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Mudarse a Marruecos

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Mudarse a Marruecos puede suponer una decisión difícil de tomar: viajar a otro país, con una cultura y forma de vida diferente y, en definitiva, lo que supone cambiar de continente. En este artículo vamos a intentar hacerlo todo mucho más fácil:

Ya te has decidido a venir. Lo primero que tienes que hacer es comprobar que tienes el pasaporte en vigor, y si no tienes, hacerte uno. Es la única forma de acceder legalmente a un país que no pertenece a la Unión Europea (en caso de viajar dentro de ella, y siendo ya ciudadano europeo, con el DNI bastaría). Una vez comprados lo billetes de avión, barco o ferri, si cruzas por el estrecho de Gibraltar, hay ciertas cosas que no suelen aparecer en ningún manual, y resultan muy útiles:

Tienes que saber dónde vas a alojarte en Marruecos. Con esto queremos decir, conocer una dirección y un código postal. Esto es necesario para complementar el papel que te darán en el barco, avión o en el mismo aeropuerto, antes de poder pasar el control de pasaporte para acceder al reino marroquí. En esta hoja, debes cumplimentar con tus datos personales, el lugar de procedencia (desde dónde viajas/ dónde tomaste el avión o barco para llegar a Marruecos), dónde vas a alojarte y el motivo de tu viaje. (adjuntar imagen)

Al pasar el control, y si es la primera vez que entras a Marruecos, te darán un número o código identificativo. Podrás verlo junto con el sello y la fecha de entrada que habrán puesto en una de las hojas de tu pasaporte. Si ya has entrado antes, ya tendrás ese número en él. Este número es importante a título administrativo, y tendrás que conocerlo para, por ejemplo, poder alojarte en un hotel, albergue o riad en Marruecos, dado que también te pedirán que completes un formulario y presentes tu pasaporte (MUY IMPORTANTE, no olvides tu pasaporte cuando vayas a viajar y te alojes en algún lugar. Si no quieres llevar el original, deberás hacer una fotocopia a la hoja donde aparecen los datos, así como una fotocopia a la hoja donde aparece el código). Esto es así porque dichos establecimientos están obligados por ley a presentar un registro a la policía de toda persona que se aloja ahí.

Para hospedarse en un hotel, hostal, riad o cualquier tipo de alojamiento, compartiendo habitación con una persona del sexo opuesto que no es familiar ni cónyugue, la ley marroquí lo permite siempre y cuando ninguno de los dos sea de nacionalidad marroquí o proceda de un país musulmán. Lo mismo ocurre para alquilar una vivienda, aunque hay propietarios que se muestran quisquillosos ante la idea de que dos personas que no están casadas vivan juntas (al igual que hay marroquíes que no les importa en absoluto, e incluso permiten, mirando hacia otro lado, que parejas marroquíes o mixtas vivan bajo el mismo techo).

Sobre el tema de la moneda, recordamos que en Marruecos la divisa es el dírham (dh o MAD), equivaliendo 1€ a 11dh aproximadamente. Para empezar viviendo aquí recomendamos, antes de llegar, abrir una cuenta bancaria que permita extraer dinero en el extranjero a un bajo coste  o gratuito. Hay bancos como Evo Banco o Bankia que permiten sacar dinero hasta 4 veces al mes sin coste alguno, y a partir de ahí, 1€ por cada vez que retiremos una cantidad.

También es importante saber que, si abrimos una cuenta bancaria en Marruecos, la moneda no es transformable, es decir, no podemos pasar ese dinero a una cuenta bancaria con una divisa diferente, por lo que nuestro dinero estaría bloqueado (la única posibilidad que tendríamos, sería sacar el dinero y cambiarlo a euros, teniendo en cuenta que en la conversión perderíamos un porcentaje, y que la cantidad máxima para salir del país con dinero es de unos 4500€ (2500 como inmigrante y 2000€por turismo). Sin embargo, si se entra con un máximo de 10000€ a Marruecos, se puede declarar en aduana marroquí y tener el derecho de salir con el 40% de la suma.

Marruecos es un lugar de contrastes, y a pesar de que la religión está muy presente en el día a día de los marroquíes, también podemos vivir prácticamente en una “burbuja” y seguir pensando que vivimos en Europa, sobre todo en las grandes ciudades como Casablanca. Se puede comprar y consumir alcohol, comprar carne y embutidos de origen porcino, y para los cristianos católicos, celebrar misa en la iglesia. A pesar de ser un país musulmán, Marruecos es bastante permisivo con los extranjeros y expatriados, y a pesar de que las chicas y mujeres pueden llevarse más de un silbido,  piropo o incluso, mirada de desdén gratuito sin esperarlo por simplemente vestir una falda, es de los países musulmanes más abiertos del mundo.

Por último, nos gustaría hablar en este artículo sobre la mujer en Marruecos, algo que posiblemente asuste a más de una (o de uno). Os aclaramos cómo es la situación en el país y, sobre todo, cómo son (la mayoría) de los marroquíes:
la mujer, culturamente hablando, ha estado históricamente subyugada por el hombre. Podemos decir que la sociedad marroquí es principalmente machista, idea que es reforzada tanto por hombres como por mujeres.

Es por ello que aquí funciona muy bien lo que algunos expatriados llamamos “la técnica del martillo”: en España, y gran parte de los países occidentales del mundo, cuando un chico intenta ligar con una chica, y esta demuestra abiertamente que desea nada con él, o incluso le dirige miradas que espantarían al mismo diablo, el hombre se retiraría. Sin embargo, aquí en Marruecos, el concepto es muy distinto. Si la chica no responde a los intentos de ligoteo del chico (la mayoría de los casos), el chico insistirá, e insistirá, e insistirá, hasta que consiga el ansiado “sí” o su equivalente: un número de teléfono. Forma parte del cortejo marroquí, y es creencia general que funciona así en todo el mundo.

Si por un casual, le sostenemos la mirada, retándolos a seguir mirando, o les contestamos, creen que forma parte del juego, y la cosa empeora. De modo que, chicas, como consejo, es mejor ignorarlos.

Mudarse a Marruecos es una experiencia que cambia la vida, una experiencia maravillosa con sus más y sus menos, en los que hay que acostumbrarse a ciertas formas de ser propias de la cultura (como la tranquilidad para hacer- o no hacer- las cosas, siempre aludiendo a la voluntad de Alá con el famoso “Inchallah”), pero que transforma a aquel que le da la oportunidad de descubrirse.

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Javier ViP
Miembro desde 18 Julio 2009
Mauritius
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