Sobre Mauritania


Bordeada por Senegal, Malí, Argelia y el Sáhara Occidental, la República Islámica de Mauritania une el África subsahariana occidental y el Magreb Árabe. El país de 1,04 millones de km² se encuentra en una de las grandes rutas comerciales trans-saharianas y, aunque es uno de los territorios más grandes del continente, también tiene una de las densidades poblacionales más bajas del mundo.

Los comerciantes europeos comenzaron a dirigirse a Mauritania en el siglo 15, y para 1904 se convirtió formalmente en un protectorado francés. El país obtuvo su independencia en 1960, pero el francés todavía se habla ampliamente. Sin embargo, el árabe estándar moderno es el idioma oficial y el árabe hasaní es el dialecto que la mayoría de los mauritanos usan en la vida cotidiana, mientras que las lenguas bereberes se limitan al sur.

Mauritania significa “Tierra de los Moros”, que representan cerca del 80% de los 4.3 millones de la población. La mayoría de ellos eran tradicionales pastores nómadas, y están principalmente divididos en dos grupos de Moros, los Bidan y los Harattin. A pesar de las ciertas diferencias étnicas, las tribus tienden a ser contiguas, y el Islam es la religión principal en el país.

Desde la década de 1970, el país ha tenido fricciones con Argelia y Marruecos sobre el territorio en disputa del Sáhara Occidental. Sin embargo y a pesar de tales conflictos, el actual presidente, el general Mohamed Ould Abdel Aziz, que llegó al poder después del último golpe de estado en el 2008, todavía se considera un valioso aliado de Occidente y para las naciones vecinas opuestas a los grupos extremistas islámicos en la Región del Sahel. Mauritania tiene uno de las condiciones más abiertas con respecto a los medios de comunicación en el Magreb y en 2014 Francia estableció una operación militar a largo plazo para evitar que los grupos yihadistas establezcan refugios seguros en el país.

La mayor parte de Mauritania es cálida y seca con muy poca lluvia, excepto en el sur, que tiene una estación lluviosa de Julio a Septiembre. El país es en su mayoría desierto, que empuja contra la costa del Atlántico, y solo el 0,5% de la tierra se considera fértil. Mauritania tiene la segunda tasa más alta de urbanización en el continente, y la capital en expansión de Nuakchot es donde los expatriados encontrarán elementos de modernidad en una región mayormente desértica.

Mauritania está bendecida con abundancia de diversos recursos minerales, particularmente hierro y mineral. De hecho, uno de los trenes más largos del mundo, que tiene alrededor de tres kilómetros de longitud, transporta el hierro de Adrar a la costa. Del 2008 al 2014, durante el boom de los productos básicos, el país experimentó una aceleración en la reducción de la pobreza. Después de décadas de lento desempeño, el crecimiento del PIB de Mauritania se aceleró gracias a los ingresos del sector de extracción, que se tradujo en importantes inversiones públicas por parte del estado y de capital extranjero. Este crecimiento ahora se está desacelerando como resultado del final del súper ciclo de productos básicos, así como la reciente caída en la producción minera y petrolera. Sin embargo, Mauritania es uno de los productores de petróleo más nuevos de África, por lo que todavía hay oportunidades para expatriados en este sector.

Existen nuevas perspectivas para la diversificación económica y la creación de empleo en Mauritania, especialmente en los sectores de la ganadería y la pesca. El potencial económico de ambos aún no se ha aprovechado al máximo, y es importante destacar que el conocido fenómeno de afloramiento frente a la costa de Nuadibú (la segunda ciudad más grande del país), lo convierte en una de las regiones más ricas del mundo en términos de recursos pesqueros. Este recurso natural aún no se utiliza lo suficiente, por lo que Mauritania es uno de los pocos países donde la industria pesquera aún tiene espacio para desarrollarse.