Poco menos de la cuarta parte de la población es de etnia rusa, por lo que aunque el kazajo (lengua turca con escritura cirílica) es el idioma oficial, el ruso es el segundo idioma y todavía lo hablan casi todos; y ambos idiomas son reconocidos con fines comerciales.